25 abr. 2017

De nuevo sobre ganchos de huso

Uno de los objetos más singulares del registro material de Cantabria en época visigoda son los ganchos de huso de hierro de enmangue tubular. Ya hemos hablado de estos peculiares instrumentos relacionados con la actividad textil tiempo atrás e incluso propusimos la interpretación como gancho de huso de una pieza vizcaína expuesta como punta de proyectil en el Arkeologi Museoa de Bilbao. Ahora ha tocado actualizar el inventario disponible, ya que a los once ejemplares conocidos en 2010 se han unido siete nuevos ganchos de huso recuperados durante las excavaciones realizadas en Riocueva entre 2011 y 2014.

Ganchos de huso para hilar, de hierro. Cueva de Riocueva (Cantabria)
Como ya hemos comentado otras veces, este tipo de instrumento es común en la cuenca mediterránea y algunas zonas de Europa central, sobre todo entre época romana y la Alta Edad Media. Pero siempre son de bronce, a diferencia de lo que sucede en Cantabria, donde se fabrican de hierro. En las cuevas frecuentadas en los siglos VII-VIII se conocen dieciocho ganchos de huso de hierro y sólo un ejemplar de bronce. Para llamar la atención sobre esta peculiaridad técnica más allá de nuestras fronteras, hemos publicado un artículo en el boletín Instrumentum, editado por  el grupo de trabajo europeo sobre el artesanado y las producciones manufacturadas de la Antigüedad. Vamos, la «biblia de la cacharrería» en fascículos. Es el foro ideal para contrastar si los ganchos de huso de hierro son o no un unicum circunscrito a Cantabria, como sucede en la actualidad. Si alguien tiene curiosidad por leer el breve artículo, redactado en francés con la inestimable colaboración de Alain Campo, dejamos aquí el enlace de descarga.



«Crochets de fuseau en fer du VIIe-VIIIe s. en Cantabrie (ES)»


Cuando el boletín ya había sido publicado, hemos tenido noticias sobre dos nuevos ejemplares de ganchos de huso, aunque en este caso mucho más «convencionales». Se trata de dos piezas de bronce y presumiblemente de época romana procedentes del yacimiento romano de Retortillo (Campoo de Enmedio, Cantabria), el lugar identificado desde el siglo XVIII con la Iuliobriga de las fuentes clásicas. Los dos ganchos han sido incluidos en la exposición temporal Femina. Ser mujer en Roma, montada en el MUPAC en marzo de 2017 para conmemorar el Día de la Mujer. Es una novedad interesante por dos motivos. Por un lado, aunque tenemos constatada la presencia de un gancho de huso de bronce en la cueva de Cudón, se encuentra en paradero desconocido y estos dos ejemplares de Retortillo son los únicos ganchos de huso de bronce de Cantabria que podemos tocar con nuestras propias manos. Por otro lado, son los primeros ejemplares de época romana que conocemos en la región, los que demuestra que eran empleados en esta zona bastante antes del siglo VII y que la técnica de hilado con este tipo de instrumentos tiene larga tradición, quizá con continuidad desde los primeros siglos de la era hasta época visigoda, como poco. Si tenemos oportunidad, estudiaremos con más detalle estos ganchos de huso próximamente.

Ganchos de huso de bronce de Retortillo. Foto: MUPAC
Y para terminar con las novedades sobre este tema, un curioso ejemplo de gancho de huso improvisado observado en Jordania este pasado otoño. Al principio parecía una anécdota más. Una anciana hilando a la entrada de Siq al-Barid, el lugar conocido como «Pequeña Petra», para reclamar la atención y algunos dinares de los turistas.

Hilandera jordana en Siq al-Barid
Sin embargo, no era cualquier huso, era un huso con gancho. Habíamos visto algunos ejemplos etnográficos de ganchos de huso recientes, incluso sin salir de Cantabria, pero nunca en uso. Y nunca tan improvisado, ya que el gancho era... un simple clavo retorcido.

Un gancho de huso improvisado
Si con un simple clavo retorcido es suficiente ¿por qué se molestaban en época romana y visigoda en hacer ganchos de enmangue tubular para los husos? De hecho, conocemos modelos de ganchos de huso romano muy similares al «clavo retorcido», como los de Magdalensberg, pero incluso estos conviven con el modelo de enmangue tubular, más complicado de fabricar tanto en bronce como en hierro. ¿La realización de determinadas tareas especializadas como el torcido de varios hilos o el hilado de lanas concretas requería modelos diferentes? Puede ser una explicación. ¿El peso del gancho tubular permitía prescindir de una fusayola pesada? También podría ser, como indicaría la sugerente asociación entre ganchos de huso y fusayolas de hueso de la cueva de Las Penas. Está claro que todavía tenemos muchas cosas que aprender sobre estos peculiares instrumentos.



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