20 abr. 2016

Palabra de don Ricardo

No es nada extraño que, juntos o por separado, las dos partes de este proyecto abandonemos de vez en cuando la senda de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media para transitar por otros caminos de la Historia. Ya sea para revisitar las Guerras Cántabras, abordar cuestiones vexilológicas de actualidad o dar a conocer los testimonios materiales de la Guerra Civil Española, han sido numerosas las ocasiones en las que nos hemos salido del que se puede considerar nuestro «territorio natural». Siempre que lo hacemos es para ampliar conocimientos —los nuestros propios y los de nuestros lectores—, para dar a conocer datos poco o nada estudiados o para profundizar, en la mayor parte de los casos, en el pasado de Cantabria. Y cuando lo hacemos tratamos de emplearnos con el mismo rigor y el mismo espíritu crítico con los que hemos logrado cierto prestigio en nuestros campos de investigación principales.

Una de esas incursiones me llevó a publicar un breve artículo acerca de un episodio de la historia de la investigación sobre el arte post-paleolítico de Cantabria que conocí cuando estaba revisando la documentación conservada en el archivo del MUPAC para mi tesis doctoral. Entre los papeles del padre Carballo me topé con un documento inédito hasta entonces en el que se realizaba una descripción y se recogía un dibujo del conjunto de grabados de Peña Lostroso (Las Rozas de Valdearroyo) nada menos que en 1935. El autor era el médico Ricardo García Díaz, gran aficionado a la Arqueología. La noticia me resultó sorprendente y curiosa porque, hasta donde yo sabía, este conjunto no había sido «descubierto para la Ciencia» ni estudiado hasta mediados de la década de 1990, cuando lo publicaron Ramón Bohigas Roldán, Luis C. Teira Mayolini y Roberto Ontañón Peredo. De modo que solicité autorización al MUPAC en 2011 para fotografiar y reproducir el documento, con intención de escribir algo sobre el tema.

El documento de R. García Díaz tomado de Kobie (Gutiérrez Cuenca, 2013, p. 154)
Ese fue el origen de «Un documento interesante para la historia de la investigación sobre el arte rupestre post-paleolítico en Cantabria», publicado en la revista Kobie (Paleoantropología) 32 en 2013. La información del documento del archivo del MUPAC se completaba con los datos que proporcionaba un texto escrito por el propio Ricardo García Díaz, reproducido en un artículo de 1943 en el diario Alerta (5-8-1943) que me facilitó Ignacio Gómez Castanedo, gran conocedor de la historiografía arqueológica regional. El artículo fue publicado bajo el pseudónimo de «Celtíbero», utilizado por el reinosano Adolfo G. Fernández Castañeda, y recoge un «estudio del doctor R. García-Díaz, alma y guía de estas correrías prehistóricas» que incluye una descripción y algunas hipótesis sobre su cronología e interpretación.

Encabezado del artículo sobre Peña Lostroso en el diario Alerta de 1943 (Hemeroteca BMS)

Recorte de El Diario Montañés, 1994 (Archivo: G. Arq. Attica)
51 años después el mismo conjunto de arte post-paleolítico volvió a ocupar las páginas de la prensa regional, en este caso de El Diario Montañés (25-10-1994) con otro médico reinosano como protagonista, en esta ocasión Julián Macho Hernández. Y a partir de ahí, diferentes investigaciones a las que nos hemos referido más arriba abordaron el estudio de este excepcional conjunto rupestre. La más reciente acaba de ser publicada. Se recoge en un volumen recién editado que lleva por título Después de Altamira. Arte y grafismo rupestre post-paleolítico en Cantabria y está firmada por Luis C. Teira Mayolini, Roberto Ontañón Peredo y Vera Moitinho. Este trabajo se hace eco de las indagaciones de Ricardo García Díaz sobre Peña Lostroso y cita el (mi) artículo de Kobie, pero sus autores consideran que el estudio recogido en el diario Alerta de 1943 está atribuido «erróneamente» a don Ricardo.

Extracto de Peña Lostroso en Después de Altamira (Teira, Ontañón y Moitinho, 2016, p. 325)
Reconozco que la primera vez que lo leí hasta me lo creí... era una opinión tan vehemente expresada, que me hizo dudar de mí mismo. Un error lo puede cometer cualquiera. Me puse a rebuscar entre mis papelotes la fotocopia del diario Alerta y apareció enseguida y... allí estaban: unas hermosas comillas al inicio y al final de la cita. «Celtíbero» recoge el estudio de don Ricardo entrecomillado, perfectamente diferenciado de su propia prosa. Corresponde, por tanto, la autoría de esas líneas a Ricardo García Díaz. Así lo constata el articulista, y como propias de don Ricardo las reproduje en las páginas de Kobie, ya que formaban parte de ese primer estudio sobre Peña Lostroso al que está dedicado el trabajo. No había error en la atribución. Supongo que mis colegas —por cierto, Luis C. Teira Mayolini fue quien me proporcionó las fotografías de Peña Lostroso que utilicé en Kobie, aprovecho para agradecérselo de nuevo— en una lectura apresurada, no reparasen en las dichosas comillas y eso les hizo suponer que todo el texto de «Plenilunio y Viernes en Campo Lostroso» había salido de la pluma de Adolfo G. Fernández Castañeda. Pero no fue así.

Inicio y final del texto entrecomillado en el Alerta de 1943 (Hemeroteca BMS)
La erudición entrecomillada, el texto que transcribo en mi artículo, es palabra de don Ricardo. Uno de los pocos testimonios escritos que nos ha llegado de este investigador y el primero para la historia de la investigación —junto con su nota manuscrita de 1935— sobre tan destacadas manifestaciones rupestres. Es de justicia reconocerle el mérito a quien le corresponde.

17 abr. 2016

Fires in the Dark

Como ya habíamos comentado días atrás, el Proyecto Mauranus, en colaboración con Inés L. López-Dóriga y María Martin Seijo, ha participado en el encuentro internacional Wood and Charcoal: Approaches from Archaeology, Archaeobotany, Ethnography and History, celebrado en Braga (Portugal) los días 15 y 16 de abril de 2016, con un póster sobre Riocueva. Como ninguno de nosotros dos pudo desplazarse a la villa bracaerense e Inés está en la «pérfida Albión», tuvo que ser María la encargada de defender nuestra contribución. Desde aquí le damos las gracias de todo corazón, que bastante tenía ya con organizar la reunión y defender una comunicación y otros dos pósters.

Nuestro póster sobre Riocueva para Wood and Charcoal

La propia María nos ha transmitido las impresiones recogidas sobre el terreno. Según nos cuenta, el póster fue un éxito, la gente estaba muy interesada en el proceso de manipulación de los cadáveres y el «saquito» lleno de semillas fue una de las cosas más comentadas. Seguro que su parte, la que se centraba en el estudio de los carbones y maderas, también despertó interés, pero por pura modestia lo ha omitido de la crónica... 

El póster en Braga (Foto: MMS)

Ha sido un placer trabajar a ocho manos con estas dos investigadores. Ahora nos queda preparar la versión para publicación, que seguramente será recogida, junto con el resto de las contribuciones presentadas en la reunión, dentro de un número monográfico de la revista Estudos do Quaternário/Quaternary Studies. Este trabajo expondrá con más detalle los resultados del estudio antracológico y xilológico que ha sido financiado con los fondos concedidos al Proyecto Mauranus por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria en la convocatoria de actuaciones arqueológicas de 2015. 

Si alguien está interesado en descargarse el póster en PDF para leerlo con mejor calidad y apreciarlo con más detalle o incluso colgarlo en el salón de casa, aquí lo tiene:


Fires in the Dark - Wood and Charcoal, Braga 2016



11 abr. 2016

Entre carbones y cerámicas

Los de Riocueva, claro. Esos son los temas centrales de las dos comunicaciones que vamos a presentar en otras tantas reuniones científicas que se van a celebrar esta misma primavera. Toca seguir haciendo públicos los resultados de nuestra intervención en la cueva y ambos marcos nos han parecido muy adecuados para ello.

La primera es el Encuentro Internacional “Wood and Charcoal: Approaches from Archaeology, Archaeobotany, Ethnography and History que se celebrará en Braga (Portugal) los días 15 y 16 de este mismo mes. La semana que viene, vamos. Allí mandamos un póster firmado a medias con Inés L. López-Dóriga y María Martín Seijo. Inés es nuestra arqueobotánica de cabecera y quienes sigan el blog ya deberían conocerla, mientras que María es la investigadora que ha estudiado recientemente una serie de muestras de los carbones y maderas recuperados en la excavación. Precisamente, en el póster presentamos, en primicia, un avance de los resultados de su informe.


Su título, que está en un perfecto inglés, es Fires in the dark. Burning of grain and human bones in the burial cave of Riocueva (Cantabria, Spain) in the 7th-8th centuries. En cuanto a su contenido, en el mismo idioma, aquí va el resumen:
"The cave of Riocueva was used as a burial place sometime in the 7th-8th centuries. Archaeological work carried out between 2010 and 2014 has allowed the recovery of the remains of at least six young individuals and many objects associated to them: glass beads, rings, spindle hooks, knives, pot sherds… As it happens in another burial caves from these times known in Cantabria, rituals linked to the corpses have been detected. The destruction and burning of the skulls is the most stunning of them. However, burning grain beside the bodies, a custom forbidden by medieval penance books, has also been suggested as a possible practice. The results of the wood and charcoal analysis carried out on samples from the site are presented in this work: they are charcoal fragments connected to the burnings, and also to the remains of other combustion structures."




El segundo es el Congreso Internacional de Cerámicas Altomedievales en Hispania y su entorno (s. V-VIII d. C.), que tendrá lugar en Zamora los días 1, 2 y 3 de Junio. En este caso, Enrique irá a presentar una comunicación, que firmamos ambos y Helena Paredes Courtot, acerca del repertorio cerámico recuperado en Riocueva. Helena, para quienes no la conozcan, es lo más parecido que hay al tercer miembro del Proyecto Mauranus y pieza clave e insustituible en las excavaciones en la cueva y en el procesado y estudio de los materiales recuperados.


El resumen de la comunicación, titulada Ollas para los muertos. Cerámica de los siglos VII-VIII de la cueva de Riocueva (Cantabria), es el siguiente:
"Las actuaciones arqueológicas realizadas entre 2010 y 2014 en la cueva de Riocueva (Entrambasaguas, Cantabria) han permitido recuperar y estudiar una interesante colección de cerámica procedente de un depósito sepulcral atípico fechado en los siglos VII-VIII. Se conservan restos de varias vasijas de cerámica común que acompañaban a los cuerpos de, al menos, seis individuos depositados en una zona interior de la cueva, junto con otros recipientes de vidrio y metal, varios objetos relacionados con la vestimenta y el adorno personal o distintos útiles, como cuchillos y husos de hilar. En concreto, se trata de varias ollas de cocina con características técnicas y morfológicas propias de una producción desarrollada en el ámbito doméstico y que cuentan con buenos paralelos en otros yacimientos similares de la región. En esta comunicación presentamos un avance del estudio de este material cerámico que constituye, hasta la fecha, el principal referente para el conocimiento de las producciones alfareras del final de la época visigoda en Cantabria."

Mal que le pese a cierto catedrático de la Universidad de Cantabria, los "arqueólogos no profesionales que trabajan en esto sólo cuando pueden", como nosotros, son perfectamente capaces de llevar adelante una intervención arqueológica, aunque sea (ahí tiene razón) con medios mucho más limitados que los que manejan los que, como él, trabajan en esa institución. Y de realizar múltiples estudios y analíticas, obtener resultados e incluso presentarlos donde y cuando toca. Lo que viene siendo ese "análisis amateur" que tan alegremente (y con tan mala baba) nos achaca, vamos. Análisis en el que seguimos y seguiremos trabajando, porque aún nos quedan algunas cosas por hacer y muchas más que contar sobre Riocueva y todo lo que hemos hecho allí. Stay tuned.