21 mar. 2016

La "Línea del Agüera" (2). Trincheras, trincheras y más trincheras

Casi un año después de aquella primera entrada y aprovechando que Enrique y yo, junto a Borja Gómez-Bedia, David Blanco y Manuel Castro, estamos trabajando ahora mismo en un artículo sobre fortificaciones de la Guerra Civil en Cantabria para la revista de arqueología Sautuola, toca volver con la serie dedicada a la Línea del Agüera. En esta ocasión y como ya anuncié entonces, para contar de forma muy breve qué era, dónde estaba y cómo son algunas de las obras de fortificación que la conformaban, así como algunas pinceladas de su (corta) historia. Por supuesto, quien quiera saber algo más sobre éstas y otras fortificaciones republicanas en la zona oriental de Cantabria puede consultar este otro trabajo que publicamos hace ya unos años. O esperar a que salga el que estamos redactando, claro.

La Línea del Agüera es un complejo fortificado republicano localizado en el cordal situado en la margen derecha del curso bajo del río que le da nombre, en la divisoria entre los municipios de Guriezo y Castro-Urdiales. Formaba parte del sistema de defensa trazado en el verano de 1937 en previsión de un ataque desde Vizcaya (ocupada desde la primavera de ese mismo año por las tropas franquistas). En concreto, se trataba de una “línea intermedia entre las de contacto y la del río Asón”. Sus fortificaciones eran, casi exclusivamente y como veremos, de campaña. Básicamente, trincheras, trincheras y más trincheras. Y también pozos de tirador y nidos de ametralladoras (sin construcciones de fábrica), algunos refugios excavados en la roca e incluso un fortín de hormigón levantado en su punto más sensible, aunque de ése trataré en la última entrada de las tres previstas. Todas esas obras se extendían, sin apenas solución de continuidad, a lo largo de aproximadamente 15 km de monte, entre el pico Betayo por el sur y las faldas septentrionales del macizo del Cerredo, casi en la misma costa cantábrica, conformando una barrera en la que la orografía jugaba un papel muy importante, como puede apreciarse en la siguiente imagen.

La Línea del Agüera (simplificada y corregida, incluyendo ya Punta Peña)

En cuanto a su historia, sólo sus atrincheramientos más meridionales se vieron involucrados en algunos combates durante el verano de 1937, ya que las tropas del Cuerpo de Ejército Vasco destinadas a su defensa recibieron, en plena Batalla de Santander, órdenes de replegarse a la Línea del Asón. Órdenes que sólo cumplieron a medias, ya que se entregaron sin lucha al enemigo en el marco de los acontecimientos relacionados con el conocido como “Pacto de Santoña”, después de haber protagonizado una especie de pequeño “golpe de estado” en mi pueblo (Colindres) y los de los alrededores (Laredo, Limpias, Carasa y la propia Santoña).

Por mi parte, yo la “descubrí” en Julio de 2007, cuando estaba preparando unas conferencias sobre fortificaciones de la Guerra Civil para unas jornadas organizadas por la Asociación Galvanes de Santoña. Fui a ver las trincheras del Betayo (de cuya existencia me había advertido Alís Serna) y me encontré con cientos de metros de ellas a lo largo de la línea de cumbres. Y en bastante buen estado, por cierto.

Llegados a este punto vamos a iniciar un breve recorrido por la línea en sentido sur-norte, fijándonos en algunos de los enclaves más significativos.

En el extremo meridional, en la ladera del Pico Betayo, se conservan los restos de una compleja e intrincada red de trincheras. Esta es la única zona en la que tuvieron lugar algunos combates en el verano de 1937, antes de la ofensiva nacionalista sobre Santander. El número y la complejidad de las defensas se explica por su cercanía al frente, en concreto a la importante posición rebelde de Castro Alén.

Trincheras en el Pico Betayo sobre ortofotografía de los años 50

Hacia el norte, en el alto de La Parada, además de las trincheras que rodean la cima, existen al menos dos refugios en forma de galería excavados en la roca. Y más adelante algunos de los túmulos prehistóricos de la zona fueron reutilizados como pozos de tirador o nidos de ametralladoras.

Boca de uno de los refugios de La Parada

Interior de uno de los refugios de La Parada

Túmulo reutilizado como pozo de tirador en Las Losas

En Cueto Ventoso existe un gran atrincheramiento rodeando la cima y la parte alta de la ladera y del que salen, en la zona que mira al sur, tres ramales (cuatro en origen) rematados en otras tantas estructuras de planta más o menos circular, muy probablemente nidos de ametralladoras.

Atrincheramientos del pico Ventoso en una orotofotografía de los años 50

Trinchera en el Ventoso

Restos de uno de los nidos de ametralladoras del Ventoso

En el alto de Maya se conservan, ocultas entre los eucaliptos y los pinos, trincheras en zig-zag muy bien conservadas. Tanto que podrían utilizarse hoy en día. Y en la posición de Anguía, que fue el punto por el que accedí al cordal en 2007, puede observarse una gran línea en zig-zag rodeando la cumbre.

Trincheras en el alto de Maya

Más trincheras en el alto de Maya

Y más trincheras en la misma zona

Dando un gran salto hacia el norte y dejando atrás tanto las zonas de El Carrascal y Monillo, donde se observan trincheras en fotografías aéreas de los años 40 y 50, llegamos al alto de Punta Peña. Allí no habíamos detectado ninguna estructura defensiva en las esas mismas fotografías, por lo que pensábamos que, al tratarse de una zona de garmas muy difícil de transitar, no se había fortificado. Sin embargo, Tanino Aliotto, del Grupo Espeleológico "La Lastrilla" (GELL) de Castro-Urdiales, nos ha sacado de nuestro error y nos ha indicado la existencia de pasillos con parapeto, construidos a base de bloques calizos colocados a hueso, en la parte más alta. 

Parapetos en Punta Peña (Imagen: Tanino Aliotto)

La siguiente parada, también hacia el norte, es el fortín de la subida al puerto de La Granja, aunque, como ya he avanzado, lo vamos a dejar para otra ocasión. 


El fortín de la subida al puerto de La Granja vista desde las trincheras que lo baten desde el norte

E inmediatamente al norte, en un monte cónico que se eleva sobre Montealegre, al oeste, encontramos dos nuevas líneas de trincheras en zig-zag: una en la parte alta de la ladera y otra, más pequeña, rodeando la cima.

Trincheras encima de Montealegre

Más trincheras encima de Montealegre

Trincheras en la cima de ese mismo monte

Y otras más, en la misma zona

Y terminamos el recorrido por las trincheras de la Línea del Agüera al este del pico Cerredo, en la sierra de Hoz. Allí, tanto en la ladera que desciende hacia el mar y la carretera general como en las caras orientales de algunas de sus elevaciones se pueden apreciar en foto aérea numerosas estructuras de ese tipo. No hemos subido a verlas (aún), pero las imágenes no dejan lugar a dudas y, además, parecen indicar que su estado de conservación es muy bueno.

Líneas de trincheras en la ladera norte del Cerredo, en ortofotografía del año 2002

En resumen: toda una línea de cumbres plagada de trincheras y otras obras defensivas, en su mayor parte de campaña, y que constituye uno de los conjuntos fortificados de la Guerra Civil Española más importantes (y menos conocidos) de los que hay en Cantabria. No sabemos si hubiese sido efectiva de haber entrado en combate, pero sí que parece que sus condiciones naturales y las obras llevadas a cabo en ella la habrían convertido en un serio obstáculo para las tropas atacantes, en caso de haber iniciado un ataque por la costa desde Vizcaya. En cualquier caso, y antes de terminar con ella, hay que señalar que tiene un punto "débil". Y es precisamente ahí donde se encuentra la que es la "joya" de este sistema: el varias veces mencionado fortín de hormigón. Pero para verlo en detalle, como también he dicho varias veces a lo largo de esta entrada, habrá que esperar a la siguiente entrega.