16 may. 2016

Novedades cruciformes

A finales de 2013 presentábamos aquí nuestro trabajo de síntesis sobre los broches cruciformes de época visigoda conocidos hasta esa fecha en la península Ibérica. El propio carácter «accidental» de cómo llegó a nuestro conocimiento la existencia de algunos de ellos nos hacía sospechar que el listado recogido no tardaría en ampliarse. Pienso, sobre todo, en la colección del Museo Municipal de Villamartín (Cádiz), que conocimos gracias a una publicación en el muro de Facebook de una antigua compañera de Helena Paredes ¡las cosas que tienen las redes sociales! En cualquier caso, Gisela Ripoll nos animó a elaborar entonces una tipo-cronología con los materiales disponibles. De momento no hemos visto utilizadas todavía las denominaciones propuestas, por lo que aprovechamos esta addenda para estrenar la nomenclatura.

La tipología Gutiérrez-Hierro (2013) de broches cruciformes hispano-visigodos
El primero de los broches cruciformes que no habíamos recogido en nuestro trabajo de 2013 al que nos referiremos es un ejemplar conservado en el Museo Arqueológico Nacional que no había sido incorporado a la versión pública del catálogo Domus cuando lo revisamos en su momento. Se trata de una pieza de procedencia desconocida ingresada en 2005 a través de una donación efectuada por Manuel Casamar Pérez que consta en el catálogo con la referencia 2005/136/2. Por lo que respecta a su tipología, sus «parientes cercanos» entre las producciones hispanas son los de tipo Gutiérrez-Hierro CH1c procedentes de Cártama (Málaga) y Carteia (Cádiz), sobre todo por la hebilla de forma cuadrangular con apéndices circulares, aunque el nuevo broche del MAN presenta algunas características particulares que lo entroncan con el tipo E4 de Schulze-Dörrlamm fechados en el siglo VIII. El modelo bizantino, sin embargo, es articulado, con la hebilla y la placa unidas mediante una bisagra y no de placa rígida como el hispano. Además, el broche del MAN ha perdido algunas características de su referente oriental: el elemento decorativo del extremo distal no está perforado y carece del remate circular. Todas estas características invitan a pensar que se se trata de una versión local y no de una importación, un ejemplar genuinamente hispano que adapta un modelo bizantino. No obstante, la ausencia de contexto dificulta la contrastación de esta hipótesis. 

Broche cruciforme de procedencia desconocida MAN 2005/136/2 (Foto: MAN)
Broches bizantinos del tipo Schulze-Dörrlamm E4 (Schulze-Dörrlamm, 2009)
Cruciformes de Cártama y Carteia (Gutiérrez y Hierro, 2013)
El segundo broche sobre el que nos vamos a detener es quizá el menos cruciforme de todos los que se tratan aquí. Se trata de un pequeño broche de placa rígida que procede de la necrópolis de Tossal de les Basses (Alicante), concretamente de la tumba 2168. Lo recoge Pablo Rosser Limiñana en su tesis dedicada al estudio de Alicante entre la Antigüedad Tardía y la primera ocupación islámica, defendida en la Universidad de Alicante en 2013. Considera que es una variante de los broches cruciformes bizantinos del tipo Schulze-Dörrlamm D22, un tipo únicamente representado en territorio peninsular por un ejemplar procedente de Cunas de los Moros (Ávila). El paralelo más cercano lo encontramos en un ejemplar del norte de África, procedente probablemente de Cartago, catalogado por Cristoph Eger. Este investigador resalta la rareza del tipo en cuestión y sólo encuentra un broche similar en la necrópolis franco-oriental de Kruft (Alemania) sobre el que ya se había supuesto un origen mediterráneo. No encuentra ninguna relación entre el broche de Cartago y los cruciformes bizantinos, de modo que también se debería descartar para el caso de Tossal de les Basses. Tiene poco que ver también con las variantes de cruciformes hispanos, de manera que se queda encuadrado como tipo Eger 20 y es probable su filiación norteafricanaEn la misma necrópolis de Tossal aparece algún broche tipo Balgota, un modelo típicamente bizantino muy presente en el Mediterráneo central y también en el Norte de África.

Broche de Tossal de les Basses (Rosser, 2013)
Broche de Cartago (Eger, 2010)
La tercera novedad digna de mención la encontramos más allá de los Pirineos, en un artículo publicado en 2014 por Katalin Escher dedicados a los broches de cinturón bizantinos y «emparentados» hallados en Francia. La mayor parte de los ejemplares cruciformes o similares que describe en su trabajo son de tipo bizantino, pero hay al menos dos que tienen características comunes con ejemplares de la península Ibérica. Se trata de ejemplares descontextualizados, en ambos casos, uno posiblemente procedente del antiguo monasterio de Charenton-du-Cher (Cher) y otro del departamento del Gard.

Broches cruciformes de Francia estudiados por Katalin Escher (Escher, 2014)
El broche atribuido a Charenton-du-Cher tiene similitudes con el tipo Gutiérrez-Hierro CH1b, definido en la península Ibérica a partir de un ejemplar de MAN de procedencia desconocida. En el caso del ejemplar del MAN propusimos que se trataba de una variante hispana del tipo D25 de Schulze-Dörrlamm y lo mismo se puede proponer para el caso francés. Es bastante significativo que tanto en el broche del MAN como en el de Charenton-du-Cher —al menos es lo que parece a primera vista en este caso—se hayan hecho algunos cambios con respecto de los modelos bizantinos tendentes, en ambos casos, a simplificar la forma general. En el broche del MAN la cruz se ha simplificado en la zona más próxima a la hebilla, mientras que en el francés se ha suprimido la parte opuesta. A primera vista, lo más probable es que el broche de Charendon-du-Cher sea una adaptación local del modelo bizantino, quizá procedente de un taller hispano. Sin embargo, hay una característica del broche que deja dudas y abre la puerta a otra lectura tecno-tipológica: sólo tiene un apéndice perforado para fijar a la correa, aunque en las fotografías se aprecian posibles restos de otro aparentemente eliminado de forma intencional. Tanto los modelos bizantinos estudiados por Schulze-Dörrlamm como el del MAN estudiado por Isabel Arias y Feliciano Novoa tienen dos apéndices perforados para fijar al cinturón. ¿Puede estar modificado el broche de Charenton-du-Cher? No es extraño que se realicen este tipo de modificaciones, conocemos casos muy cercanos. Katalin Escher no hace referencia a esta posibilidad, pero la forma peculiar del extremo distal del broche podría ser consecuencia de una hábil reparación. Si a esto sumamos que la forma y las proporciones son prácticamente idénticas a las del ejemplar bizantino de referencia —procedente de Asia Menor—hasta tal punto que parecen casi salidos del mismo molde, estaríamos ante un ejemplar de origen oriental y no hispano.

Broches
Cruciformes de Charenton-du-Cher y Asia Menor (Escher, 2014) junto al del MAN (Gutiérrez y Hierro, 2013)
A modo de curiosidad pedantesca, quizá sólo de interés para quienes estén muy familiarizados con la historiografía regional, de Charenton-du-Cher procede un espectacular sarcófago decorado de mármol blanco custodiado en la actualidad en el mismo Museo de Berry (Bourgues) donde está el broche cruciforme conocido como sarcófago de Saint-Chalan. ¿Qué tiene que ver con Cantabria esa pieza que duerme en un museo a más de 900 km de distancia? Pues que Enrique Campuzano quiso ver en su decoración uno de los argumentos para sostener la cronología tardía —muy tardía, de época visigoda— de las estelas gigantes de Cantabria en su artículo «El mundo visigodo. Las primeras manifestaciones cristianas en Cantabria» publicado en la obra colectiva Regio Cantabrorum. La similitud formal es bastante evidente, pero probablemente sea una convergencia iconpgráfica y no es probable que exista una relación cultural y mucho menos cronológica entre este sarcófago del siglo VI-VII d. de C. y una estelas que se sitúan, según la mayor parte de los especialistas que las han estudiado, en torno al cambio de era (siglo I a. de C-siglo I d. de C).

Sarcófago llamado de Saint-Chalan, procedente de Charenton-du-Cher (Foto: Cégep de Sherbrooke)
Por lo que respecta al broche cruciforme del departamento del Gard, su parentesco con ejemplares específicamente hispanos y sin aparente relación con modelos bizantinos orientales resulta evidente. En este caso el broche francés, presenta características que lo relacionan con los tipos Gutiérrez-Hierro CH2c y CH2d, que engloba diversos broches de placa articulada. Katalin Escher relaciona el broche del Gard con algunos ejemplares hispanos clasificados en estos dos tipos y con modelos del Mediterráneo occidental. Podría ser también se procedencia peninsular, sobre todo por rasgos como su falta de decoración, algo poco frecuente en los cruciformes y que lo pone en relación con el broche de Tudején-Sancho Abarca (Navarra).

Broche del Gard  (Escher, 2014) con sus «parientes cercanos» de la Hispania visigoda (Gutiérrez y Hierro, 2013)
La ampliación del catálogo de cruciformes peninsulares con el ejemplar del MAN —el de Tossal de les Bases no debería incluirse en esta categoría— y los datos que aporta el repertorio francés sigue reforzando la idea de que cuando los diseños cruciformes empiezan a ser producidos en talleres occidentales la aparente estandarización formal que se aprecia en buena parte de los modelos bizantinos orientales se diluye. El llamado proceso de «regionalización» desemboca en diseños que poco o nada tienen que ver con sus referentes originales.

Por otra parte, los posibles vínculos del ejemplar del Gard con talleres hispanos aporta más argumentos a favor de la particularidad de la toréutica del sur de Francia en el conjunto del territorio. Dicho de forma rápida y sencilla, en los territorios al norte de los Pirineos controlados por el Reino Visigodo, esto es, en Septimania, los objetos de adorno personal tienen mucho que ver con «lo hispano-visigodo» y menos con «lo merovingio». De hecho, el trabajo de Katalin Escher dibuja una concentración de tipologías «bizantinas» hispano-visigodas en esta zona y una dispersión casi anecdótica de tipologías «bizantinas» orientales en el resto de Francia, cuestión que merece un análisis detenido. En ese espacio de influencia hispana tiene mucho sentido que aparezca un broche cruciforme muy similar a los de la península Ibérica y muy poco similar a los del resto del Mediterráneo.

Seguro que futuros hallazgos arqueológicos o nuevos estudios y revisiones de colecciones seguirán ampliando, en los próximos años, la nómina de este peculiar tipo de broche al que continuaremos siguiéndole la pista.

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