26 feb. 2014

736 días




Enfrascado en el análisis de las analíticas que van llegando de la campaña 2013 en Riocueva, en la redacción del informe preliminar e incluso a ratos en la tesis, había olvidado por completo que el día 20 de febrero cumplíamos dos años. El balance va ser breve, porque ya al finalizar el año hicimos un repaso de los que dio de sí el 2013.

Desde el pasado 20 de febrero de 2013 sólo hemos hecho 78 entradas. Sí, estamos bajando el ritmo, pero hacemos un esfuerzo por aumentar la calidad. En estos dos años hemos alcanzado casi las 60.000 páginas vistas y son más de 12.000 visitantes los que se han asomado a nuestro blog. Más o menos el triple que hace un año, lo que nos deja bastante satisfechos. Ha aumentado el número de visitantes nuevos frente a los que repiten, que siguen siendo más del 60%.

Como principal novedad, hemos contado con la participación de nuevos colaboradores que nos han contado sus peripecias en el XII Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología celebrado en Cuenca, han compartido novedades sobre sus excavaciones o han contado historias casi de novela negra. ¡Gracias a los tres! Esperemos vuelvan a animarse más adelante.

En nuestro primer cumpleaños pedimos un deseo, tal y como estipula la convención social ampliamente aceptada. Aunque dicen los supersticiosos que expresarlo en voz alta puede suponer que el deseo no se cumpla, no ha sido el caso. Deseábamos excavar en Riocueva y así ha sido. ¿Qué pedimos esta vez? Como podría resultar peligroso tentar a la suerte otra vez, esta vez el deseo es secreto... Ya os contaremos dentro de un año si se ha cumplido o no.

21 feb. 2014

Los anillos de Santa María de Hito revis(it)ados

Uno de nuestros artículos que más "éxito" ha tenido en los círculos académicos es el que dedicamos en 2009 a los anillos con inscripción de Santa María de Hito, publicado por la revista Pyrenae. No en vano, logró colocarse en el Top 30 de 2010 como el cuarto artículo más consultado de la revista y en 2011 conservaba aún un lugar de honor, desplazado ya hasta el puesto 24. Siempre es halagador que te lean, que te citen y que tengan en cuenta tu trabajo.

El Top 30 de 2010, con nuestro artículo en los puestos de cabeza
Como la epigrafía es un campo que no es nuestra especialidad, esperábamos que tarde o temprano alguien propusiese una lectura diferente a la que habíamos ofrecido en la publicación. Lo cierto es que, quizá con cierto ánimo provocador, que alguien revise nuestras lecturas o nuestras interpretaciones es una de las motivaciones que nos empuja a trabajar en determinados temas. Este caso es un ejemplo claro. Los anillos estaban ahí, llevaban más de 20 años en el museo, y los únicos intentos de interpretar sus inscripciones habían sido las de la directora de la excavación en Santa María de Hito en sus memorias inéditas. Sus lecturas no nos acababan de convencer del todo y propusimos las nuestras, conscientes de que podían ser tan discutibles como las que a nosotros no nos parecían las mejores. Por refrescar la memoria, para el anillo signatario de oro propusimos como lectura más probable de la inscripción S/P/I/NV/S reflejadas, formando un monograma cruciforme correspondiente a un antropónimo de origen latino (Sempronius, Spinus). Para el anillo de plata, propusimos como lectura más probable de la inscripción + CED/ABGO/LAN, esta vez dispuestas para ser leídas, interpretándola como una probable invocación protectora (Cristo Señor, aleja toda enfermedad, Cristo Señor, aleja las enfermedades), aunque también se propone la interpretación menos probable + CE(le)D(onius) AB(ba) GOLAN (Anillo del glorioso abad Celedonio).

Los anillos con inscripción de Santa María de Hito
De momento se han publicado dos reseñas críticas de nuestras lecturas, ambas realizadas por especialistas en epigrafía. La primera se la debemos a Isabel Velázquez Soriano (UCM), quien recoge en el volumen Hispania Epigraphica 18 (2012) pp. 68-70, lo siguiente:
110-111. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009.
Primera edición de dos anillos visigodos encontrados en los años ochenta durante las excavaciones de la necrópolis de Santa María de Hito.

110. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009, 154-159, nº 1, fig. 3 y 4. Anillo de oro, posiblemente sello, con un monograma cruciforme, compuesto por una cruz griega, con las letras del nombre de su portador en cada uno de sus brazos. El chatón tiene forma octogonal, con las aristas redondeadas. Medidas: 1,85 cm diámetro. Se encontró en 1981 en el contexto de la tercera campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico de Santa María de Hito, cuadro F-4. Se conserva depositado en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

SPNS

(...)

111. E. GUTIÉRREZ CUENCA – J. A. HIERRO GÁRATE, 2009, 159-164, nº 2, fig. 7. Anillo de plata con evidencias de aleación con cobre. Está formado por un aro de sección circular de 2 mm de espesor y un chatón circular, soldado a aquél, con un diámetro de 13 mm y un grosor de 1,3 mm. Los extremos del disco, en la parte central que toca con el aro, estaban decorados, en origen, con sendos pares de pequeñas esferas de 4 mm de diámetro del mismo metal que el anillo, de las que una –la superior de la parte izquierda, según se mira de frente– se ha perdido Medidas: 2,5 cm de diámetro. Se encontró en 1982 en el contexto de la cuarta campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico de Santa María de Hito. Se conserva depositado en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.

(crux) CEDO / ABG /3LAN

(...)

Difícil cualquiera de las dos hipótesis, pues ambas se distancian bastante de los tipos habituales de monogramas y textos que aparecen en este tipo de soportes, pero no descartables. El otro anillo estudiado por los autores en su trabajo (vid. supra nº 110 ) resulta más sencillo y usual, aunque, como indican los autores, puede interpretarse también de varias formas, pero sí cabe suponer que se trata del nombre del propietario. En cuanto a éste, de las dos hipótesis presentadas, a pesar de que sería más sencilla, en principio, la segunda por tratarse del nombre del propietario, parece forzado entender Celedonii a partir de CEDO y más aún que se trate de un AB(batis)  que se denomine a sí mismo GL(oriosi). Habrá que reflexionar quizá más en profundidad sobre el texto, pero el trabajo de los autores merece atención y ofrece puntos de gran interés.
En esta reseña se respetan las transcripciones realizadas para ambas piezas y se admite el carácter antroponímico propuesto para la inscripción del anillo de oro, mientras que se muestran más dudas sobre la lectura del otro anillo. Sin embargo, la segunda de las reseñas se muestra mucho menos complaciente con nuestro trabajo. Nos referimos a la publicada por Helena Gimeno Pascual (UAH) en Sylloge Epigraphica Barcinonensis X (2012) dentro del artículo "Ad hominum luxuriem facta: inscripciones de Hispania en objetos de lujo. I. Anillos de oro y plata" p. 223-225:
34. Anillo de oro. Diám. 1,85. Letras:  0, 06/ 0, 03 cm. Hallado en la campaña de excavaciones, realizada en  1981 en Santa María del Hito (Valderredible, Cantabria) en un amontonamiento de siete esqueletos, tiene un crismón en el chatón. El trazo vertical de la cruz es una RO; en los extremos del trazo horizontal dos S aparentemente y en el extremo inferior de la RO una A o N. Se conserva en el Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria.

(Christus)


E. GUTIÉRREZ CUENCA. "Dos anillos con inscripción procedentes de Santa María del Hito", en Pyrenae 40, 1,  2009, p. 153, fig. 3.
  Así fue también interpretado por la directora de la excavación R. Gimeno. Sin embargo no es imposible que las dos S sean Alfa y Omega o que una sea S y que la A del extremo inferior fuera la letra alfa.
  Gutiérrez intrepreta que hay que entender un nombre: o está contenido en las que son de mayor tamaño, y podría ser S(emproniu)s o si todas las letras pertenecenal nombre, entonces sería Spinus. Se fecha en el siglo VI o VII.

 35. Anillo de plata con aleación de cobre con bola en los extremos del aro. Diám.  2, 5 cm. Letras:  0, 6/ 0, 2 cm. Presenta una cruz con una serie de letras a su lado derecho algunas identificables —aparentemente— como EDOBCIN. Se desconoce el lugar exacto en el que fue hallado en la campa.a de excavaciones, realizada en 1981 en Santa Mar.a del Hito (Valderredible, Cantabria). Se conserva en el Museo de Arqueología y Pehistoria de Cantabria.

GUTIÉRREZ, "Dos anillos…", cit., p.  153, fig.  3.
  No nos atrevemos a realizar ninguna propuesta. Es probable que se escondan entre las letras alfa y omega pero para el resto de signos no tenemos respuesta. Las sugerencias de interpretación de Gutiérrez como una fórmula propiciatoria [+ C(hriste D(omine) / ab(i)g(e) o(mnem) / lan(guorem) o + C(hriste D(omine) / ab(i) g(e) / lan(guores)] o como un nombre personal [+ Ce(le)do)nii / ab(batis) / gl(oriosi) an(nulus) o + Ce(le)d(onius) ab(ba) Golan] son puramente conjeturales. 
  Se fecha en los siglos VI o VII.
En este mismo trabajo, al abordar la síntesis, detalla su propuesta de lectura (p. 210) para el anillo de oro, en relación con la que ofrece para otros ejemplares:
En algunos anillos el chrismón ha degenerado hasta transformarse en letras que apenas recuerdan ya su origen y se colocan en posiciones diferentes, unidas o no entre sí por trazos. Es el caso de los ejemplares de Tiermes, en el que aparentemente las letras son BASE  [n. 32 ], de Los Argamasones con las letras RASE  [n. 33 ], y de Santa María de los Hitos en el que la ji (χ) del crismón se abandona al ser sustituida por una cruz con alfa en la base y en los extremos del trazo transversal de la cruz dos S S , una derivada de la omega y la otra sustituyendo la sigma final de XPΙΣΤΟΣ por una S  latina [n. 34 ]. Parece que del antiguo monograma XPΙΣΤΟΣ  a veces se mantuvo en el crismón latinizado la rho (ρ), que derivó en algunos casos en una R  o en una B ; el aspa de la ji (χ) se convirtió en una cruz, a la que se le añadió una A  para el alfa; y una E, B o S  para representar la omega; a veces otra S representa la S final del latino Christus . En definitiva, las letras griegas RO, XI , Alfa y Omega del crismón primitivo no solo fueron rotando de su posición inicial y mezclándose con letras latinas que derivaron del paso del griego XRISTOS  al latín Christus , si no que muchas veces degeneraron en imitaciones o modelos muy lejanos del antiguo crismón, tanto que a veces resulta incluso difícil reconocer en ellas los elementos del crismón. No es imposible que incluso la S entre líneas paralelas que se encuentra en algunos anillos visigodos sea también una forma de representar el crismón o el nombre de Cristo.
En este trabajo, al margen de lo puramente anecdótico, como el hecho de que el artículo en el que se publicaron los anillos se cite como autor únicamente a E. Gutiérrez Cuenca y se omita a J. A. Hierro Gárate, o que el yacimiento aparezca como "Santa María del Hito" o "Santa María de los Hitos", pero nunca con su nombre correcto, nos ha llamado la atención el hecho de que prevalezca la interpretación sobre la transcripción. En ninguno de los dos casos H. Gimeno Pascual ofrece una lectura alternativa basada en una nueva transcripción de la inscripción, sino que se pasa directamente a elaborar una interpretación alternativa a partir de una hipótesis previa: la presencia del crismón en todos los anillos, independientemente de los caracteres que se puedan leer. De hecho, el ensayo de transcripción que realiza del anillo de plata (EDOBCIN) corrige algunos caracteres sin dar más explicaciones, haciendo desaparecer la "A" y convirtiendo la "G" —sobre la que nosotros realizamos un examen detallado y una asignación razonada— en una más obvia "C".

No es este ni el lugar ni el momento de discutir en profundidad las nuevas interpretaciones de las inscripciones que se proponen. Es posible que sean acertadas, tanto como que nuestras lecturas sean erróneas. De hecho, nuestra intención al publicar las inscripciones de los anillos de Santa María de Hito era fomentar el debate y parece que el objetivo ha sido conseguido. Vistas las reseñas, de momento no vemos argumentos de peso para revisar nuestras lecturas, al menos en términos generales. Quizá más adelante nos veamos obligados a "recular", no sería la primera vez que lo hacemos, pero, por ahora, seguimos pensando lo mismo que en 2009.



17 feb. 2014

El Picu Castiello de Fozana. Un (buen) proyecto frustrado y una negativa inexplicable

En Octubre del año pasado, el arqueólogo asturiano Afonso Fanjul Peraza (que nos echó una mano muy grande en la excavación en Riocueva en 2011) presentó en la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos) un proyecto para excavar en el yacimiento del Picu Castiello, en la localidad de Fozana (Asturias). Se ve que el proyecto era bueno y tenía el suficiente interés científico, porque algunos investigadores de esa institución del otro lado del Atlántico se comprometieron a financiar la intervención en caso de que se contase con los permisos oportunos por parte de la autoridad competente aquí en España; en este caso concreto, de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Principado de Asturias. Y a intentar conseguir ese permiso se dispuso Fanjul.

Lolalización del Picu Castiello sobre un mapa 1:25.000 de la zona de Fozana, en el Concejo de Siero (Asturias)

Antes de seguir con el relato, conviene detenerse a explicar la historia y las características principales del yacimiento que está en el origen de esta historia (y de esta entrada, obviamente). Yo apenas sabía de su existencia hasta hace muy poco tiempo y lo poquísimo que sabía entonces y lo poco que sé ahora se lo debo al propio Alfonso, bien por lo que me ha comentado directamente, bien por la lectura de un trabajo suyo sobre el particular (FANJUL PERAZA, A. (1998-99):"El yacimiento de El Castiello en Siero", Memorias de Historia Antigua 19-20, pp. 369-378).

Situado al sur del Concejo de Siero, en el centro de Asturias, el Pico del Castiello fue reconocido y catalogado por J. M. González en los años 50 del siglo XX, quien lo consideró un castro de la Edad del Hierro. Sin embargo, la revisión reciente de algunos de los materiales hallados en su superficie, especialmente de numerosos fragmentos cerámicos, demuestra que estuvo habitado en época tardorromana o post-imperial (o, al menos, que algo hubo allí en los siglos IV-V d. de C.) y en la Alta Edad Media.

Pego a continuación una pequeña descripción de manos del propio Fanjul y de L. R. Menéndez Bueyes y así me evito tener que redactarla yo:

"Desde sus 400 metros de altura, vigila toda la gran llanura de la cuenca media del Nora, a su paso por las tierras de Siero y las estribaciones de Oviedo. El castro se dispone cortando parte de un ramal montañoso mediante tres fosos, dos en su cabecera sur, y otro en parte natural, y de impresionantes dimensiones, en la cabecera norte. Entre los dos fosos de la parte sur, existe un talud a  modo de contrafoso, que deja ver,  que la excavación del foso exterior se realizó en  roca  viva.

Se pueden observar restos de gran cantidad de derrumbe en la cabecera Sur, en  la  cima, lugar que debió ocupar la principal estructura defensiva del emplazamiento, de ella, parte una muralla semienterrada en la actualidad, que defendía la  entrada al castro, la cual, muy seguramente partía desde el mismo foso.  

Hay que señalar igualmente la existencia de varias cuevas en la colina, desde las cuales se tiene un abastecimiento de agua constante. Entre los materiales recuperados en superficie, hay fragmentos cerámicos de época romana y medieval, junto a un par de manos de moler y escorias de fundición de hierro" (Fanjul y Menéndez, 2004: 85)

Vista del Picu Castiello (Fotografía: A. Fanjul)

Croquis de las estructuras sobre ortofoto (Imagen cortesía de A. Fanjul)

Imagen de uno de los fosos de la fortaleza (Fotografía: A. Fanjul)

Fragmentos de cerámica procedentes del Picu Castiello (Fotografía: A. Fanjul)

En resumen: se trata de un asentamiento fortificado en altura, de tamaño reducido, que cuenta con unas importantes obras de defensa (taludes/murallas, fosos y posibles bastiones) y que, a juzgar por los materiales arqueológicos que aparecen en él, debería fecharse a partir de los siglos IV-V d. de C. y, especialmente, en la Edad Media. En una primera valoración yo diría que todo apunta a un pequeño castillo altomedieval, del mismo tipo que otros muchos que salpican la geografía del norte peninsular (sobre los de Cantabria, por ejemplo, hay un magnífico y reciente trabajo de recopilación y estudio, obra de los arqueólogos Lino Mantecón Callejo y Javier Marcos Martínez, aunque aún no está disponible en la red. Habrá que convencerlos para que escriban una entrada sobre el tema en el blog...). Ahora bien, algunas de las características de las defensas, como los grandes fosos, también permitirían pensar en un origen anterior, de la Edad del Hierro, en la línea de las primeras interpretaciones sobre el lugar. Y también está el tema de la presencia de sigillata tardía y de la posible existencia en el lugar de algún tipo de emplazamiento de época tardorromana y/o post-imperial. Y el de las posibles continuidades (en las que, vaya por delante, yo no suelo creer en principio) entre todas esas etapas.

Muchos interrogantes que, por sí solos, ya merecerían ser respondidos por la vía arqueológica, pero es que, además, en este caso un texto del siglo IX añade elementos suficientes como para plantear una sugerente posibilidad. Se trata de la donación de la iglesia de Santa María de Tentiana (que se identifica con Tiñana) por Alfonso III de Asturias al presbítero Sisnando, en el año 869 y en la que se dice expresamente que esa propiedad perteneció al primer rey de Asturias. Copio parte de la nota nº 697 (p. 221) del imprescindible Orígenes hispanogodos del Reino de Asturias de A. Besga Marroquín, en la que aparece el texto en cuestión:

"A. C. Floriano, Diplomática astur, II, núm. 93, pág. 48: Adefonsus rex, sisnando presbytero. Per huius nostrae praeceptionis jussionem donamus atque concedimus tibi Ecclesiam vocabulo Sanctae Mariae quae est fundata in villa quae vocatur Tentiana per omnes terminos suos cunctisque eorum accessionibus, sicuti eas per judicium adquisivit divae memoriae Tius noster Dmus. Adefonsus ex propietate bisavi sui Pelagii"

Una traducción al castellano, en este caso mía y algo libre, vendría a decir lo siguiente: "El rey Alfonso al presbítero Sisnando. Por esta orden mía te dono y concedo la iglesia construida en la villa llamada Tiñana con la advocación de Santa María por todos sus términos y con todos sus añadidos, como los adquirió por herencia mi tío Don Alfonso [Alfonso II] de entre las propiedades de su bisabuelo Pelayo [Don Pelayo]"

¿Y qué tienen que ver esas propiedades de Pelayo en un lugar llamado Tentiana / Tiñana con el Picu Castiello de Fozana? Volviendo a la primera ilustración de esta entrada puede encontrarse la respuesta: en el mapa, junto a Fozana, al noreste, se localiza Tiñana. Por tanto, el yacimiento que pretendía excavar Alfonso Fanjul podría haber estado "en uso" (según los indicios tipocronológicos de los que se dispone en este momento) al mismo tiempo que Pelayo (y después de él sus descendientes) poseía tierras muy cerca de allí. ¿Quiere esto decir que existe algún tipo de relación entre el castillo y el primer rey de Asturias? ¿Que Pelayo fue un magnate local y la fortaleza le perteneció? Pues no necesariamente (el propio Besga, en la misma página de la que he sacado la nota de más arriba, dice con buen criterio que el propio Pelayo pudo conseguir esas tierras siendo ya rey), aunque la posibilidad de que así fuera es más que sugerente. En cualquier caso, la única forma de saber qué había en el Picu Castiello y para qué servía es excavando allí. Y eso es precisamente lo que se pretendía con el proyecto del que estoy hablando en esta entrada.

Estatua "howardiana" de Pelayo en Covadonga

En principio y con esos mimbres, yo hubiera apostado por que la cosa saldría adelante sin demasiadas dificultades: el proyecto era sólido y contaba con financiación externa ajena a las subvenciones del Principado (y esta última parte, en estos tiempos de crisis, resulta de la máxima importancia). Pero no. Inexplicablemente (al menos para mí), se denegó el permiso, aun admitiendo que el proyecto estaba bien. ¿Por qué se hizo entonces? Pues, según me cuenta Alfonso, porque "no entra en los planes previstos por la Consejería". Tal cual. Y recurrida la decisión y preguntada la administración por esos "planes", la respuesta fue algo así como "tenemos capacidad para denegar permisos de excavación" y "esos planes están en estudio". Lo que traducido al castellano de andar por el blog viene a ser un "porque no me da la gana darte el permiso a ti, aunque no le vaya a costar un duro al Principado".

Aparte de sentirlo en primer lugar por Alfonso y en segundo por el yacimiento, que bien merece una excavación, hay algunas cosas que me sorprenden (para mal). Sobre todas ellas, que se pongan como excusa unos "planes" que no son públicos y nadie conoce (y todo apunta a que ni siquiera existen). E incluso aceptando que esos planes fuesen ciertos y tuviesen un contenido real (aunque se guardasen en el más absoluto de los secretos), el hecho de que una de las excavaciones estrella de la arqueología asturiana de los últimos años (y que sigue en marcha) sea la del castillo de Gauzón, un importante yacimiento que, salvando las distancias, compartiría algunas características (cronología centrada en la Edad Media, tipo de yacimiento, evidencias de uso en época tardorromana/post-imperial, etc.) con las que parece que tiene el que no se permite excavar en Tiñana; y que, en buena lógica, debería encajar de forma parecida en esos "planes" de la Dirección General de Cultura del Principado de Asturias en los que se ve que el proyecto de Fanjul no encuentra su sitio (ni siquiera obteniendo la financiación en Estados Unidos). Y no es el caso.

Espero sinceramente que, por encima de cuáles sean los verdaderos motivos de la negativa por parte de la administración, se imponga el sentido común y se dé luz verde a un proyecto que no va a costar un duro a los asturianos y que puede servir (o no, pero para salir de esa duda hay que excavar) para arrojar más luz a un periodo de la historia de Asturias y del norte peninsular que no anda muy sobrado de ella. Mientras tanto, todo nuestro apoyo para Alfonso Fanjul en estos momentos que, sin duda, no deben ser precisamente agradables (y sabemos de lo que hablamos, porque hemos vivido situaciones similares, en primera persona y también, y sobre todo, de forma muy cercana hace algún tiempo).

6 feb. 2014

Barferencia (conferencia en un bar) sobre arqueología cántabro-romana

El próximo viernes 7 de febrero tendrá lugar la Barferencia "La arqueología cántabro-romana en Cantabria", a cargo de Lino Mantecón Callejo y Rafael Bolado del Castillo, amigos, colegas de vocación y uno de ellos incluso colaborador ocasional del blog. Es una oportunidad única para conocer de primera mano las investigaciones más recientes que se están desarrollando sobre el tema, debatir, preguntar, charlar y pasar un buen rato rodeado de arqueólogos, aficionados y simpatizantes.

Cartel anunciador de la Barferencia (BARferencias Era Cultura)
El evento está organizado por Era Cultura y Regio Cantabrorum, y se celebrará en el restaurante La Venta de Castañeda (Pomaluengo, Cantabria) a partir de las 18:00 h. Por supuesto, la entrada es libre. Una iniciativa original, seguro que cuenta con una gran acogida. ¡Qué tiempos aquellos cuando matábamos las horas discutiendo sobre Arqueología en los bares!



3 feb. 2014

Riocueva 2013, episodio 20: pasando por agua

En esto de la Arqueología, no todo es excavar o prospectar... Como ya hemos mostrado en entradas precedentes, una vez terminado el trabajo "de campo", quedan muchas cosas por hacer. Algunos llaman a estos procesos "trabajo de laboratorio", aunque suena un poco pretencioso, sobre todo si lo que hacemos no es más que pasar por agua huesos, fragmentos de cerámica y demás objetos que recuperamos durante la excavación. Por diversos motivos, habíamos ido posponiendo el asunto desde el mes de diciembre, pero el sábado llegó el momento de abordar la siguiente fase: toca lavar. Es una operación que exige cierta infraestructura: agua en abundancia, un espacio que se pueda ensuciar, superficies adecuadas para poner a secar, etc. Ya para la campaña de 2011 el Museo de Altamira nos ofreció amablemente sus instalaciones y esta vez hemos vuelto a repetir. Tienen un lavadero muy bien equipado, cómodo, a cubierto –en esta época del año, se agradece mucho– y con un régimen de uso muy flexible. No se puede pedir más.

Lavando una de las "bolsas de nivel"
Un recuento rápido antes de empezar a mojarse: unos 500 objetos individualizados, alrededor de 20 "bolsas de nivel" con objetos recogidos durante la excavación y varias decenas de "bolsas de criba" con objetos recogidos a golpe de cedazo. Dos o tres sesiones, como mínimo. El proceso es sencillo: se saca el material de la bolsita, se pasa por el agua, se frota con delicadeza si es necesario para eliminar la tierra, se aclara y se pone a secar. Todo ello sin descuidar su etiqueta para que, una vez seco, pueda meterse de nuevo en una bolsita, correctamente referenciado y listo para la siguiente fase del proceso.

Los huesos humanos hay que cepillarlos con mucho cuidado
Aunque parezca rudimentario, el papel de periódico es un secante muy eficaz
Al principio parece que la cosa no avanza, pero el secadero lleno es un indicador elocuente de que se ha hecho un buen trabajo. El lavadero es una estancia semi-subterránea, sin ventanas, a la que no llega la luz natural y donde el único sonido que se escucha es el del viento, sobre todo si azota como lo hace estos días en Cantabria. En esta labor no es difícil perder la noción del tiempo, y cinco o seis horas de trabajo continuo dan para mucho más de lo que parece.

Pleno de ocupación en el secadero
Hemos hecho algo menos de la mitad, de modo que tocará volver en unos días a rematar la faena. Aunque sobre el papel parezca una tarea aburrida, es emocionante volver a ver todas las cosas que fueron apareciendo durante la excavación y poder apreciar, una vez que están limpias, detalles que a pie de sondeo habían pasado por alto. Fragmentos de cerámica decorados, huesos con aparentes signos de patología o piezas de sílex, cosas que habían pasado desapercibidas durante la excavación, salen a la luz con agua y paciencia.