18 oct. 2014

Riocueva 2014, episodio 5: debutantes y novedades

Afrontamos el segundo fin de semana con la confianza de que, gracias al viento sur, no nos va a llover. Y eso siempre es motivo de alegría, va uno con más ganas a la cueva. Todavía no ha llegado el frío y, sin embargo, hoy había ya un murciélago en la galería. Eso augura que se acerca el invierno, aunque de momento no se note. Posiblemente estaba de paso hacia las zonas profundas del sistema y no lo hemos vuelto a ver, ni siquiera para hacerle una foto. Al margen de esto, hoy teníamos debutantes. El equipo habitual ha perdido una unidad durante unos días, ocupada en su trabajo como guía de turismo cultural y ha sido necesario buscar refuerzos. Leticia nos ha traído a su amiga Vanesa, una entusiasta arqueóloga gallega y se nos ha ofrecido como voluntaria Marta, una restauradora de obras de arte de Santander. Las nuevas venían con muchas ganas y han disfrutado mucho de la experiencia... o eso deducimos al menos de su intención de repetir.

Marta, Vanesa y Leticia encantadas de la vida
Hemos podido dejar casi terminado el Sondeo 7, sólo queda un pequeño testigo que reservamos para el aperitivo del domingo. Ha seguido saliendo lo mismo que en jornadas anteriores: huesos quemados, carbones y, sobre todo, muchos restos de cereal carbonizado. Es más, en esta ocasión el título de «panizo de honor», que da derecho a salir en la foto diario del blog, se lo ha llevado la mayor «bola» localizada en excavación hasta el momento. Una vez terminada la excavación de esta zona, podemos afirmar que las acumulaciones de cereal carbonizado se reparten prácticamente por todo el cuadro, con una densidad que no se puede comparar con la que ofrecen otras zonas de la cueva. Además, los refuerzos nos han permitido liberar una persona para cribar y ¡sorpresa!, hemos podido comprobar que en esta zona no sólo aparece panizo o mijo, sino que hay otras variedades de cereal carbonizado: trigo, avena, quizá cebada, etc. La arquebotánica se va a poner muy contenta, después de sufrir la monotonía de una colección tan aburrida como estaba siendo hasta ahora la de Riocueva. De momento es lo más interesante que sale en la excavación, a la espera de broches de cinturón, anillos, cuentas de collar u otros hallazgos relevantes.

Más semillas de cereal carbonizado
Terminando con el Sondeo 7
Muy concentradas, con el paletín
Y como después de tres jornadas en la misma zona de la cueva empezábamos a estar un poco aburridos y ya dijo Un pingüino en mi ascensor que «En la variedad está la diversión», decidimos mudarnos a otra zona de excavación. Teníamos ganas de saber si nos habíamos dejado algo interesante en el tramo central de la galería y por eso hemos ampliado el gran Sondeo 2 hacia el oeste, con la esperanza de completar el puzzle de la cerámica y quien sabe si hallar otros recipientes de vidrio o cosas tan interesantes como las que nos ofreció esta zona en la primera campaña.

Hincándole el diente a la ampliación del Sondeo 2
De momento los resultados no están a la altura de las expectativas, pero no perdemos la esperanza. Sólo le hemos dedicado un rato por la tarde a los nuevos cuadros. Algo caerá, seguro. Nos contentamos con poca cosa, aunque si de repente nos topamos con el esperado broche liriforme, no hay duda de que lo celebraremos a lo grande. Será la recompensa al tiempo que le hemos dedicado a esta cueva de la que tanto nos cuesta separarnos.


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