12 oct. 2014

Riocueva 2014, episodio 4: una inquietante presencia

Hoy la jornada de trabajo ha sido un poco más corta de lo habitual, que para eso era domingo y Fiesta Nacional. Hay que ir aclimatándose poco a poco, tampoco era cuestión de darlo todo el primer fin de semana. Y la verdad es que si el sábado se dio bien la cosa, hoy no ha desmerecido. Con los efectivos reducidos al equipo habitual y después de saldar con solvencia nuestra primera bajada a la cueva con lluvia, tocaba retomar la excavación del Sondeo 7.

Excava que te excava, excava que te excava
Los hallazgos han seguido en la línea del día anterior: muchos fragmentos de huesos humanos quemados y presencia frecuente de acumulaciones de semillas carbonizadas de panizo/mijo, todo ello acompañado de fragmentos de cerámica. De momento lo más vistoso es el fondo de una olla de cocina de cerámico común, muy similar a las que aparecen en otros puntos de la cueva. Es curioso seguir comprobando cómo, a pesar de encontrarse relativamente cerca unos de otros, cada sondeo de los que hemos ido abriendo a lo largo de la galería tiene su propia personalidad. La composición del Sondeo 7 nos hace suponer que estamos muy cerca de la «zona cero» donde se quemaron los huesos humanos y posiblemente las semillas, pero estamos un poco desconcertados porque no hay zonas con carbones en el suelo ni manchas de humo en las paredes que puedan corresponderse con las grandes hogueras que tuvieron que hacerse para quemar tantos huesos. En este sondeo estamos comprobando que la cremación afectó a huesos muy diversos, quizá a cuerpos completos, a diferencia de lo que se documentó, por ejemplo, en la cueva de Las Penas, donde sólo se quemaban los cráneos. De todos modos, de momento son sólo conjeturas que van surgiendo sobre el terreno mientras desenterramos los restos dejados en época visigoda en Riocueva.

La concentración de semillas carbonizadas más grande del día
Pero como no todo va a ser mirar al suelo, hoy nos han llamado la atención un par de cosas en las paredes de la cueva. Justo al lado de la zona donde estamos excavando nos hemos percatado de la presencia de un molar de caballo encajado en un hueco de la pared. Alguien lo ha colocado ahí, de eso no hay duda, lo que no podemos afirmar con seguridad es cuándo. Lo cierto es que no ha aparecido ninguna pieza dental de caballo semejante durante las excavaciones realizadas en distintos puntos de la galería, lo que nos hace sospechar que el que hemos localizado proceda del yacimiento prehistórico de la boca de la cueva. Más difícil es determinar cuándo se ha colocado en el lugar donde ha aparecido, teniendo en cuenta la cantidad de gente que ha transitado esa galería desde la Prehistoria hasta nuestros días. Hay otros «depósitos» en recovecos de la cueva que no son precisamente antiguos... De momento, hemos documentado el hallazgo y poco más.

Molar de caballo en un hueco de la pared de la cueva
Una acumulación intencional de latas de conserva añejas
El otro «gran hallazgo» parietal ha sido una peculiar muestra de arte rupestre contemporáneo en la que no habíamos reparado hasta hoy. Encima de la cornisa que hay junto al Sondeo 4, muy cerca de donde excavamos en la actualidad, se ha representado un busto humano utilizando carbón, seguramente tomado de la «hoguera de la columna». Seguro que si lo datamos por radiocarbono refleja una fecha muy antigua, por ese motivo, pero parece algo reciente, o relativamente reciente. Quizá lleve observando a todos los visitantes de la cueva desde hace 40 ó 50 años. No cabe duda de que su presencia resulta inquietante y a la vez tranquilizadora. Desde hoy, es el vigilante, el custodio responsable de que nadie altere la paz de la cueva hasta que los murciélagos tomen el relevo.

Arte rupestre contemporáneo en las paredes de la cueva
Un rostro inquietante, quizá un autorretrato o un personaje conocido de la época
El primer fin de semana ha dado bastante de sí, hemos avanzado en la excavación, nos hemos reído mucho –sobre todo el sábado– y las bolsas para cribar comienzan a amontonarse en el vestíbulo. Aunque los cuerpos estén doloridos y fatigados, el esfuerzo compensa. Hoy sabemos un poco más que ayer sobre Riocueva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario