28 jun. 2013

Los señores del anillo

Ayer jueves, después de una larga espera, se inauguró la nueva exposición permanente del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. Habíamos sido invitados y no podíamos faltar a tan magno acontecimiento porque, a estas alturas y nos guste o no, ya somos parte de la "arqueología regional". Además, queríamos saber cómo lucía el anillo de Riocueva en la exposición. A pesar de que no hace ni dos años que lo sacamos de la cueva, ha encontrado hueco en el museo y lo podrán ver todos los visitantes, cosa que nos llena de orgullo. Entre los 2.679 objetos que están expuestos, no podemos negar que es nuestro favorito. Y como Raúl Lucio estaba por allí con su cámara, abusé de nuestra amistad para que nos retratase junto a nuestro "trofeo".

Los autores del blog junto a la vitrina del anillo en el nuevo MUPAC (Foto: Raúl Lucio)
No tuvimos tiempo de escudriñar con detalle todas las salas, de manera que dejaremos las valoraciones para otro día. Lo único que podemos anticipar es que ha crecido en cantidad y calidad el espacio dedicado a la Antigüedad Tardía y a la Edad Media y están expuestos algunos objetos de los que hemos hablado aquí, como el broche de La Garma o los anillos de Santa María de Hito. Aprovechamos la ocasión para animaros a visitar el museo, nos ha dicho un pajarito que hasta el día 10 de julio la entrada es gratuita.

24 jun. 2013

"Territorio Riocueva": Cueto Marín

Igual que El Soplao tiene su "territorio" ("Territorio Soplao"), Riocueva también lo tiene. Bueno, en realidad no lo tiene (nadie se lo ha dado por decreto, como en el caso de la joya turística del occidente cántabro), pero no nos gusta ser menos que nadie, así que vamos a dárselo nosotros. El concepto viene a ser el mismo: un territorio alrededor del yacimiento, con límites elásticos que se estiran según convenga (sólo así pudo anunciarse al mundo la aparición del famoso yacimiento de ámbar en El Soplao cuando, en realidad, estaba en Rábago, a varios km de la cavidad) y del que los responsables de la intervención en Riocueva seríamos dueños y señores absolutos (al menos desde el punto de vista arqueológico).

Ahora en serio. En estas dos entradas voy a hablar de dos yacimientos (Cueto Marín y Elechino o Pico Vizmaya) que se encuentran en el entorno inmediato de Riocueva y que pudieran estar relacionados con el uso funerario de la cueva en los siglos VII-VIII d. de C. Hay un tercero que lo está de forma indiscutible (La Garma), pero del que ya hemos hablado largo y tendido en el blog. Además, no nos dejarían incluirlo en el "Territorio Riocueva" y quedarnos con él por la jeta ("sólo" es patrimonio mundial de la Unesco y uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo). Y tampoco queremos estropear las excelentes relaciones que tenemos con sus dos máximos responsables y con algunos miembros de su equipo investigador que también colaboran con nosotros y nuestro proyecto. Dejaremos, pues, fuera a La Garma. De momento...

Situado a unos 2,5 km en línea recta de Riocueva, el alto de Cueto Marín es el extremo más meridional de una suave sierra que  se inicia muy cerca de la ladera en cuya parte inferior se abre la boca de la cueva, y se desarrolla desde allí, de forma casi rectilínea, en dirección noroeste-sureste. El emplazamiento se vio gravemente afectado por las obras de construcción de la Autovía del Cantábrico, que se llevaron por delante una parte importante de su superficie (la situada más al sur). También la construcción de un chalet en la zona inmediata al talud de la Autovía ha debido influir negativamente en la conservación del yacimiento, cuya extensión y características se desconocen.

Localización de Riocueva y Cueto Marín en una fotografía satélite en 3D de la zona en Entrambasaguas (Fuente: Apple Maps)

Al frente, a la izquierda de la Autovía, el extremo meridional de Cueto Marín

Éste fue descubierto por el CAEAP a finales de los años 80, paradójicamente gracias a las obras de la Autovía, que no contaron con seguimiento arqueológico en ese punto. En los taludes de la obra se localizaron (junto a algunos materiales líticos de cronología prehistórica que no vienen al caso en este momento) tres fragmentos de cerámica: dos fragmentos de fondos y un galbo decorado. También se documentó la existencia de una estructura cortada por las obras: una cubeta con las paredes rubefactadas y el suelo cubierto de restos de carbón.

Materiales cerámicos de Cueto Marín (según Serna et alii, 1996)

Los fondos, de pastas groseras, parecen corresponder a ollas de cerámica común; mientras que el fragmento decorado, con líneas rectas y onduladas incisas, a la parte superior del cuerpo de algún recipiente de ese mismo tipo. Por sus similitudes con restos procedentes de varias cuevas cántabras (entre ellas, Riocueva) en un principio fueron atribuidas a la Edad del Hierro, ya que por aquel entonces se pensaba que ese tipo de ollas de "perfil en S", con decoración a base de líneas onduladas incisas (y/o dientes de lobo) en muchos casos, eran de cronología protohistórica. Sin embargo, hoy se sabe que ese tipo de recipientes han de fecharse en la transición entre el mundo antiguo y la Alta Edad Media, entre los siglos V y VIII d. de C., aunque con algunas perduraciones más allá de esa última centuria.

 Vista interior del fondo nº 1
  
Vista de perfil del fondo nº 2

Imagen del fragmento decorado

En cuanto a la estructura seccionada, fue interpretada como una posible carbonera, dadas sus características formales. También cabe la posibilidad de que se trate de un silo o depósito subterráneo de cereal (en algunos casos ese tipo de estructuras excavadas presentan paredes rubefactadas, ya que son sometidas a la acción del fuego para conseguir un mejor aislamiento y/o consistencia), aunque el hecho de que, según sus descubridores, tuviera un tamaño considerable y la presencia de carbones en su interior abogarían por la primera opción señalada.

De todo lo (poquísimo) que conocemos del entorno de Riocueva en la Tardoantigüedad y/o la Alta Edad Media, Cueto Marín es el lugar que cuenta con más posibilidades de haber albergado algún tipo de hábitat en esos siglos. Es cierto que los indicios son escasos, pero es lo mejor que tenemos por el momento. Puede que se tratase de una aldea (con su cementerio, ¿os imagináis?) o de algún establecimiento menor, de tipo granja. Y de haber estado habitado durante los siglos VII-VIII d. de C. su importancia sería enorme para poder conocer más sobre la gente enterrada en Riocueva y sobre el propio contexto funerario de la cavidad: si ir más lejos, sobre los porqués y los cómos de la elección de la gruta como lugar de depósito de (algunos) cadáveres. De momento el argumento para relacionar ambos yacimientos es más que endeble y se sustenta, únicamente, en las similitudes formales y tecnológicas de las cerámicas procedentes de los dos. Sería necesaria una prospección intensiva de Cueto Marín (rezando mucho para que quede algo tras el paso de la Autovía por encima) y, conociendo cómo de desagradecido es el suelo en Cantabria, excavar algunos sondeos en la zona en busca de posibles estructuras. Como eso de momento no va a suceder (está la cosa como para meterse en nuevos proyectos arqueológicos...), habrá que conformarse con alguna actuación menor: con un examen ceramológico que trate de discernir si se trata del mismo tipo de producciones y, si nos toca la lotería o aparece algún mecenas desprendido, con una datación por Termoluminiscencia de alguno de los fragmentos de Cueto Marín (el conjunto de Riocueva está bastante bien datado, tanto de forma directa por TL como indirecta mediante los análisis de C14 realizados sobre los restos humanos a los que acompañaba). 


Y para terminar, una curiosidad toponímica: como puede verse arriba, la cima situada inmediatamente al norte de Cueto Marín (en realidad, la cima de la elevación a la que pertenece éste) aparece en el plano 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional con el nombre de "Alto de Mijares" (y junto a él, un poco más al norte, hay un "Santa María" más que sugerente). Es decir, que se trata de una zona en la que se cultivó mijo, probablemente desde la Edad Media hasta su sustitución por el maíz en los siglos XVI-XVII. ¿Y qué cereal, junto al panizo y fechado por C14 en época visigoda, ha aparecido carbonizado en Riocueva? Pues eso. Será una casualidad. O no.

18 jun. 2013

Empieza la cuenta atrás... y esta vez va en serio



Después de que el anuncio de la campaña de excavación en Riocueva de 2012 se quedase en un triste simulacro, parece que este año la cosa pinta mejor. Hoy, 18 de junio de 2013, se ha hecho pública la propuesta de resolución provisional con los permisos de excavación y las subvenciones concedidas para este año y, sí, sí, sí... salimos en la "lista buena": tenemos (provisionalmente) permiso y financiación. Estamos verdaderamente contentos, no sólo porque el Proyecto Mauranus haya recibido una valoración positiva por parte del Comité de Valoración, sino porque es el segundo mejor valorado de cuantos concurrían. No está nada mal, teniendo en cuenta que el primero es el mundialmente conocido Complejo Arqueológico de La Garma (ahí es nada), proyecto con el que, por cierto, también hemos colaborado en los últimos tiempos.

Así queda la cosa de momento...
Esta excelente calificación obtenida nos garantiza el 85% de la financiación solicitada, una cantidad respetable que nos permitirá hacer una campaña de excavación en condiciones, buenos estudios de laboratorio, trabajos de restauración, analíticas, etc. para contribuir a contestar muchas de las preguntas que quedaron pendientes después de la exitosa campaña de 2011. Confiamos en que los resultados de la campaña de 2013 sean igual de buenos.

Hebijón escutiforme descubierto en 2011, después de su restauración
Confiamos en que la resolución provisional se convierta pronto en definitiva y podamos poner en marcha la actuación arqueológica cuanto antes. Aprovechamos para recordarle a nuestros colaboradores que vamos a volver a ser muy pesados durante unos meses y esperamos que algunos de ellos se pasen por la cueva a echar una mano. De momento, a la espera de nuevos acontecimientos, agradecemos una vez más el apoyo de los asiduos visitantes del blog, amigos, familiares y demás seres humanos que han mostrado interés por nuestro trabajo. Nuestro ego nos impulsa, pero vuestro aplauso mucho más... En breve arranca Riocueva 2013.


14 jun. 2013

¿Un cuchillo militar tardorromano en el "Castrelo de Pelou" (Grandas de Salime, Asturias)?

Aprovechando que la entrada anterior trata sobre objetos que se fechan en los siglos IV y/o V d. de C. y para no cambiar de época, dedicaré ésta a revisar una magnífica pieza procedente del Castro asturiano del "Castrelo de Pelou" (Grandas de Salime) que, en mi opinión, no ha sido bien ubicada cronológicamente hasta la fecha. Di con ella de forma casual hace unos meses, revisando las imágenes de algunos materiales del Museo Arqueológico de Asturias (el catálogo en PDF está colgado en la red) y ya entonces me chirrió la cronología que se le asignaba. Quedó ahí, enterrado en mi inconsciente, hasta que el otro día su imagen me vino a la cabeza de nuevo, esta vez junto con una posible respuesta al porqué del chirrido.

El objeto en cuestión, aunque ha sido publicado como un "puñal", es un cuchillo de hierro del que se conservan hoja y espiga, que forman una sola pieza; y la parte inferior (guarda) y superior (remate) del mango, estas últimas en cobre o bronce. Ambas, como puede observarse, destacan por la presencia de una fina decoración calada que alcanza su máxima expresión en el remate, con un disco que enmarca dos motivos en forma de S situados de forma simétrica a ambos lados de la empuñadura. La hoja, por su parte, es de pequeño tamaño (unos 13 o 14 cm), sobre todo en relación con la espiga del enmangue, como puede observarse en la imagen. Tiene una forma muy peculiar, con un lado, el dorsal, recto hasta llegar a dos tercios de su longitud, donde forma un ángulo para converger hacia la punta; y otro, el del filo, marcadamente curvado (con forma de S, con una escotadura en su parte superior o, si se prefiere, como si se tratase de la mitad lateral de una hoja pistiliforme). Finalmente, hay que destacar que la espiga no está centrada respecto a la hoja, sino desplazada hacia el extremo del dorso. Tanto esta última característica como la presencia de un solo filo y la asimetría de la hoja hace que podamos afirmar que se trata de un cuchillo y no de un puñal.

Dibujo y fotografía de la pieza (de J. M. Mon y J. Arrojo, respectivamente, en López et alii, 2010)

En cuanto al contexto de su hallazgo, conviene dar algunas pinceladas acerca del "Castrelo de Pelou" (del que se puede conocer mucho más en esta magnífica página sobre los castros del occidente asturiano). Se trata de un castro de pequeño tamaño, ubicado en un escalón a media ladera, y que ha sido objeto de intervenciones arqueológicas desde 2003 que han permitido desterrar la idea, manejada con anterioridad a esa fecha por algunos investigadores, de que se trataba de una fundación de época romana estrechamente relacionada con la explotación de los recursos auríferos del territorio circundante (idea muy extendida hace unos años, aplicada a numerosos castros de Galicia y el occidente asturiano y no exenta de cierto componente "político", que ha sido completamente puesta en solfa por la arqueología; principalmente gracias a los trabajos de Ángel Villa Valdés, que han demostrado que se trata de establecimientos muy anteriores a la llegada de Roma a esas tierras del noreste hispano). Él "Castrelo de Pelou" se funda en la Edad del Hierro (existe con toda seguridad en la Segunda pero hay algunas evidencias de uso anteriores), sigue ocupado en época altoimperial romana (con una significativa presencia militar, como atestiguan algunos materiales) y se abandona a finales del siglo I d. de C.; para ser reocupado en época tardorromana, a finales del siglo III o inicios del IV d. de C. Esa reocupación bajoimperial parece tener, de nuevo, un marcado carácter militar y lleva consigo la refortificación del establecimiento, cuyo máximo exponente será la construcción en ese momento de un gran torreón en la zona de acceso al recinto (todos estos datos, y algunos de los que siguen, están sacados de Montes et alii, 2009 y Montes et alii, 2010).

El cuchillo procede del interior de una cabaña (C3) con una fase importante de ocupación altoimperial y de donde también proceden, entre otros materiales, parte de la empuñadura de bronce de una daga o espada de antenas de tradición indígena y una daga legionaria romana (un pugio) de un tipo característico del siglo I d. de C. Creo que este hecho ha sido determinante a la hora de atribuir a la pieza que nos ocupa una cronología altoimperial y relacionarla con el puñal militar romano. Sin embargo, en esa misma construcción se ha localizado un nivel tardorromano, formado por una fosa que rompe los suelos antiguos y en cuyo interior se han localizado algunas monedas bajoimperiales (acuñadas en el siglo III y en la primera mitad del IV d. de C.). Por tanto, el cuchillo no procede de un contexto cerrado del siglo I d. de C. Y ése es un aspecto muy importante a tener en cuenta porque, como veremos a continuación, su morfología lo separa indudablemente de las armas blancas de la Edad del Hierro y el Alto Imperio para acercarlo, de forma muy nítida en mi opinión, a las que son características de los siglos IV-V d. de C. En el caso de Hispania, a los cuchillos "tipo Simancas", aunque con algunas diferencias. No es el sitio para detenernos a hablar de este tipo de piezas ni para discutir si se trata de armas, de cuchillos de caza (o de las dos cosas) o, simplemente, del arma blanca de moda a finales de la época romana; aunque alguna cosa en relación con ello sí que comentaré hacia el final de la entrada. Los que no conozcan este tipo de cuchillos que se queden con la idea de que son piezas hispanas que aparecen en yacimientos de los siglos IV y/o V d. de C. (hay discusión también acerca de las fechas), de forma significativa formando parte de los ajuares funerarios de algunos individuos masculinos inhumados en necrópolis rurales (aunque no solo). 


Como puede observarse en la imagen de arriba (extraída de Dohijo, 2011), el cuchillo de Pelou comparte bastantes rasgos con los "Simancas": su pequeño tamaño, el dorso recto (no necesariamente hasta la punta) y el filo curvo con escotadura más o menos marcada en su parte superior; y la situación, desplazada (completa o parcialmente) hacia el dorso, de la espiga. La principal diferencia, aparte de la punta simétrica (o casi) de la hoja, se encuentra en la empuñadura, tanto en la zona de la guarda como en el más que curioso remate del extremo superior. Comenzando por este último, no he encontrado ningún paralelo para él (aunque tampoco he hecho una búsqueda exhaustiva, la verdad). Sin embargo, sí que he localizado algunas pistas que podrían aclarar un poco su origen y cronología. En primer lugar, un tipo de vainas de cuchillo militar tardorromano (cuchillos de finales del siglo III y el IV d. de C. y morfológicamente muy diferentes del de Pelou y los "Simancas", todo hay que decirlo) procedentes del limes danubiano y que se caracterizan por su decoración calada y su remate más o menos circular.

Vaina de cuchillo de Budapest (según Sellye, 1991)

Y en segundo y yendo más a lo que nos interesa, el que creo que es un buen paralelo para los motivos en S que decoran el remate: unas plaquitas caladas de oro, que formarían parte de una diadema o tocado y que se recuperaron en una tumba romana de Astorga (tumba que debería fecharse de mediados del siglo III d. de C. en adelante, ya que se trataba de una inhumación).

Plaquitas de oro caladas de Astorga (González et alii, 2003)

En cuanto a la guarda, el mejor ejemplo que he podido encontrar es un cuchillo que se conserva (y parece que también se expone) en el British Museum y que además resulta ser el paralelo más cercano (que yo conozca) para el de Pelou. La pieza, ligeramente más grande que la asturiana, tiene una curiosa decoración damasquinada en ambas caras de la hoja, con escenas de la caza del ciervo y del jabalí, respectivamente. Este hecho ha motivado que haya sido considerado como un cuchillo de caza y que como tal se exponga. En cuanto a su procedencia y cronología, lo cierto es que no hay nada seguro: la primera es completamente desconocida (la pieza procede de una colección privada donada al mueso a mediados del siglo XIX), mientras que para la segunda se maneja el siglo IV d. de C.; imagino que a partir de la propia morfología del ejemplar (y no sé si gracias a algún elemento de la decoración, de la que no he conseguido ver una imagen nítida en ninguna parte).

http://forums.dfoggknives.com/index.php?showtopic=24027

Llegados a este punto toca hacer un par de consideraciones finales. En primer lugar y acerca de la cronología de la pieza, tanto el contexto de su hallazgo como su posible relación formal con los cuchillos hispanos tardorromanos y/o postimperiales (más los elementos decorativos que hemos visto más arriba) permiten proponer para él una fecha de finales del siglo III o, mejor, de la primera mitad del siglo IV d. de C. Se trataría de un cuchillo cuyos elementos "arcaizantes" más destacados serían la punta simétrica en la hoja y la forma de la empuñadura, remate calado incluido, y de un tipo del que, de ser correcta esta interpretación, derivarían décadas después los de "tipo Simancas". En cuanto a su carácter, el contexto (un nivel de reocupación bajoimperial del castro) parece apuntar a un origen militar de la pieza. No se me ocurre quién, al margen del ejército romano, podría llevar a cabo una tarea de fortificación (con la construcción de un gran torreón en la zona de acceso) en un antiguo asentamiento, abandonado dos siglos antes, en una fecha tan temprana (siempre fiándonos de las indicaciones de las monedas, con el riesgo que eso conlleva). Los porqués de esta presencia tardía del ejército imperial en un enclave como ése se me escapan y darían para otra entrada, así que no seguiré por ese camino. En cuanto a la importancia de ese posible carácter militar del cuchillo de Pelou, sólo me queda comentar que quizá sirva para arrojar algo de luz al de sus hipotéticos descendientes los "Simancas". Quizá, a finales del siglo IV d. de C. fueran cuchillos de caza, pero podrían haber tenido su origen en tipos portados por milites unos cuantos decenios antes. O, sencillamente, haber pasado, como ocurre en esas mismas fechas con parte de la indumentaria, del mundo militar al civil como una moda más. Un mundo civil probablemente bastante "militarizado" en muchos aspectos hacia finales del siglo IV (o ya en el V d. de C), pero civil a fin de cuentas. 

7 jun. 2013

¿Punzón o huso? Apuntes sobre un tipo de objeto controvertido

Al hilo de los comentarios realizados a la última entrada dedicada a los instrumentos utilizados en la actividad textil durante la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media en Cantabria, he "rescatado" de mis archivos información sobre el objeto al que hacía referencia José Ángel. Se trata de un objeto apuntado de hierro, de sección circular, procedente de la villa romana de Santa María de Hito, el único complejo rural de época bajoimperial romana excavado en extensión en Cantabria.


Fue recuperado durante las primeras campañas de excavación. Corresponde a la fase de uso de la villa datada entre los siglos III y V y procede de un contexto de hábitat. Actualmente se encuentra depositado en el MUPAC.
Punzón de hierro, villa de Santa María de Hito (Cantabria)

Este tipo de objetos, fabricados con hierro, macizos, apuntados y de sección circular, son habituales en las necrópolis tardorromanas (o postimperiales rurales) de la Meseta, y se conocen hallazgos desde hace décadas en Simancas (Valladolid), San Miguel de Arroyo (Valladolid) Hornillos del Camino (Burgos), Albalate de las Nogueras (Cuenca) y, sobre todo, en la necrópolis norte de La Olmeda (Palencia), lugar en el que son especialmente abundante, entre otros.


Algunos de los punzones/husos de la necrópolis norte de La Olmeda (arriba), comparados con los ejemplares de otros yacimientos de la península Ibérica (abajo)

Aunque ya P. Palol propuso en 1986, para los ejemplares de La Olmeda, su utilización como instrumentos relacionados con el hilado de la lana, otros investigadores se mostraron más cautos, al no identificar una función específica para este tipo de utensilios. Incluso en algún caso se propuso una identificación un tanto audaz y poco fundamentada, como sucede con el ejemplar de Albalate de las Nogueras, interpretado como una punta de jabalina. Durante un tiempo, estos objetos han quedado relegados a la categoría de "sin función conocida", y por su forma apuntada (obsérvese que también podría considerarse fusiforme) se han descrito simplemente como punzones. Incluso las hipótesis descabelladas se han ido imponiendo a las más lógicas e incluso se ha llegado a decir que eran "agujas para el pelo", por su vinculación con tumbas femeninas...

Hallazgos más recientes como el de la villa de San Blas (Navarra) o el una tumba femenina de Almenara de Adaja (Valladolid) se interpretan como husos de hilar, recuperando aquella idea primigenia propuesta por P. Palol.

Hace unos años, visitando el Museo de Zamora, me sorprendió gratamente ver uno de estos "punzones" con una fusayola colocada en su extremo y descrito como "huso", procedente de los niveles tardoantiguos del castro del Cristo de San Esteban. Ignoro si apareció así en el yacimiento o si se trata de una "interpretación" del hallazgo. De momento no he localizado la publicación ni nada parecido que aclare el asunto, pero es un dato a tener en cuenta.

Huso de hierro con fusayola del castro del Cristo de San Esteban (Muelas del  Pan, Zamora)
Por el momento, el debate sigue abierto. Para los investigadores del Proyecto Mauranus la identificación como huso de estos objetos de hierro parece la más verosímil, pero quedamos a la espera de nuevas evidencias que confirmen esta hipótesis.



2 jun. 2013

The (Medieval) Walking Dead (6): el documental

En 2011 la productora Quickfire Media, en colaboración con National Geographic Channels, realizó un documental titulado Vampire Skeletons Mystery que ha sido emitido por National Geographic Channel UK. También el canal franco-alemán Arte, que a muchos os sonará por La noche temática de La 2 de TVE, ha emitido una versión traducida al francés, denominada Vampires et morts-vivants au Moyen Âge.  Como deja entrever el título, está dedicado a uno de los temas favoritos de este blog: los muertos vivientes medievales y las "soluciones" que se aplicaban para que no molestasen a los vivos.

El gran protagonista del documental es un esqueleto con una piedra en la boca del yacimiento irlandés de Kilteasheen, datado en el siglo VIII que ya había tenido su momento de gloria en este blog. Para completar aquella entrada dedicada a los "mascapiedras", recomiendo vivamente el visionado del documental. De momento no hay traducción al español, pero he localizado las dos versiones, una en francés y otra en inglés. Ambas son fáciles de entender con un conocimiento básico del idioma. Además de tratar el tema de los deviant burials documentados por los arqueólogos, rememora las narraciones clásicas de la literatura medieval británica sobre "muertos vivientes" y ofrece al final una truculenta historia sobre el tratamiento aplicado a un "muerto viviente" rumano hace unos años, similar al que se empleaba en la Edad Media.

VERSIÓN INGLESA


VERSIÓN FRANCESA