29 ene. 2013

¿Dónde están los romanos muertos?

Una de las (tantas) tareas que me quedaban pendientes en el desarrollo de mi proyecto de tesis doctoral Génesis y evolución del cementerio medieval en Cantabria era echar un vistazo al panorama de la arqueología funeraria del periodo inmediatamente anterior, la época romana. Así, en sentido amplio, desde el siglo I hasta el siglo V, y para el territorio de la actual comunidad autónoma de Cantabria. Cualquiera que no conozca el registro arqueológico de la región puede pensar que ese podría ser un tema de para una tesis completa... pero nada más lejos de la realidad. Revisar todas las evidencias disponibles me llevó, literalmente, dos tardes. Son tan escasas que nos empujan a preguntarnos, con cierta perplejidad ¿dónde están los romanos muertos?

Hasta hace unas décadas quizá la pregunta hubiese tenido fácil respuesta ¡no hubo romanos! No hubo visigodos, no hubo neolíticos... ¡lástima de región en la que nunca no hubo nada! Bueno, sí, "cuatro gatos" en Iuliobriga (Retortillo) y Flaviobriga (Castro Urdiales). ¿Y ni siquiera aquí quedaron rastros de sus muertos? Vale que fueran pocos, pero qué pasa ¿que cuando moría alguien, lo metían en un tonel y lo mandaban para Italia? ¡Quién no ha escuchado esa leyenda urbana sobre los chinos actualmente establecidos en España! Sí, la del abuelo en la maleta..., no la del abuelo en el menú, ¡un poco de seriedad!

Precisamente es en esos dos núcleos donde contamos con los dos únicos testimonios más o menos firmes de que las gentes que vivían en época romana en Cantabria enterraban o depositaban los restos incinerados de sus difuntos a las afueras de los lugares en los que habitaban, como sucede en cualquier parte del imperio, incluso en las menos romanizadas... Hasta Vizcaya, Guipúzcoa y Asturias, lugares tan poco romanizados (teóricamente) como Cantabria, tienen buenos ejemplos de necrópolis romanas. Y en algunos casos, incluso en los mismos lugares donde posteriormente se instalarán cementerios cristianos.

El testimonio mejor documentado es el de la necrópolis de la Carretera de la Playa, en Castro Urdiales. En 1957, al excavar para sacar arena de un huerto cerca de la playa de Brazomar, aparecieron dos sepulturas en fosa simple con ajuares que fueron estudiados por J. M. SolanaUna de las sepulturas estaba acompañada por un plato de cerámica TSH tardía decorado de la forma Hispánica 49, una moneda de bronce, un cuenco de vidrio semiesférico y un hacha de hierro. La otra tenía como ajuar un plato de cerámica TSH tardía decorado de la forma Hispánica 6, una jarra cerámica común fina blanca, cuatro pulseras de aleación de cobre decoradas y un anillo de plata con una figura de una cabra en el chatón. Ambos conjuntos de objetos ofrecen una cronología en torno a los siglos IV-V.

Platos de cerámica de la Carretera de la Playa (Solana, 1976)

Pulseras de la Carretera de la Playa (Solana, 1976)

Del otro caso, la (posible) necrópolis de Bolmir, junto a Retortillo, únicamente contamos con indicios. Tal y como propone C. Fernández Ibañez, tanto el puñal conocido como "de Iuliobriga" (un pugio de legionario, en realidad), como otros objetos descritos en algunos documentos de comienzos del siglo XX, podrían proceder de una necrópolis romana situada en el llano de Bolmir. Podría ser, incluso, el primer testimonio de una necrópolis de incineración de esta época en Cantabria que podría remontarse a los siglos I-II Pero, de momento, es sólo una hipótesis.

Pugio de Bolmir (Fernández Ibáñez, 2011)
El otro elemento que nos podría permitir localizar necrópolis de época romana, aunque sea de forma indirecta, es la epigrafía funeraria (estelas, inscripciones, epitafios...). Y digo de forma indirecta porque todas las que se conocen en la región han aparecido o se han conservado fuera de contexto, vamos, que ninguna se ha encontrado junto a la sepultura que señalizaba. La cosa no da mucho de sí. Se conocen nueve inscripciones, cinco en la comarca de Liébana, una en Retortillo-Iuliobriga, una cerca de Castro Urdiales-Flaviobriga, una en La Herrán (Santillana del Mar) y la última, de la que sólo hay testimonio a través de un documento del siglo XVIII, en Lamasón. La mayoría procede de iglesias o de su entorno inmediato, en muchos casos reutilizadas como material de construcción. Y la de Retortillo apareció en el fondo de un pozo.

Estela de Ambato Pentovieco, Luerizo (Cabezón de Liébana). Foto: www.cantabria102municipios.com
En resumen, que conocemos algunas inscripciones, pero no se pueden relacionar con las necrópolis en las que seguramente estuvieron colocadas. Sobre su cronología, hay tres epígrafes datados por la era hispánica en 320, 351 y 354 respectivamente, lo que nos sitúa en el siglo IV, en un momento bastante tardío ya. En el resto el margen de atribución es tan grande que abarca casi todo el periodo romano. En cuanto a su distribución, quizá lo más llamativo es la abundancia de epígrafes en Liébana, una zona en la que se conocen muy pocos indicios de otro tipo en época romana. Si localizásemos las necrópolis de las que proceden las inscripciones, se abriría un nuevo interrogante... ¿donde vivían esos muertos?

Ubicación de necrópolis e inscripciones funerarias de época romana,  así como de los principales asentamientos
En resumen, un escaso bagaje que no aporta demasiada información para entender el periodo anterior a la Edad Media. Las necrópolis posteriores al siglo V no tienen ninguna relación directa con las de época romana. Quizá sea este el dato relevante... el cambio. En Retortillo-Iuliobriga, si la necrópolis de Bolmir era el espacio ocupado por los muertos en las afueras de esta población en época romana, a partir del siglo VI los muertos se instalaran en el interior del núcleo, en el espacio que hoy ocupa la iglesia de Santa María. En Castro Urdiales-Flaviobriga no tenemos testimonios tan tempranos, pero sabemos que en la Edad Media será la zona de la iglesia de Santa María de la Asunción la que haga las funciones de cementerio, mientras que la necrópolis bajoimperial de la Carretera de la Playa se situaba fuera del núcleo de población, siguiendo aún el patrón de ubicación propiamente romano. Para el resto de la geografía regional, dos apuntes rápidos: salvo las dos excepciones mostradas, no hay una correlación entre los principales núcleos de poblamiento romano y los testimonios funerarios; y tampoco hay una correlación entre los testimonios funerarios de época romana y los inmediatamente posteriores, sean necrópolis o cuevas de época visigoda. No digo ya para la Alta Edad Media... En cualquier caso, lo más probable es que el mapa esté incompleto por falta de datos, porque, salvo la epigrafía y los indicios de Castro Urdiales y Bolmir, no tenemos testimonios firmes sobre la ubicación de las necrópolis romanas. ¡Y así no hay forma de comparar nada ni de sacar ninguna conclusión!

A mí esta vez sólo me tocaba hacer un poco de síntesis y no está en mi agenda profundizar más, pero me queda la impresión de que (como en tantas otras cosas) queda mucho por hacer. Y si hasta ahora las necrópolis romanas de Cantabria no han salido a nuestro encuentro, debemos ser los arqueólogos los que salgamos a buscarlas. Suerte para el que lo intente, mi más sincera enhorabuena para el que lo consiga...



25 ene. 2013

Tumbas excavadas en la roca en los límites de Cantabria (2): Canduela

Tras visitar la necrópolis de Valdelobera nos detuvimos en Canduela (Palencia) para echarle un vistazo a sus tumbas excavadas en la roca. En el propio pueblo hay dos conjuntos de tumbas, uno en la iglesia parroquial de San Adrián y otro a la entrada del pueblo, junto a una gran casona solariega. Es probable que sean dos necrópolis completamente independientes, quizá relacionadas con dos edificios de culto de época medieval ya desaparecidos.

La necrópolis de San Adrián está ubicada en el entorno de la iglesia parroquial y es el conjunto más extenso y más interesante de los dos. Tiene dos grupos separados de tumbas, uno junto a la torre y otro al sudeste de la iglesia.  El grupo de la torre esta muy erosionado y las tumbas se aprecian con cierta dificultad. Sólo de algunas que están parcialmente bajo los muros de la actual fábrica de la iglesia, de estilo barroco, se distingue bien el contorno.

Cabecera de una tumba que está bajo los cimientos de la iglesia y pies de otra cercana
El grupo del sudeste es más visible y mucho más vistoso. Las tumbas de disponen en un afloramiento rocoso en pendiente, lo que obliga a rebajar la roca haciendo una suerte de escalón para lograr superficies horizontales en las que labrar el hueco y poder colocar la cubierta, que seguramente estaba compuesta por una o varias losas. Son tumbas antropomorfas, con la cabecera semicircular o en arco de herradura.

Tumbas al sudeste de la iglesia de San Adrián, en disposición escalonada
Una de las tumbas antropomorfas
La necrópolis de Las Postas, a la que llamaremos así porque ese es el nombre de la casa solariega junto a la que se ubica, conserva menos evidencias claras. Al menos una parte de la necrópolis se dispone también sobre un afloramiento rocoso en pendiente que obliga a la disposición escalonada de las tumbas, observada ya en San Adrián.

Tumba antropomorfa de la necrópolis de Las Postas, vista desde la cabecera
Algunas de las características que se aprecian en las tumbas excavadas en la roca de Canduela están presentes en las necrópolis de la zona occidental de Valderredible (Cantabria) como la de Santa María de Peñota, que también se dispone en escalones para adaptarse a la pendiente del afloramiento rocoso. Tendremos ocasión de verlo con detalle en una próxima entrada.

21 ene. 2013

Exploración en profundidad (y 2)

Tal y como avanzamos hace un par de semanas, el último sábado de 2012 realizamos una visita a Riocueva para llevar a cabo una prospección en detalle de las galerías situadas más allá de la "Salita". El segundo tramo de la "Galería Campamento" ya lo habíamos transitado, pero no lo habíamos inspeccionado con suficiente detalle. No obstante, como pudimos comprobar de nuevo, la superficie sobre la que se pisa es el suelo natural de la cueva, no hay rastros de actividades antrópicas, ni cerámica o huesos a la vista, vamos, nada que ver con el primer tramo...

Revisando el primer tramo de la "Galería Campamento"
A la izquierda, por detrás del gran bloque, se accede al segundo tramo de la "Galería Campamento"
Explorando el segundo tramo de la "Galería Campamento"
El suelo del segundo tramo de la "Galería Campamento", con sus gours secos y sus espeleotemas
Como nota curiosa, en el segundo tramo de la "Galería Campamento" hay varias firmas con fecha dejadas por personas que visitaron la cueva antes de las primeras exploraciones realizadas por grupos de espeleología a partir de 1966.

Firma  de 1952 sobre una columna del segundo tramo de la "Galería Campamento"
Firma de 1956 en la pared del segundo tramo de la "Galería Campamento"
No sin dificultades logramos entrar a la "Galería Stop", cuyo acceso desde la "Galería Campamento" está bloqueado por un caótico derrumbe de grandes bloques. Aunque contábamos con las descripciones del estudio espeleológico y de algún colega arqueólogo que había visitado la cueva, no pensábamos que el curso de agua subterráneo que inunda parte de la galería nos iba a limitar el acceso tan pronto. El propio derrumbe que dificulta el acceso hace de presa para el agua. Como no llevábamos monos estancos, ni botas de agua, ni ganas de mojarnos, en la primera zona inundada suspendimos la exploración. Sobre todo porque no localizamos ningún indicio de interés arqueológico. Únicamente encontramos un hueso, rodado y ennegrecido por la humedad, en una zona que habitualmente se inunda, por lo que suponemos que haya sido arrastrado por el curso de agua desde algún lugar lejano. Cuando visitamos esta zona de la cueva todavía no había comenzado la temporada de lluvias que nos acompaña desde inicios del mes de enero, por lo que es probable que ahora mismo las zonas inundadas sean más.

Tramo inundado de la "Galería Stop"
Sopesando la posibilidad de "mojarse" y continuar la exploración
Hueso en una zona habitualmente inundada de la "Galería Stop"
Los resultados han estado en la línea de los previsto: la prospección ha sido completamente infructuosa desde el punto de vista arqueológico. Hemos podido comprobar que no hay restos arqueológicos de época tardoantigua o altomedieval (ni de ninguna otra época) más allá de la "Salita", ni en segundo tramo de la "Galería Campamento"ni en el comienzo de la "Galería Stop". El hecho de que las exploraciones espeleológicas realizadas anteriormente, en algunas de las cuales habían participado arqueólogos, no hubiesen reseñado ningún hallazgo en las "zonas profundas" de la cueva era ya un indicio firme, pero no estaba de más comprobarlo por nuestros propios ojos...


En color,  las zonas prospectadas en la cueva de Riocueva (Topografía: SESS, 1967)
Esperemos que la próxima vez que vayamos a la cueva sea para continuar con la excavación que tan buenos resultados nos ha proporcionado. De momento, seguimos estudiando los materiales y dando a conocer los avances de nuestro trabajo a través de conferencias y participaciones en congresos. Seguro que pronto habrá novedades interesantes y, por supuesto, los seguidores del blog serán los primeros en paladearlas.

17 ene. 2013

Tumbas excavadas en la roca en los límites de Cantabria (1): Valdelobera

En 2011, cuando estaba realizando el trabajo de campo del proyecto "Documentación de necrópolis excavadas en la roca de Valderredible y Las Rozas de Valdearroyo (Cantabria)", hice una pequeña incursión en territorio de la provincia de Palencia para visitar un yacimiento del que había tenido noticias por un viejo croquis conservado en el archivo del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC). El croquis en cuestión, sin fecha ni referencia a su autor, representaba una necrópolis de tumbas excavadas en la roca ubicada, según figura escrito, al "Noroeste de Villanueva de Henares (Palencia)". Después de indagar sobre la localización exacta del lugar representado en el croquis, conseguí averiguar que se trataba de la necrópolis conocida como Valdelobera y que realmente se encuentra al suroeste de Villanueva de Henares, muy cerca de Canduela, que es la localidad desde la que mejor se accede. Pude comprobar sobre el terreno que el croquis del MUPAC era un reflejo más menos fiel de la realidad, que permite identificar sin problema las dos tumbas antropomorfas más próximas al borde de la plataforma y la que está justo al pie del cantil, protegida por la visera rocosa.


Croquis de la necrópolis de Valdelobera (Archivo MUPAC)
Tumbas antropomorfas al borde del cantil
Tumba antropomorfa al pie del cantil
El yacimiento en cuestión es impresionante, ya que sobre la plataforma rocosa en la que se asienta no sólo se han labrado tumbas antropomorfas, sino que también se conservan los restos de una antigua iglesia y de un extenso cementerio en el que hay decenas de tumbas de lajas y algún sarcófago, además de las excavadas en la roca. Hay algún caso especialmente curioso de tumbas "mixtas" que se comenzaron a excavar en la roca en los limites del afloramiento y tuvieron que ser completadas con lajas. Algunas de las tumbas de lajas conservan la cubierta e incluso la estela de señalización en su cabecera. 


Cimientos de la iglesia desde el suroeste, al fondo se aprecia el ábside cuadrangular
Tumbas de lajas, la que está en primer término señalizada con estela anepigráfica
Sarcófago de vano antropomorfo, al norte de la iglesia
Se ha realizado una excavación y una puesta en valor del yacimiento no hace demasiado tiempo, y cuenta con un panel explicativo en el que se detalla la historia del lugar. Entre otras cosas se dice que la iglesia en torno a la que se organiza la necrópolis fue construida entre los siglos X y XI, y que las tumbas de lajas son de los siglos XII-XIV, aunque yo no descartaría que al menos una parte del conjunto se remonte al siglo VIII o incluso a un momento un poco anterior. 

El paseo desde Canduela es largo, pero la visita merece la pena. Está señalizado, aunque conviene estar atento para no despistarse. En Canduela también hay unas cuantas tumbas excavadas en la roca, pero esas las dejamos para otro día.

10 ene. 2013

El descubrimiento de la cueva de Los Hornucos (Suano)

Si hace unas semanas nos hacíamos eco de la repercusión que tuvo en la prensa de la época el descubrimiento de la cueva de Cudón, no menos comentado fue el hallazgo pocos años después de la otra cueva "clásica" con materiales de época visigoda en Cantabria: la cueva de Los Hornucos (Suano).

Según nos cuentan el Heraldo de Madrid y El Cantábrico, en los últimos días del mes de julio de 1934 Daniel Fernández Ortega, Manuel Hoyo García, Víctor Fernández, Joaquín Fernández, Tomás López, Eduardo Muñoz, Emiliano Villanueva y Adrián Sainz de los Ríos, vecinos de la comarca, exploraron la cueva de Los Hornucos y encontraron restos de una treintena de esqueletos humanos. La prensa menciona que, inmediatamente después del descubrimiento, se dio aviso a la Junta Superior de Excavaciones, cuyos miembros se personaron a inspeccionar el lugar en la mañana del 29 de julio.

La noticia del descubrimiento de la cueva de Los Hornucos en el Heraldo de Madrid (BNE)
De la información publicada por La Voz el 31 de julio de 1934 deducimos que esa inspección fue realizada por el propio Jesús Carballo, quien recorrió la cueva en toda su extensión y propuso ya las primeras interpretaciones sobre cómo, cuando y por qué fue visitada en el pasado, atribuyendo las evidencias identificadas al Neolítico.
Declaraciones de J. Carballo para La Voz, 1934 (BNE)
En la crónica que redacta Carlos Navarro y Morenes para el Boletín de la Sociedad Española de Excusiones en 1934 se recoge una versión un tanto diferente de los hechos --recuérdese que para la cueva de Cudón también se daban dos visiones distintas en la prensa y en la literatura especializada--, que sitúa como protagonistas del hallazgo a Ricardo García Díaz y a Antonio Fernández Carpio, ilustres lugareños aficionados a la Arqueología, mientras que los muchachos convertidos en estrellas mediáticas durante un día son retratados como codiciosos buscadores de tesoros a los que sí parece atribuir el hallazgo de la "Galería de los Cráneos", en la zona más profunda de la cueva. Además, sitúa la visita de los mozos entre un primer reconocimiento realizado por él mismo en compañía de los mencionados Ricardo García y Antonio Fernández en los primeros días de agosto, y un segundo reconocimiento efectuado poco después, durante el que estos tres aficionados a la Arqueología realizaron una excavación.

Cráneos de la cueva de Los Hornucos (Bol. Soc. Esp. Exc. 1934 / UAB)
Sea como fuere, el revuelo causado motivó la rápida actuación de la Junta Superior de Excavaciones, que delegó en Luis de Hoyos Sainz la excavación, aunque finalmente fue Jesús Carballo el encargado de llevarla a cabo en los meses de septiembre y octubre de 1935. Entre los hallazgos más destacables figuran dos broches de cinturón de bronce, un mango de cuchillo de hueso decorado, un mango de una patena, una cucharilla de bronce, una gran vasija tipo dolium, fragmentos de TSHT, monedas y diversos objetos metálicos de época tardorromana y visigoda.

Diario de las excavaciones en Los Hornucos, 1935 (Archivo MUPAC)
Habrá que esperar a 1936 para que se publique en la prensa un breve resumen de la campaña de excavaciones de Jesús Carballo, ilustrada con una fotografía. Apareció en el semanario argentino Caras y Caretas, muy atento en esa época a la actualidad española. La noticia llama la atención sobre el hecho de que no se trata de una cueva de la "Edad de Piedra", sino que los restos aparecidos corresponden a un momento "romano o visigótico".

Revista Caras y Caretas, mayo de 1936 (BNE)


7 ene. 2013

Gracias por venir

El pasado viernes 4 de enero tuvimos la oportunidad de compartir con un buen grupo de amigos, aficionados a la historia y arqueólogos (algunos de los presentes eran más de una cosa al mismo tiempo...) un par de horas en las que les ilustramos acerca de nuestras investigaciones sobre la cueva de Riocueva en particular y la Arqueología de la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media de Cantabria en General. El aforo era lo suficientemente reducido como para que no quedasen casi sitios libres. Siempre es agradable ver cómo se llena la sala de gente para escuchar nuestras "historietas", agradecemos de corazón la asistencia de todos y cada uno de los allí presentes. Para los que no pudieron acercarse, disculpas aceptadas, sabemos que quizá no era el mejor día del año para un evento de este tipo. Ya tendrán más oportunidades, seguro...

Asistentes a la conferencia (Foto: ADIC)
Poco antes de empezar
En plena faena
Queremos agradecer también a ADIC, entidad organizadora del evento, la oportunidad brindada y el trato recibido. También resultó especialmente gratificante para nosotros el animado turno de preguntas que tuvo lugar al final de la conferencia, señal de que lo que habíamos contado resultó de interés para la mayor parte de los presentes. Muchos de los datos que presentamos están aún inéditos y muchas de las ideas que pusimos sobre la mesa son aún hipótesis de trabajo, lo que hace aún más interesante el debate.

Aprovechando la oportunidad algunos de los presentes nos pidieron que les firmásemos ejemplares de Cántabros. Origen de un pueblo, cosa que hicimos con sumo gusto. La directiva de ADIC nos comentó que las ventas del libro en el que nos invitaron a participar van viento en popa, cosa de la que nos alegramos por partida triple: porque sabemos que a ellos, como editores, les viene muy bien; porque a nosotros, como autores, nos congratula que lo lea la mayor cantidad de gente posible, que para eso lo hemos escrito; y como no, por puro ego... Pudimos comprobar el día 5 de enero en primera persona que la cosa marcha y, la verdad, da gusto ver tu obra en la mesa de los más vendidos, aunque algunas compañías no son las más deseables.

En la mesa de los best-sellers y con el "taco" a media altura...