31 dic. 2013

Adiós 2013, hola 2014



Despedimos el año con un resumen mes a mes de lo más destacado del blog en 2013, un año que ha dado mucho de sí. Esperemos que el 2014 sea igual de provechoso o más.

  > En enero tuvimos la oportunidad de dar a conocer los resultados de las excavaciones llevadas a cabo en Riocueva en 2011, y de nuestras investigaciones sobre el resto de cuevas usadas con fines funerarios en Cantabria en época visigoda, en una conferencia organizada por ADIC.

  > En febrero salió a la luz el libro homenaje a J. A. García de Cortázar en el que publicamos, en colaboración con Pablo Arias, Roberto Ontañón y Eva Pereda, un artículo sobre el broche de cinturón damasquinado de La Garma.

  > En marzo falleció Joaquín González Echegaray y desde aquí le dedicamos unas líneas a modo de homenaje in memoriam.

  > En abril compartimos otra nueva publicación, un artículo sobre el uso de las cuevas en Cantabria entre los siglos V y X en la revista Kobie, que recoge un estado de la cuestión bastante actualizado sobre el tema.

  > En mayo acompañamos a Silvia Carnicero hasta Valdeolea para realizar un estudio sobre el terreno de unos esqueletos de época visigoda que se conservan in situ en el Arqueositio Cántabro-Romano de Camesa-Rebolledo.

  > En junio empezó a tomar forma la excavación en Riocueva de este año, con la resolución provisional del permiso y la subvención, aunque hubo que esperar unos meses para poder empezar la campaña. Y se inauguró la exposición permanente del MUPAC, con "nuestro" anillo entre las piezas más destacadas.

  > En julio nuestro amigo Alberto Gómez nos contó las peripecias del tesorillo de Ambojo, un descubrimiento casual que acabó convirtiéndose en una novela policiaca.

  > En agosto hubo boda... ¡no todo va a ser Arqueología!

  > En septiembre presentamos los resultados sobre nuestras investigaciones en la cueva de La Garma,  y otras cuevas usadas con fines funerarios en Cantabria en época visigoda, en el 19 Encuentro Anual de la European Association of Archaeologists (EAA) celebrado en Pilsen (República Checa). Además, comenzó oficialmente la campaña de 2013 en Riocueva.

  > En octubre estuvimos muy ocupados excavando en Riocueva cada fin de semana, realizando interesantes descubrimientos, que se alternaban con tediosas sesiones de criba y jornadas de duro trabajo en el interior de la cueva. También tuvimos tiempo para acercarnos a Vitoria para presentar la ponencia "Una aproximación a la vida e identidad de los cántabros de los siglos VII-VIII d. de C. a partir del registro funerario" en un coloquio internacional sobre identidades y arqueología funeraria de los siglos V-VIII.

  > En noviembre, más Riocueva,  con nuevos hallazgos, visita oficial y el esperado regreso de los murciélagos.

  > En diciembre tocaba cerrar la campaña de excavación en Riocueva y empezar con los trabajos post-excavación, que nos tendrán ocupados en los meses venideros.

Muchas gracias por visitarnos y por leernos, os esperamos el año próximo...



    26 dic. 2013

    Vive deprisa, muere joven... y dejarán tu bonito cadáver en una cueva (2)

    Es muy probable que, si Ignacio Barandiarán hubiera conocido los textos que pongo a continuación, la reflexión con la que concluía su trabajo sobre Cueva Foradada (y con la que yo cerré la primera entrada de esta serie) hubiese tenido otro final:

    p. 282: “y las mismas viruelas hicieron un grandísimo estrago de niños, y gente moza en el Perú el año 1567 en que murieron más hembras, que varones, y ninguno murió, que pasase de treinta años, ni aquejaron a nadie, que hubiese nacido en Europa”
    p. 334: [sobre Quito] “El año 1587 estremeció toda esta tierra con un grandísimo temblor; y luego el año siguiente la peste de viruelas corrió con grandísima mortandad de Cartagena hasta Chile, por espacio de mil y doscientas leguas, haciendo un miserable estrago de niños, y de mancebos hasta de edad de treinta años, (ya de esta edad se hirieron pocos) y mató más mujeres, que hombres, y no tocó a hombre nacido en Europa”


    Indígenas americanos enfermos de viruela, en una ilustración de la época (imagen sacada de aquí)


    Estos dos párrafos, extraídos de la Descripción de todas las Provincias, Reynos, Estados y Ciudades principales del Mundo, sacada de las Relaciones Toscanas de Juan Botero Benes, describen una situación que podría aplicarse perfectamente a las cuevas sepulcrales que hemos visto en la entrada anterior, con una mortalidad restringida casi completamente a la franja de edad situada entre los 0 y los 30 años. En el caso de los textos la responsable fue la viruela, no en su primera llegada a la zona (que no sería mucho después de la conquista castellana, en los años 30 del siglo XVI), sino en una segunda oleada. Y la "edad tope" de los fallecidos se explicaría fácilmente por esa misma circunstancia: porque serían los nacidos en el lapso de tiempo transcurrido entre ambas "visitas" del virus (los españoles, que la habían sobrevivido en su infancia, pues en Europa era una enfermedad endémica desde hacía siglos, tampoco se vieron afectados. Por si alguien no lo sospecha a estas alturas, una de las características de la viruela es que, quien la pasa y sobrevive, queda inmunizado de por vida). Por todo ello, cuando redacté mi trabajo de final de máster en 2008, me pareció (gracias a uno de estos párrafos) que la viruela (en forma de segunda o tercera oleada de una epidemia) podía ser una buena candidata para estar detrás de esos "enterramientos" en cueva tan peculiares. La huella arqueológica (en forma de sepulturas, muy probablemente múltiples) que pudo dejar en Sudamérica en la segunda mitad del siglo XVI no debió diferir mucho de la que se observa, por ejemplo, en Las Penas o en Cueva Foradada, por citar dos de los casos más significativos.

    Otra imagen de nativos americanos muertos por una epidemia (sacada de aquí)

    Hay que mencionar, llegados a este punto, que la idea de una epidemia como responsable de los depósitos de cadáveres en cuevas en época visigoda ya rondaba por nuestras cabezas desde tiempo atrás (por la mía al menos desde la excavación de Las Penas, en la que tuve la inmensa suerte de colaborar), pero teníamos el mismo problema que Barandiarán: no encontrábamos la forma de explicar que no hubiese individuos maduros y seniles y que todos los muertos estuviesen por debajo de los 30-35 años. Ya en sendos trabajos del año 2006, Silvia Carnicero por un lado y Mariano Luis Serna, Ángeles Valle y yo mismo por otro (la ficha del broche damasquinado de Las Penas, en el catálogo de la exposición Apocalipsis. El ciclo histórico de Beato de Liébana), lo barajamos como posibilidad, aunque sin ir más allá. Al igual que ocurrió un año después, en otro artículo que publicamos los dos responsables de este blog. Sin embargo, textos como los que hemos visto más arriba ofrecieron poco después una buena solución al problema y abrieron la puerta al planteamiento de una hipótesis de trabajo (en mi opinión) sólidamente fundamentada; que ya era bastante más de lo que teníamos hasta entonces.

    Imagen de una de las últimas personas infectadas de viruela, en los años 70 del siglo XX, en Bangladesh (sacada de aquí)

    Ahora, la epidemia ya era una explicación perfectamente válida. La viruela era una buena opción, por los motivos antes señalados, aunque no había menciones a ella en época visigoda y eso le restaba algunos puntos. ¿Podía abrirse el abanico y buscar más candidatos? ¿Había alguna enfermedad epidémica de la que hablasen las fuentes de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media y que hubiese tenido una especial incidencia en época visigoda? Y, si la hubo, ¿podría llegar a matar de forma tan selectiva, en términos de edad, como sabemos que en ocasiones mataba la viruela?

    Para salir de dudas y conocer las respuestas a estas preguntas tendréis que esperar (no mucho) a la tercera y última entrada de esta serie. Lo sé, sólo iban a ser dos, pero me ha pasado como a Peter Jackson con El Hobbit y no he podido evitar estirar el asunto hasta convertirlo en una trilogía.

    21 dic. 2013

    Felices Fiestas





    Os deseamos a todos unas Felices Fiestas y que el próximo año
     reparta igual o mejor fortuna que el que termina. 

    Gracias por visitarnos y leernos un año más.

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    José Ángel y Enrique
    Proyecto Mauranus

    18 dic. 2013

    Riocueva 2013, episodio 19: adiós, Riocueva, adiós

    Esta mañana Helena y yo nos hemos acercado hasta la cueva para cribar unas 20 bolsas de sedimento que aún quedaban allí y, de esa forma, terminar (de una vez por todas) con el trabajo de campo de la campaña de 2013. La ausencia de Enrique, explicable por motivos laborales, explica a  su vez por qué la calidad de las fotos de esta entrada es tan mala: porque las he hecho yo con mi móvil (y sólo se ven bien en él, cosas de la manzana mordida) y no él con su cámara.

    Helena cribando, a media mañana (cuando he caído en la cuenta de que había que hacer alguna foto)

    Más de Helena con la criba, ahora ya hacia el final de la jornada

    El tiempo ha acompañado (la mañana era luminosa y no demasiado fresca), así que todo ha sido mucho más fácil. Y en cuanto a los resultados de la criba, sólo merece la pena mencionar el hallazgo de un par de huesos humanos infantiles (de manos o pies: yo no soy el experto en esos temas), algún fragmento ínfimo de cerámica y lo que parece un pequeño (más bien minúsculo) aplique de cobre o bronce, partido en dos trozos.

    La última tierra de 2013, a punto de pasar los filtros y despedirse de nosotros para siempre

    Y yo dudando hasta el último momento si coger el polar que Enrique se dejó olvidado y del que, por alguna extraña razón, se avergüenza

    Es un poco frustrante (y cabreante) pegarte más de tres horas meneando los cedazos para obtener tan magra recompensa, pero, por otro lado, me llena de orgullo y satisfacción (como al rey) comprobar que la excavación se ha realizado con unos altos estándares de calidad. Que, como ya dije hace semanas, excavamos muy bien y con mucho cuidado; y apenas se nos pasa nada por alto (eso o cribamos muy mal, que es la otra posibilidad).

    Una última foto antes de irnos, para cerrar la campaña

    Y así quedó la cueva, cerrada a cal y canto y esperando el regreso del Sr. Tasugo

    Al final, cerca de las dos de la tarde, hemos recogido los bártulos, cerrado la verja y abandonado el lugar. Es posible que ya nunca volvamos a excavar en Riocueva (o sí, quién sabe), así que la cosa ha tenido su puntito emotivo, aunque muy "a la cántabra"; es decir, para adentro y sin que se note. Por una parte tenía muchas ganas de terminar con esta fase de los trabajos, porque estos dos meses y pico han sido realmente agotadores. Pero, por otra, la posibilidad de no volver más a este yacimiento que tantas alegrías nos ha dado desde 2010 (y las que le quedan por darnos) me ha puesto un poco triste. En cualquier caso, es un asunto zanjado y ahora toca centrarse en el trabajo de gabinete y de laboratorio. Hay un informe que redactar, un montón de materiales que procesar, varias analíticas que realizar y alguna que otra sorpresa que encontrar.

    Adiós, Riocueva, adiós

    Podría terminar con un "y esto es todo, amigos", pero mentiría. Esto no es todo. Queda aún mucho por hacer y seguiremos informando puntualmente de todo ello. Stay tuned.





    16 dic. 2013

    Riocueva 2013, episodio 18: en la línea de flotación

    Seguimos con los trabajos de post-excavación. El sábado tocaba flotar. Yo sé que muchos de los lectores habituales del blog no saben de qué va esto y están muy intrigados. No sé si con lo que vean aquí se van a cumplir sus expectativas o, por el contrario, va a desaparecer la magia. La flotación es una técnica de procesado de sedimento que permite recuperar con facilidad los macrorrestos vegetales presentes en el yacimientos arqueológico. Se llama así porque, al sumergir el sedimento en una cantidad suficiente de agua, los restos vegetales literalmente "flotan" y eso hace que se separen de la tierra, las piedras, los huesos, la cerámica y demás contenido del sedimento, que no flota. Así, en teoría, parece fácil. El único inconveniente para no hacerlo en casa es que, al margen de que lo pondríamos todo perdido, es que el proceso se optimiza y se agiliza utilizando una "máquina de flotación".

    La "máquina" en cuestión
    Por fortuna, nos han prestado temporalmente las instalaciones del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria en Omoño (Cantabria), máquina de flotación incluida. Y, como no, Inés, la arqueobotánica que colabora con nuestro proyecto "se ha ofrecido voluntaria" para dirigir la operación (gracias, gracias, gracias). El día amaneció soleado y eso hizo más llevadera la tarea. No pudimos terminar con todo lo que teníamos previsto, pero estuvimos muy cerca.

    Todo el equipo (menos el que hace la foto) manos a la obra
    Por no aburrir con los detalles, diré que la operación es simple. Se llena el bidón de agua y se coloca dentro una malla fijada con unas pinzas (rudimentario, pero efectivo) para que la tierra que se vierte dentro no se vaya al fondo. Bajo la vertedera del bidón se coloca otra malla, mucho más fina, que será donde se depositen los restos que flotan, trocitos de carbón o semillas carbonizadas, habitualmente. Y así, bolsa de tierra tras bolsa de tierra, hasta completar la veintena larga que hemos desplazado desde la cueva hasta el almacén del IIIPC. Con imágenes se entiende algo mejor...

    Echando la tierra dentro de la máquina
    El agua va rebosando y depositando en la malla fina todo lo que flota
    Si se mira con atención, se ven los trocitos de carbón y las semillas arrastrados por el agua
    Lo que no flota se va al fondo del bidón y se recoge para seleccionar su contenido cuando esté seco
    La verdad es que el resultado es esperanzador. En algunas de las muestras se veían semillas carbonizadas a simple vista. Hasta ahora en Riocueva han aparecido bastantes restos, siempre del mismo tipo de cereal: panizo (Setaria italica) y mijo (Panicum miliaceum). Esperamos que los restos de la flotación aporten alguna novedad interesante. Es la primera vez que se hace un muestreo sistemático con flotación en un yacimiento arqueológico de esta época en Cantabria. Suele ser habitual flotar sedimentos de niveles prehistóricos y cada vez son más los yacimientos de cronologías posteriores que incorporan este procedimiento, muy útil para la reconstrucción del paisaje vegetal y de las actividades económicas de cualquier etapa del pasado. En el caso de Riocueva, el asunto va más allá, ya que tratamos de averiguar el papel simbólico de los macrorrestos vegetales en el depósito sepulcral. Ahí es nada...  Sospechamos que el cereal que hemos encontrado y que esperamos encontrar está relacionado con la alimentación de las personas que fueron enterradas en la cueva, pero también con otro tipo de costumbres. Próximamente, los resultados.

    12 dic. 2013

    La pizarra figurada de San Vicente de Río Almar (4): ¿... o es el Jinete Pálido?

    [viene de 1, 2 y 3]


    Entonces, si la figura montada de la pizarra de San Vicente de Río Almar no es la "Mujer sobre la Bestia Escarlata" del Apocalipsis (17, 3-4), ¿quién es?



    Hay una posible respuesta sin salir del último libro de la Biblia, unos pasajes antes del que ya hemos visto. Concretamente en Apocalipsis 6, 7-8:

    "(7) Et cum aperuisset sigillum quartum, audivi vocem quarti animalis dicentis : Veni, et vide. (8) Et ecce equus pallidus : et qui sedebat super eum, nomen illi Mors, et infernus sequebatur eum, et data est illi potestas super quatuor partes terræ, interficere gladio, fame, et morte, et bestiis terræ."
    "Y cuando se abrió el cuarto sello oí la voz del cuarto ser diciendo: ven y mira. Y ahí había un caballo pálido y quien se sentaba sobre él, cuyo nombre era Muerte. Y el infierno le seguía. Y le fue dado poder sobre las cuatro partes de la tierra para matar con la espada, el hambre, la muerte y las bestias de la tierra"

    Antes de nada, conviene hacer algunas precisiones sobre este texto. En primer lugar, que el adjetivo "pallidus" (el original griego dice algo así como "Xloros") se refiere a la palidez (algo verdosa) de los cadáveres, lo que es bastante congruente con lo que se cuenta después acerca de su jinete. En la mayor parte de las versiones, quien sigue al citado jinete es "Hades" (o "el Hades"), que es el nombre que aparece en la versión griega (en la Vulgata latina, donde se habla de "infernus", parece que se pierde esa personalización en el dios infernal que parece más cercana al espíritu del texto o, al menos, a cómo se interpretó posteriormente, como veremos más adelante). Y en algunas versiones el nombre del jinete ("Mors", "Thanatos" en el original) se traduce como "peste" o "pestilencia", igual que el "morte" de la última frase como "peste" o "enfermedad", aunque no alcanzo a entender por qué. Finalmente, resulta curioso ver cómo parte de esa última frase se traduce siempre (o al menos es lo que he encontrado en las varias versiones de la Biblia que he consultado) como "la cuarta parte de la tierra" (que sería algo así como quartam partem terrae) cuando no es lo que dice el texto latino. Se ve que quien lo tradujo del griego al latín pensó (opino que con buen criterio) que el sentido era más global que el "tetarton tes ges" ("la cuarta parte de la tierra") que se recogía en el escrito original heleno. Y que los traductores a las lenguas actuales no lo ven de esa manera y prefieren el de este último.

    Volviendo al tema: el texto describe una escena en la que se ve a un jinete, de nombre más que evocador ("Muerte"), al que sigue el infierno. Veamos ahora algunos ejemplos de cómo se ha representado gráficamente durante la alta Edad Media.

    Los cuatro jinetes en el Beato de Valcavado (Imagen sacada de aquí)

    Los cuatro jinetes en el Beato de Ginebra (Imagen sacada de aquí)

    Los cuatro jinetes en el Beato de Girona

    Como puede apreciarse en las ilustraciones que acabamos de ver (todas procedentes de beatos), ese cuarto jinete es el único que aparece acompañado de otro personaje que siempre se sitúa inmediatamente detrás de él. ¿De quién se trata? Pues, obviamente, de Hades. Del señor de los infiernos, transformado en demonio por los autores cristianos de los dibujos. Es verdad que su aspecto es siempre monstruoso (peludo, alado en muchos casos e incluso escupiendo fuego) y que eso no cuadra con lo que vemos en la pizarra de San Vicente de Río Almar, pero también lo es que, según algunos autores (Yarza, 1979), la imagen que tenemos actualmente del demonio, con ese aspecto horrible y esos atributos antes mencionados, sufre una serie de transformaciones muy importantes durante la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media. Resumiendo mucho, las representaciones de Satán pasaron del aspecto más o menos normal (un humano con barba y vestido con pieles, como en el caso del folio nº 41 del Sacramentario de Drogo, del siglo IX) a las del monstruo (alado, y/o peludo, y/o cornudo, etc.), con una etapa intermedia en la que mantenía su forma humana pero iba adquiriendo algunos rasgos diferenciadores, como el distinto tamaño y el color negro. Y ese aspecto último, tan alejado de los rasgos humanos, se explicaría en el caso hispano, según ese mismo autor, por la influencia islámica, por la imagen del demonio y del infierno transmitida en algunos hadices.

    Imagen del demonio, con aspecto humano, tentando a Cristo en el Sacramentario de Drogo (Fuente:  http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b60000332/f91.zoom)

    Conviene no perder de vista que la presencia de Hades o de la personificación del infierno acompañando al cuarto jinete parece que también es otra particularidad de las representaciones hispanas del Apocalipsis, ya que no se observa en otros ejemplos europeos incluso más antiguos que los beatos y que han sido señalados como una posible inspiración para ellos. Ni en el Apocalipsis de Valenciennes (del siglo IX) ni en el del Bamberg (más tardío pero que deriva claramente del anterior) aparece, como se puede comprobar en las ilustraciones que siguen a continuación.

    Tercer y cuarto jinetes en el Apocalipsis de Valenciennes (Imagen sacada de aquí)

    El cuarto jinete en el Apocalipsis de Bamberg (Imagen sacada de aquí)

    Para terminar, si la figura que asoma sobre la cabeza del presunto Hades y que los publicadores de la pizarra interpretaron como una serpiente fuera en realidad ese animal, esa identificación de aquél como el demonio se vería reforzada, ya que los ofidios son uno de los varios animales asociados a esa divinidad griega y, por extensión y como es conocido, al diablo cristiano (aunque tampoco habría que olvidar la herencia judía en ese sentido).

    Por tanto, una explicación alternativa para lo representado en la pizarra de San Vicente de Río Almar sería la siguiente: se trataría no de la mujer sentada sobre la bestia escarlata sino del "Jinete Pálido"...



    No, no. Éste "Jinete Pálido" no. El último de los cuatro del Apocalipsis, seguido del demonio/Hades. Al tratarse de una representación más antigua que las archiconocidas de los beatos, habría algunas diferencias importantes con éstos (la forma de sentarse sobre el caballo y el carácter "humanizado" del diablo, sobre todo), aunque la idea principal, fiel a la literalidad del texto bíblico, sería la misma (y, por tanto, estaríamos ante uno de los modelos en los que pudo basarse la iconografía apocalíptica de los siglos X-XI en la Península).

    De ser correcta esta nueva interpretación (y ahora mismo no me parece que lo sea. O al menos no más correcta que cualquier otra), ¿en qué lugar queda el objeto que ha dado origen a toda la serie (y a la anterior)? ¿Podemos saber qué era y para qué servía el "ceñidor"/"descarnador"/loquesea? Pues, sinceramente, no. Podríamos conjeturar y conjeturar: como en la pizarra lo lleva "puesto" La Muerte y suele aparecer en tumbas, quizá tenga que ver precisamente con eso, con los muertos... Pero el argumento es tan, tan circular que da algo de vergüenza manejarlo. Así que lo dejaré aquí de momento. Empecé esta serie de entradas hace más de un año y me sentía obligado a terminarla aunque, como ya dije hace unos meses, no estuviese muy convencido de lo que acabo de contar. Espero que haya servido al menos para dejar claro que la primera interpretación del dibujo dista mucho de poder aceptarse como definitiva (y que cojea por varios sitios, por algunos mucho). Y que el tema sigue abierto y el premio (identificar de una vez por todas la escena y el objeto, en el orden que se prefiera) sigue esperando.

     







    8 dic. 2013

    Riocueva 2013, episodio 17: flecos

    Hace un par de semanas anunciábamos el final de la campaña de excavaciones en Riocueva, pero eso no quiere decir que hayan terminado nuestras visitas a la cueva. Hemos dejado algunos flecos que nos han obligado a volver un par de veces más y todavía regresaremos una vez o dos. ¿El motivo? La criba. Es lo que tiene no haber llevado las tareas al día...

    Aplicándose en la tediosa labor de cribado
    No es la primera vez que le dedicamos sesiones monográficas a esta noble tarea en previsión de la llegada del mal tiempo, que tardó, pero llegó. Por fortuna, en los últimos días ha dejado de llover y las nubes han dado paso a cielos despejados, acompañados hoy de una tremenda helada. Pero a nosotros con que no caiga agua nos vale. En el rincón destinado a cribar a veces no se sabe si hace sol o está nublado, si ha amanecido ya o está atardeciendo. Mejor, así uno se concentra en la criba y se avanza mucho más. Tanto que entre el viernes y hoy nos hemos "ventilado" tres docenas de bolsas como mínimo. Ya sólo queda una pequeña montaña en el vestíbulo. Poca cosa en comparación con el negro horizonte que se nos presentaba a mediados de noviembre. Además, como excavamos con mucho mimo y gran atención, en la criba no aparece casi nada, lo que convierte cada sesión en un continuo balanceo de tierra sin demasiados resultados. Algunos huesos, algunos fragmentos de cerámica... un objeto metálico, con un poco de suerte. Poca cosa, en general. Con algo de suerte, la semana que viene terminamos con la labor y nos concentramos en otros procesos post-excavación de los que daremos cumplidas noticias.

    28 nov. 2013

    Una revisión de los broches cruciformes de época visigoda

    Como no todo va a ser cueva... acabamos de recibir la separata de nuestro último trabajo publicado, un artículo sobre los broches cruciformes de época visigoda de la península Ibérica. Si por lo general suele hacer ilusión ver publicado un nuevo artículo, en este caso la sensación es más agradable aún, al tratarse de un estudio en el que llevábamos trabajando desde marzo de 2011.

    Broche de El Castillete según la interpretación anterior (1) y la nueva propuesta (2)
    El asunto nació de la forma más inocente posible. Durante una de esas "búsquedas de paralelos" a las que dedicaba José Ángel su tiempo libre antes de ser padre, cayó en la cuenta de que un fragmento de broche de El Castillete (Reinosa) interpretado como parte de un broche calado de placa rígida, podría ser en realidad parte de un broche cruciforme muy parecido a otro que está en el Museo Arqueológico de Jerez.

    Broche cruciforme de Las Pedreras (Foto: Museo de Jerez)
    Nuestra intención era publicar una breve nota con la nueva interpretación de la pieza, pero la cosa se fue liando, se fue liando, se fue liando... y acabó convirtiéndose en dos artículos. Redactamos la primera versión del artículo centrado en el broche de El Castillete y se lo enviamos a Gisela Ripoll, con idea de que lo incluyese en la revista Pyrenae. Gisela es una de las principales especialistas del país en broches de cinturón de época visigoda y editora de la citada revista, por lo que pensábamos que no había un lugar en el que el artículo pudiese tener mejor acogida... y ahí es donde el asunto se transformó definitivamente. ¿Y por qué en lugar de hacer un trabajo sobre una pieza tan específica no hacéis una revisión de todos los ejemplares de la península Ibérica? Esa fue su respuesta. Y ese fue el punto de partida de una larga labor de rastreo de piezas, fotografías y referencias que culminó en el "Broches cruciformes de los siglos VII y VIII en la Península Ibérica: caracterización tipocronológica" que acaba de publicarse en Pyrenae.

    La nueva clasificación de los cruciformes propuesta en el artículo
    Revisamos todos los broches conocidos, incluimos cinco ejemplares inéditos gracias a la colaboración de nuestros contactos "sureños", que nos han permitido añadir nuevos broches de los museos municipales de Baena (Córdoba) y de Villamartín (Cádiz), y reflexionamos sobre su cronología y su relación con los cruciformes bizantinos. Nada más y nada menos. ¿Qué paso con el texto original? Pues como nos parecía interesante desde el punto de vista de la investigación local, lo modificamos para darle salida. En principio iba a salir en el número XVI-XVII de la revista Sautuola, pero finalmente ha acabado en Kobie. Esperamos que vea la luz pronto. En cuanto lo tengamos, lo compartiremos con vosotros.


     Se puede leerdescargar aquí una versión en PDF de la publicación:

     



    24 nov. 2013

    Riocueva 2013, episodio 16: trabajo sucio

    Como avanzaba la semana pasada, la excavación de Riocueva ha terminado por este año. Después de excavar cerca de 17 m2 en 6 sondeos diferentes, repartidos por toda la parte inferior de la Galería Campamento, y de recuperar in situ más de 500 objetos diferentes –huesos humanos, huesos de animales, cerámica, objetos metálicos y algún objeto de vidrio– tocaba ya ir "colgando el paletín" y prestar atención a las tareas pendientes que han quedado tras tantas jornadas de excavación. Lo cierto es que la semana pasada habíamos barajado la posibilidad de abrir un último sondeo de despedida, pero al final se ha impuesto el sentido común. ¿En qué hemos empleado el tiempo ayer durante todo el día? Pues en gestionar la tierra que habíamos sacado días atrás y que había quedado almacenada por toda la galería.

    Preparando cuidadosamente unas bolsas para flotar antes de sacarlas de la cueva
    Las perspectivas iniciales asustaban un poco: unas 70 bolsas de tierra para cribar y cerca de 20 bolsas con sedimentos para flotación tenían que salir de galería, cruzar por el angosto laminador y acumularse en el vestíbulo sin colapsarlo del todo. Pero el trabajo no termina ahí. Las bolsas de tierra para cribar se procesan a pie de yacimiento, si el tiempo lo permite. Ayer sólo lo permitía a ratos, durante el resto de la jornada la lluvia no dejaba hacer nada. Las bolsas de flotación hay que trasladarlas a Omoño, previo acarreo durante 400 interminables metros cuesta arriba, tarea que con la lluvia se hace dificultosa. En Omoño quedan almacenadas durante unas semanas en un rinconcito de la nave del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria que nos ceden amablemente, a la espera de ser "flotadas". La verdad es que ha quedado todo a medias: no hemos terminado de cribar, ni de sacar bolsas al vestíbulo, ni de acarrear bolsas para flotar... En cuanto deje de llover, volveremos a la cueva para rematar la faena.

    Cola de bolsas de tierra esperando para ser llevadas al exterior, donde espera la criba
    Acumulación en la salida del laminador de bolsas destinadas a la flotación
    Además del acarreo de bolsas fuera de la cueva y la criba, quedaba terminar algunos planos en estrecha colaboración con los murciélagos. Puede que se hayan enterado de que nos quedan pocas visitas más a la cueva esta campaña y marcan el territorio con vuelos acrobáticos por la galería. Sé que son inofensivos... pero resultan un poco inquietantes.

    19 nov. 2013

    Una aproximación a la vida e identidad de los cántabros de los siglos VII-VIII d. de C. a partir del registro funerario: un vídeo, un enlace con más videos y una brevísima valoración

    El 18 de Octubre pasado tuve la oportunidad de participar en el Coloquio Internacional Quiénes fueron, qué fueron y qué hacían. Identidades y arqueología funeraria entre los siglos V y VIII, celebrado en Vitoria.


    No es que me guste demasiado hacer esto, pero como los videos ya están colgados en la web de la EHU-UPV y circulan por ahí desde hace varias semanas, aquí va el enlace del de mi intervención, con la presentación que firmamos Enrique y yo:

    http://ehutb.ehu.es/es/video/index/uuid/526fb662c2832.html

    Y todos los demás videos del coloquio, con las presentaciones y los debates, pueden verse pinchando en este otro:

    http://ehutb.ehu.es/es/serial/index/id/1476/page/1.HTML

    Que los lectores del blog puedan acceder a las grabaciones de las presentaciones me evita tener que resumirlas aquí y me permite pasar directamente a hacer una más que breve valoración de conjunto de mi experiencia en Vitoria: fue magnífica. Sólo puedo dar las gracias (muchas veces) a la organización del evento (y, en especial, a Juan Antonio Quirós) por las atenciones y el trato recibidos y por haberme dado la oportunidad de estar allí y compartir nuestras investigaciones (y las de otros que nos precedieron o que caminan a la par que nosotros por la cada vez menos tortuosa senda de la arqueología tardoantigua-altomedieval cántabra) con el público y el resto de participantes. Y también a los compañeros de coloquio con los que tuve la suerte de compartir barra y/o mesa (e intercambiar ideas y chascarrillos varios) en el día largo que anduve por allí.
     
    En cuanto a mí y a mi exposición, no he tenido tiempo de visionarla aún con calma (sólo a trozos, con Lara impidiendo por todos los medios que su madre pudiera verla), pero sí que me he quedado con esa extraña sensación que se siente al verse a uno mismo contando algo. Y, como suele ocurrir, no me ha gustado demasiado lo que he visto: muchos nervios, mucha mueca y algún que otro error (imperdonable confundir mil trescientos sesenta y pico con mil seiscientos nosecuanto). Además (y de eso me di cuenta al terminar) olvidé citar los nombres de varios de los colegas cuyas excavaciones y trabajos aparecían en la presentación, así que aprovecho para pedir disculpas, aquí y ahora, a esos "olvidados" por causa de los nervios del directo (en la publicación sí se les citará como corresponde, por supuesto).
     
    Para terminar, la impresión que me traje de vuelta es que lo que llevábamos gustó (así, en general) y sorprendió (por la cantidad y, en algunos casos, la calidad de materiales y contextos) y que al menos una cosa quedó clara: que en Cantabria, para estos siglos, hay mucho más de lo que suele pensarse fuera (y, en muchos casos y por desgracia, también dentro). Ahora toca ir preparando el artículo, pero esa es otra historia.



    17 nov. 2013

    Riocueva 2013, episodio 15: Batman y Robin han vuelto...

    Con esta frase, recogida de la serie clásica de la década de 1960, comienza la canción del grupo malagueño Airbag que inmediatamente se nos vino a la cabeza esta mañana al entrar a la cueva y comprobar que los murciélagos han vuelto a la cueva para comenzar con su invernada. Ya nos había llamado la atención la ausencia de quirópteros, pero con el frío todo ha vuelto a la normalidad. Parece ser que la puerta instalada el año pasado no supone un obstáculo para su entrada. Hace unas semanas vimos fugazmente al primer "visitante" y hoy hemos podido fotografiar algunos ejemplar en su característica posición de letargo.

    Murciélago dormitando plácidamente en la Salita de Riocueva
    Ayer diferentes compromisos sociales nos mantuvieron lejos de la cueva, de modo que hoy tocaba recuperar el trabajo atrasado. El cielo plomizo y amenazante nos hacía albergar pocas esperanzas de poder retomar la criba, por lo que hemos centrado los esfuerzos en el interior. Tanto, tanto, que incluso hemos hecho un homenaje a la lluviosa campaña de 2011 y nos hemos quedado a comer dentro de la cueva. La verdad es que ha sido pura intuición, pero por el aspecto que tenía el "mundo exterior" cuando salimos por la tarde, es probable que haya sido la mejor idea del día. Parece ser que ha estado lloviendo casi desde que entramos a la cueva... 

    Excavando en el Sondeo 6
    Habíamos dejado marcado una pequeña zona de trabajo en el último tramo de la galería, el Sondeo 6, que ha sido bastante agradecido para el escaso grosor del relleno arqueológico. Apenas con un raspado superficial, quedaba a la vista la costra del suelo de la cueva. Eso no ha sido obstáculo para encontrar varios fragmentos de cerámica, un par de acumulaciones de grano carbonizado y... ¡un anillo! Bueno, concretamente medio anillo de bronce que posiblemente esté decorado. Tendrá que pasar por las manos del restaurador para poder conocer su verdadero aspecto. No es el tan ansiado broche de cinturón cuyo hallazgo llevamos esperando desde que empezamos a excavar en Riocueva, pero es un buen hallazgo para cerrar la campaña. Hemos terminado dos sectores con relativa rapidez y, como quedaba algo de tiempo, aprovechamos para vaciar el depósito entre bloques de la Salita donde apareció parte de una vasija de cerámica en 2010. Lo más llamativo del Sondeo 6 es la escasez de huesos humanos, tan abundantes en otras zonas de la cueva.

    Trabajando en el depósito de la Salita... en buena compañía
    Comenzamos la operación vaciando lo que suponíamos que era una "cubeta" rellena de sedimento carbonoso, huesos y cerámica, a modo de depósito intencionado... pero parece que no es este el origen del relleno. Todo el material procede de la Galería y se ha filtrado por debajo del gran bloque que delimita la Salita. O eso es lo que aparenta después de la limpieza realizada.

    Limpiando con precisión quirúrgica la zona de rellenos
    Lo bueno es que, como la operación no requería especial pericia, me han dejado coger el paletín para excavar un rato. He de reconocer que no he tenido paciencia suficiente como para rematar la faena, seducido por otras tareas que no requerían esfuerzo físico –¡menuda fama tengo!–, pero alguien lo ha hecho por mí. Trabajo en equipo, que se llama. Dependiendo del tiempo que haga el próximo fin de semana, quizá haya sido la última tierra "removida" en Riocueva hasta dentro de algún tiempo.  


    13 nov. 2013

    Conferencia sobre arqueobotánica

    El próximo viernes 15 de noviembre imparte una conferencia en Santander Inés L. López-Dóriga, la arqueobotánica que colabora con el Proyecto Mauranus estudiando las semillas y otros restos vegetales de época tardoantigua de las cuevas de Riocueva y de Las Penas.

    Por si algún visitante del blog está interesado en acudir, aquí dejamos el cartel anunciador. La entrada es libre y gratuita, hasta completar el aforo. La sede de la UNED en Cantabria se encuentra en la C/ Alta, 82.




    11 nov. 2013

    La cueva del Aspio: bajo el depósito 3

    A 120 m de la boca de la cueva, pegado a la pared izquierda de la misma y entre unos enormes bloques que colmatan buena parte de la galería, fue recogido en la década de los 90 un interesantísimo conjunto de materiales atribuibles a la Edad del Hierro. Entre ellos podemos destacar una pequeña vasija fabricada a torno con decoración pintada (conocidas como “celtibéricas”); en torno a una docena de vasijas fabricadas a mano con ocasionales decoraciones a base de digitaciones e impresiones con el dedo; diversas piezas de madera pertenecientes a un telar entre las que destacan la espada y diez peines; y unas pinzas de herrero. Años después las exploraciones desarrolladas en la zona del río Asón llevan nuevamente a la exploración de la cavidad, descubriéndose en este mismo área de apenas 12x7  una hoja de puñal identificada como del tipo biglobular o bidiscoidal, un arma de guerrero.

    A la izquierda foto de Smith et alii 1994
    Buena parte de los objetos citados se encuentran hoy expuestos en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria pero dos de ellos, concretamente las pinzas de herrero y el puñal, fueron dejados en la cueva con el fin de salvaguardar sus contextos. Intrigados por el significado de este depósito y buscando respuesta al uso que se le dieron a las cuevas durante el último milenio a.C., decidimos excavar parte de este área siguiendo la pista de las pinzas y del puñal.

    Vasijas, peines de telar y puñal (dibujo según Smith y Muñoz 2010)
    Podríamos decir que fue llegar y ver los materiales sumidos en una luz celestial esperando nuestra venida, pero nada más lejos de la realidad. Los primeros intentos fueron un absoluto fracaso, apenas pudimos distinguir el área por lo que nos fue imprescindible recurrir a dos de sus descubridores: Peter Smith y Jesús Ruiz Cobo. Gracias a ellos, a su experiencia y a su guía, pudimos llegar a ese amasijo de rocas que componía el depósito 3 y acercarnos a nuestro objetivo. Una vez allí la pregunta fue obvia:

    “Oye Peter, y las pinzas de herrero, ¿dónde las encontrasteis?”

    “Pues están justo debajo de la piedra que estás pisando”.

    Y así era, allí estaban, escondidas como una aguja en una cantera que ahora tocaba desescombrar con sumo cuidado para evitar cualquier daño o alteración.

    Lugar de hallazgo de las pinzas de herrero
    Un día después un espacio de 4x3 m había sido despejado, dejando a la vista el objeto tan buscado dentro de una curiosa mancha negra de aspecto carbonoso en cuyo interior y límites aparecían fragmentos de vasijas fabricadas a mano adscribibles a la Edad del Hierro.

    El puñal resultó ser más esquivo, tuvieron que pasar varios días más hasta que hiciese su aparición. El grado de mimetización de la pieza con el terreno era tal que a pesar de hallarse enfrente nuestro, a escasos centímetros del resto de materiales, hacía imposible su localización. Solo el avance de la excavación y un ligero movimiento del mismo delató su presencia, haciendo más complejo el depósito a la par que interesante.

    Mancha carbonosa. Sondeo 2 en depósito 3.
    ¿Qué era esa mancha negra?

    ¿Qué materiales se hallaban abrazados por ella?

    ¿Por qué alguien hace 2500-2000 años dejó allí o se olvidó objetos tan curiosos o relevantes dentro de la sociedad del momento como armamentos, piezas de telar, material metalúrgico o cerámica?

    Sin duda la tercera pregunta no será nada fácil de contestar, aunque quizás respondiendo las dos primeras podamos aventurar hipótesis. No obstante, ese será ya otro capítulo de la crónica del Aspio. 


    Bibliografía
    • Serna Gancedo, A.; Malpelo García, B.; Muñoz Fernández, E.; Bohigas Roldán, R.; Smith, P. y García Alonso, M. (1994): La cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria): Avance al estudio del yacimiento. Homenaje al Dr. Joaquín González Echegaray. Museo y Centro de Investigación de Altamira. Monografías nº 17: 369-396.
    • Smith, P. y Muñoz, E. (2010): Las cuevas de la Edad del Hierro en Cantabria. En Serna Gancedo, M.L.; Martínez Velasco, A. y Fernández Acebo, V. (coords.): CASTROS Y CASTRA EN CANTABRIA. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del Hierro a las guerras con Roma. Catálogo, revisión y puesta al día. ACANTO: 676-693.

    10 nov. 2013

    Riocueva 2013, episodio 14: visita oficial

    Hacía tiempo que no recibíamos ninguna visita en el yacimiento, pero hoy tocaba. Semanas atrás había girado invitación a Rosendo Carriles Edesa, alcalde de Entrambasaguas, y por fin ha encontrado un hueco en su agenda para visitar la cueva. El año pasado nos habíamos reunido con él para presentarle los resultados de las excavaciones realizadas en 2011 y se había mostrado muy interesado por nuestro trabajo. Hoy ha podido conocer la cueva, acompañándonos en el ya clásico recorrido por la Galería Campamento, y atendiendo a nuestras explicaciones. Gran aficionado a la mineralogía, de joven hizo sus pinitos espeleológicos y, aunque hacía tiempo que no entraba en una cueva, le hemos visto muy resuelto durante el breve paseo subterráneo.

    El alcalde durante la visita a la cueva
    El alcalde ha atendido amablemente todas las explicaciones que le hemos dado sobre la cueva, el yacimiento y los datos que nos está aportando la excavación. Y eso que, cuando nos ponemos a hablar de "nuestra cueva", a veces somos un poco pesados... No podemos evitar dejarnos llevar por el entusiasmo. Estaríamos encantados de organizar una jornada de puertas abiertas en la cueva, pero como el acceso a la boca y la entrada a la galería son un poco problemáticos, por el momento va a ser imposible. Nos conformaremos con el ofrecimiento hecho por el alcalde, quien ha puesto a nuestra disposición la Casa de Cultura del municipio para dar unas charlas y mostrarle a los vecinos los "tesoros" de Riocueva. Ni que decir tiene que hemos aceptado encantados, pero eso será cuando terminemos la campaña y pongamos en orden la documentación.

    Apurando el Sondeo 1
    Terminada la visita, tocaba retomar el trabajo. Habíamos dejado casi concluida la excavación de la ampliación hacia el sur del Sondeo 1 y, en vista de los pobres resultados de la jornada anterior, terminar era cuestión de horas. Efectivamente, sin sorpresas y con la escasez prevista, hemos ido despejando el suelo "original" de la cueva, formado por una costra caliza del escaso sedimento que lo cubría. El único obstáculo reseñable en la tarea ha sido un hoyo de 20 cm de profundidad y del tamaño de una olla de cocina grande que José Ángel ha vaciado a regañadientes... sobre todo, porque el hoyo estaba en la última esquina que quedaba por excavar y no estaba en sus planes ese esfuerzo de última hora.

    Disfrutando hasta el último minuto...
    Agotados los objetivos en el tramo central de la Galería Campamento, hemos valorado las diferentes alternativas posibles para excavar "un poquito más, un poquito más". Al final, revisada la documentación de las prospecciones realizadas en 2011 y en 2013, hemos acordado abrir un nuevo sondeo en una zona hacia el fondo de la galería, donde podría aparecer algún objeto metálico. El cuadro ha quedado marcado, pero hasta la semana que viene no comenzaremos a excavarlo.


    9 nov. 2013

    Riocueva 2013, episodio 13: de vuelta a los orígenes

    Ya hemos consumido 13 jornadas de trabajo en la cueva de las 18 que, si nada se interpone en nuestro camino, dedicaremos finalmente a la excavación. Hasta ahora hemos excavado bastante, mucho más de lo que somos capaces de cribar y es esa la tarea que más se nos atraganta. Entre otras cosas, porque dependemos del buen tiempo para poder llevarla a cabo en condiciones y, tras los días de viento sur, han llegado las lluvias que todo lo complican.

    La primera labor que teníamos que afrontar era terminar el Sondeo 5 ¡por fin! Cuando ampliamos el sondeo, la previsión era acabarlo en un par de días, pero nos ha ocupado bastante más de lo previsto. La razón: hemos encontrado, localizado en el plano, etiquetado y envasado individualmente casi 300 objetos. La mayor parte son huesos humanos, algunos de ellos bastante completos. También hay huesos de fauna y algunos fragmentos de cerámica. Ningún hallazgo "espectacular", pero una ingente cantidad de datos para profundizar en el conocimiento sobre las personas que fueron enterradas en Riocueva, sus modos de vida y las causas de su muerte.

    Rematando la excavación del Sector 5
    La satisfacción del trabajo bien hecho...
    Como a partir de ahora tenemos cierta libertad para elegir dónde excavar de aquí al final de campaña, ya adelantamos que el objetivo era ampliar hacia el sur el Sondeo 1. Volvemos al lugar en el que empezamos, donde encontramos un hebijón decorado que formaba parte de un broche de cinturón, con la esperanza de encontrar la placa del broche. Con la programación en modo "cuenta atrás", vamos sector por sector, para que no quede nada sin rematar al final de la campaña. Y la verdad es que con la primera porción ha funcionado bien... la hemos rematado en dos o tres horas.

    A escasos centímetros de terminar la jornada
    Como sucedía en la zona más próxima a la pared norte, los nuevos sectores del Sondeo 1 tienen poca densidad de hallazgos. Eso permite avanzar más rápido. Ni punto de comparación con el ritmo de los días anteriores. Lo más destacable es la aparición del borde de una olla de cerámica que seguramente casa con alguna de las que recogimos en 2011. Ya veremos hasta dónde podemos llegar mañana...