24 jul. 2012

¿Acuñó moneda Leovigildo en Amaya?

Hace poco me he encontrado con la publicación de una curiosa moneda visigoda. Ésta:

Según Pliego Vázquez, 2009: 62

Viene recogida en el magnífico (y extenso) trabajo de Ruth Pliego Vázquez sobre numismática visigoda, concretamente en su Tomo I, quien la toma de otra publicación a la que no he podido tener acceso aún. Por ese motivo la información que traigo a esta entrada es bastante escasa y tendrá que ser contrastada y ampliada más adelante.

Nos quedaremos de momento con que se trata de una moneda a nombre del rey Leovigildo (el mismo que tomó Amaya en el año 574 y recuperó el territorio cántabro para el Reino de Toledo) y que, presumiblemente, habría sido acuñada en la ciudad de Amaya: las primeras letras de la inscripción del reverso han sido interpretadas como AMIASIO(S), que sería un étnico relacionado con la ciudad cántabro-romana de Amaia. Se me ocurren dos anotaciones muy breves a esta lectura. La primera, que las letras AMIA podrían leerse perfectamente como AM(A)IA, con lo que tendríamos el nombre completo de la población. Y la segunda, que una posible lectura AM(A)IASIO podría ponerse en relación lingüística con la ceca visigoda de Olovasio, de localización incierta pero que ha sido identificada (sin demasiados argumentos de peso, en mi opinión) con el yacimiento norpalentino de Monte Cildá (muy cercano a Amaya, por cierto).

En cualquier caso, si se confirma que estamos ante un ejemplar auténtico y que no es una falsificación reciente, esta moneda sería una prueba más de la importancia de Amaya en época visigoda: posible capital de la provincia de Cantabria y sede del Dux, posible obispado y, ahora, posible ceca emisora de moneda regia.

Continuará (en cuanto consiga la publicación original).

16 jul. 2012

Toponimia altomedieval cántabra: el Cartulario de Santa María del Puerto

Hace unos cuantos años, cuando tenía más tiempo libre, me dio por vaciar los topónimos presentes en el Cartulario de Santa María del Puerto (Santoña, Cantabria). En su momento lo colgué en el foro (Santillanu) en el que participaba habitualmente y he decidido traerlo aquí porque creo que contiene alguna información curiosa y/o de interés.

Se trata de nombres de lugares situados, principalmente, en el territorio de Trasmiera y en parte de la zona oriental de Cantabria, básicamente en la zona situada entre los ríos Asón y Agüera; aunque también hay alguna mención a topónimos de las Asturias de Santillana. Las fechas de los documentos van desde el siglo IX para los más antiguos hasta el XIII para los más recientes.

Para la recopilación he utilizado la transcripción de M. Serrano y Sanz, sacada, a su vez, de ABAD BARRASÚS (1985): El Monasterio de Santa María de Puerto (Santoña), Santander

Entre esas cosas curiosas que mencionaba en el primer párrafo está la prueba de que Castillo (Arnuero, Cantabria) ya se llamaba así (Castello) a mediados del siglo IX, lo que indica que tuvo que haber un castillo que diese origen a la aldea (castillo que, viendo la fecha de la cita, tendría que ser bastante antiguo y que nadie ha localizado hasta hoy y habría que buscar). También hay referencias a algunas cuevas, que se usan como elementos destacados del paisaje para fijar límites. E incluso un único topónimo de claro origen vascuence (Indurrieta), que podría estar informando acerca de la presencia de pequeños grupos de vascoparlantes (probablemente llegados en la Alta Edad Media) asentados en el curso medio del Asón.

Aquí, van, ordenados por fechas:


853: locum castello, Molineto

927: Carriaço (tb. Karriaço), Elatroles (tb. Latroles), rium Anpa, Selorcino

927: Garfilios, el Penero, Cropias, Roidorio, Tarancones, Mulnedo, fonte Privati, foios de Mesedo

s. VIII???: Arnorio

973: Rassines, Karasa,

973: Coriezo, Samano, Eslares

1047: Ris

1047: Scalante, Fuente Saluandi, Tokiellos, molino Marini, kanale de Foiokos, Arzillero, lako de Flarines, illa Macca, toko de Languero, la Cruce, defesa Cortegeros, Ciesago, solare de pusillo, Rebeggo, fonte Dauit, kanale de Romeco, Odo, Romacca

1068: Lareto, Mieres, Arganna, illa pereta

1072: Arnorio, Cercocius

1075: Sseuuessa

1075: Carriazo, Enlerana

1082: Cesero, Kolindres

1083: Indurrieta, Rassines

1083: Selorzeno

1087: Asio, Lorzia, Arnorio, Castiello, Liemdo, Miruekos

1084: Anero, Sotto, Termino

1084: Argonios, Somesieto

1084: Cesero, Colindres, Argongos, Sommerieto

1084: Insula

1084: Nogga, Oggastreta, Giriuago

1084: Aras, Perrielle, Badames

1085: Anero, Setenia, Comitato

1085: Arnorio, Meruelo

1085: Barcena, Antongaia, Colindres (tb. Kolindres), Cesero

1085: Desio

1085: Solorceno, Nauanna, Peretiello, haças de felguera, la Petrosa

1085: rio Tuerto, Karris (tb. Karras) kabas, Grundina

1085: Ansuera

1086: Conotio

1086: Argonios, Anero, Uillanoba

1086: Rassines, Nutes, Cestero

1086: Liemdo, rio Maranes

1086: Eskalante, uilla Aquera

1086: Cesero, Arenas, eri Paterni

1086: Insla

1086: Eras, Aliachares, Omeda, Viscabrum, Vierna, Valguebroso, Castanatum, fontem frigidam, Petram foratam, Gracon, fontem del faru, Llorada, Molleir, Ssecontum, fontem cobatum, crucem bustrematum, Rubilla, Marrone

1086: Liemdo, Sobbe

1086: Kolindres, summo villare, Pagino, illa ilce, moro

1090: Casaia

1091: Carzia, Meruelo, pont del Castanero

1092: Chastanieta, Anero, arroio de lacu, Kamargo, Bolnamtina

1096: Cornotio

1103: Garvilios, Nolia, miere de Cortina (tb. Copertina), Ris

1113: Argonios, illa Sama, Mecxedo

1120: Kexo

1120: Nolia, queualuina, Bereceda

1122: koto caurero, brusco, penna Ueranna, alfoz de Penza, alfoz de Aras, Asprilla, Arnorio, Muxsancte, Nolia, Lamas, Argonios, Laruario, Ambrusero, Selorzeno, Karasa, Paternega, alfoz de Rassines, Ciruiago, rada, Flanez, Conforcum, uillar, rio cabo, maza negra, buega, monte negro, uozillos, botu

1123: Carzia, Meruelo, Mulnare

1135: Dexo, Nolia, brusco

1147: Argonios, Pereda, Insula, Toraia, Carasa, Chinta, Arnorio

1198: Badamea, Colindres, inporta

1114: Garvilios, Desio, Sofano, Nolia

1119: Nolia, felgera

1123: Garvilios, Chexo, Arcillero

1123: Garvilios, Nolia, Cavanzo

1136: Arzilero, Berecedo, Bokarrero, Noga, Argonios, Carasa, Aras, Lessias, Cabu rada, Palacios, Ribbas, Selorzeno, Ambrosero

1149: Fresnedo, Castello, Meruelo, Nogga

1195: Nolla, las angaras

1195: Argonios, Baredio

1203: Escalante (tb. Eskalante), Corea

1213: Praves

SF: Arnorio, Pumarelio

SF: Audines, Carriaço

SF: Carriaço, pumar Mautil

SF: Sarnarin, Chotillo, manzanar de Mo

SF: Lareto, rio Kappo, Fonteseka, Surna

SF: Quoba



PESQUISA DE BIENES DE STA. Mª DE PUERTO (1210):


DE ANERO ET DE LA MATA: Gurviazo, la Ilzera

DE FOZ: faza de la portiella, Cordovilla, Susvilla, Castanueda, Strada, Neggo, Toraia, la puerta

DE STA. EULALIA DE ARZILLERO: Tume, Olio, Nullavi, Bolgi, mazuka, Cereso, quadros, Cabrera, Telferrero, Nespral, Pamanes, Caborga, Varzena, Vellosero de Riosequillo, Pinero, Sabastiano, Gozidez, Monueka, Cilafurez

DE CARRIAZO: la salga, Vellida, Riba montan, la monneka, Bustillo, Sancti Marini

DE GUEMES: las fazas, purmar viello, Campo redondo, Queto, Guema, Nozeda, Fuent pudia, Sancti Facundi

DE MERUELO: queva dosso, la Maella, Lotatin, Sancti Mames, Raduero, Redondero

DE ARNUERO: Miranda, Varzeniella, Pumareio, Berezales

DE ISLA: Collano, fon de valle, Ferrin, las lagunas, la Ilzera, Foz, Fano, Tenebregosillo, media foz, Oza, Pradinan, Peul, los Breones, Vallegon, Alcabrandi (tb. Arcabrandi), Moriones, Penna de Sancti Iuliani, Rozas, Faro, Verdes, Erillo, Mier de Novalina, palacio

DE NOLIA: Quoterillo, Ballada, los quadrilos, Fresnedo, Fazin, Fontanilla, Pedroso, las angaras, Murandot, fonte negra, Taranquones, rio Penero, Santa Olaia, Sancti Stephani de las Cropias, penna erada, Santi Ciprian, Misiedo, cercunal, torquo de felgeras, Vale

DE CASTELLO: Baruegas, Fresnedo, Castanar de Fontanno, Salzedielo, Muniedo, Venero, Poledo, Tanagos, Vilonia

DE ARGONIOS: la Garma, Pereda, Mazmediano, Barchero, Aregones, el Adrero, perugo, Fegero, Tegero, Halado, Espinar, Arredondo, Pando, Vales

DE BARCENA: Guntred, Nozal, Trugeda, Bo, font Torquin, Sancti Stephani, Vale, los Nozales, Inzera, Ovuel, Pereda, tras vales, las lastras

DE AMBRUSERO: Pando, mazan orriero, la castaneda, figar negrero, Tarancones, Mier viega, faza del cereso, Medado, las cubas, Corra

DE ARAS: Vocarrero, Lodinas, el portielo

DE CARASA: Pando, Rosnia

DE FAUDAL: cabu de la casa, candano, los Nozales, Acasina, Felgero de Cueto, Alzerit, Escobedo, Fadal, Casigal, Amaca, Picamuelas, Maza, Notagu, Cova, Castaneda, Ganzana, Martinioz

DE COLINDRES: tierra del vale, los quadros, Mori, Uzeli, Mortero, Rioseco, Piedra, Pelgolano, Saldoruelo, soma rio de mont, cova negra

en Senia

en Rassines

en Egebia

en Ramales

en Badames

DE SELORCENO: Armai, las torcas, peredilo, Toca

DE FELGERA: Quintana, el solar grant, los tremogos, Argomedo, Sotielo, faro, rivila, el alsar, casa de las francas    

10 jul. 2012

The (Medieval) Walking Dead (4): "Mulier si grana arserit..."

"Mulier si grana arserit ubi mortuus est homo pro sanitate viventium I annum poeniteat" ("Si una mujer quemase granos donde hay un hombre muerto para [garantizar] la salud de los vivos, cumplirá un año de penitencia").

Esta cita, extraída del Penitencial de Silos (de finales del siglo X), nos ilustra acerca de una costumbre de origen pagano  relacionada con los muertos y prohibida por la Iglesia ya desde la Alta Edad Media: la quema de granos de cereal en presencia de cadáveres, con el fin de asegurar el bienestar de los vivos, en lo que parece un claro ejemplo de práctica necrofóbica. Su existencia está recogida en algunos penitenciales británicos del siglo VII, aunque las copias que han llegado hasta nosotros sean del XI. Las referencias a ella en el llamado Scriftboc, falsamente atribuido a Egberto, y en el de Theodoro (ambos pueden leerse en esta magnífica páginade la que he sacado las citas y las traducciones al inglés actual) son las siguientes:

"Whoever burns grain in a place where a man died in order to give health to living men and to the house, he is to fast five years" ("Quien queme granos en un sitio donde haya muerto un hombre para conseguir salud para los vivos y la casa tiene que penar cinco años").

"Whoever burns corn for the health of the living where dead men are buried must fast for seven years" ("Quien queme grano para [garantizar] la salud de los vivos donde está enterrado un hombre muerto debe penar por siete años").

Terminaré el repaso (no exhaustivo) a las referencias a esta curiosa práctica con los decretos de Burcardo de Worms (he sacado la cita de este interesantísimo artículo de César Raña Dafonte), autor alemán a caballo entre los siglos X y XI que utiliza la mayor parte de los penitenciales anteriores a su época y que también recoge la costumbre:

"(...) vel incendisti grana ubi mortuus homo erat (...)?" ("¿(...) o quemaste granos donde había un hombre muerto (...)?"

Como podemos ver, quemar granos donde había cadáveres para garantizar el bienestar de los vivos (¿impidiendo ritualmente a aquéllos volver para hacer daño a estos?) parece haber sido una costumbre bastante extendida en Europa occidental durante la Alta Edad Media. De los territorios anglosajones en el siglo VII a la Castilla o la Renania a finales del X, esta práctica de origen precristiano era perseguida por la Iglesia, que la incluía entre las costumbres relacionadas con el paganismo, la magia y la adivinación (que venían a ser manifestaciones de un mismo fondo "diabólico", por supuesto).

Una vez sabido esto, no resulta demasiado complicado poner en relación estos testimonios escritos con algunos hallazgos arqueológicos realizados en cuevas cántabras utilizadas como lugar de enterramiento múltiple en época visigoda, concretamente en algunos momentos de los siglos VII y VIII. Se trata de los restos de trigo carbonizado de la cueva de Las Penas (Mortera, Piélagos) y de los granos de cereal quemado que descubrimos en Riocueva (Hoznayo, Entrambasaguas) durante la intervención arqueológica que llevamos a cabo en esa cavidad el año pasado.


Granos de trigo carbonizados en la cueva de Las Penas (Mortera, Piélagos) (Fotografía: Serna y Valle)

En ambos casos, los restos de grano quemados parecen haber estado asociados a los cadáveres, aunque las condiciones de conservación de los huesos humanos en ambos casos (desarticulados y desplazados en gran parte de su posición original por efecto del agua y/o de la acción de diversos animales) impiden realizar mayores precisiones. Uno de los granos de trigo de Las Penas fue fechado por Carbono 14 AMS, arrojando una fecha de 1250 ± 30, que, calibrada a 2 sigmas, se sitúa entre mediados del siglo VII y mediados del IX; aunque centrada en el VIII. Esta fecha parece ligeramente más tardía que las otras tres obtenidas en la cavidad (todas ellas pueden verse en la publicación de la intervención arqueológica, dirigida por Ángeles Valle, aquí), por lo que quizá pudiera ser algo posterior al depósito de los muertos en su interior; aunque los márgenes de error de todas ellas se solapan, no permitiendo ir más allá en ese sentido. De ser así y haber sido quemado cierto tiempo después de haber dejado allí los muertos, habría que relacionar este trigo carbonizado con otra curiosa costumbre detectada en ese yacimiento y de la que trataré con más detalle en una futura entrega de T(M)WD. De momento, sólo diré que pensar en ello me levanta cierto dolor de cabeza...

En cuanto al cereal carbonizado de Riocueva, como aún está en estudio no comentaré ahora aquí gran cosa. Únicamente, creo necesario insistir en que su propia existencia en ese contexto lo relaciona de forma clara con el ejemplo anterior y permite explicar ambos como manifestaciones del ritual atestiguado por esas fuentes escritas medievales de las que hemos hablado más arriba.


Restos de cereal carbonizado procedentes de la cueva de Riocueva (Hoznayo, Entrambasaguas)

El siguiente paso obligado consiste en tratar de encontrar restos equivalentes en otros yacimientos similares. Aunque la cosa será complicada, dado su estado de conservación o la antigüedad de las intervenciones realizadas y la parquedad de los datos publicados, ya puedo adelantar un dato que dejé caer en la entrada sobre los fragmentos de molino de la cueva de Los Hornucos (Suano, Campoo de Suso). Cuenta Carballo en su publicación que "En uno de los primeros anchurones de la gruta, llamado por los obreros el cenizal, a mano derecha y sobre la estalagmita, existe una gran cantidad de trigo carbonizado, que gracias a esto se conserva todavía bien: todo induce a suponer que allí cocinaron, pues abundan los vestigios de fuego" (Carballo, 1935: 245). Con la obligada prudencia, pues no sabemos nada más acerca de ese curioso hallazgo (ni siquiera si se conserva o no, ni, por supuesto, cuál es su cronología; pues ese tipo de hallazgos tampoco son infrecuentes en contextos en cueva de la Prehistoria Reciente), resulta imposible no pensar en lo que acabamos de ver, en los restos muy similares de Las Penas o Riocueva. El ilustre prehistoriador y arqueólogo pensó, al tener noticia de esos materiales, que eran vestigios de algún tipo de actividad culinaria. Sin embargo, ahora sabemos que existe la posibilidad de que haya que interpretarlos en el marco de actividades rituales altomedievales relacionadas con los muertos (y la asociación de ese trigo quemado con restos de hogueras en una zona interior de la cueva, tal y como expone Carballo, podría ser un indicador fiable en ese sentido). En cualquier caso, sólo una datación absoluta de alguno de esos granos, si es que todavía existen, permitirá aclarar esas dudas.

Llegados a este punto, queridos y astutos lectores del blog, toca recapitular. Ya sabéis: si no queréis enfadar a los muertos, llevad siempre un puñado de grano, alguna sustancia inflamable y un chisquero en la faltriquera. Y estad dispuestos a hacer algo de humo donde repose un cadáver. No cuesta tanto y se asegura uno bienestar y salud para él y los suyos...


El tema da para mucho más, pero tendréis que esperar a mi tesis doctoral (si es que la escribo algún día, que esa es otra...) para profundizar en él. O eso o investigarlo por vuestra cuenta, por supuesto.











5 jul. 2012

El "jarrito litúrgico" de San Román de Moroso



San Román de Moroso es quizás uno de los rincones más bellos de Cantabria. Un paraje en plena naturaleza en el que las formas armónicas de la iglesia prerrománica se funden en perfecta armonía con el el bosque caducifolio que la rodea. Es uno de los pocos ejemplos de arquitectura del siglo X que se conserva en la región y ya a mediados del siglo XIX despertó el interés de eruditos como Ángel de los Ríos, quien visitó el monumento y nos legó algunos bocetos de su estado antes de los primeros trabajos de restauración.


San Román de Moroso en 1858, según A. de los Ríos (Archivo de la Torre de Proaño)
La misma perspectiva, casi 150 años después
En torno a este singular edificio se excavó en 1985 parte de una extensa necrópolis medieval de tumbas de lajas y sarcófagos, en una actuación que acompañó a los trabajos de restauración acometidos en la iglesia. Hasta hace no mucho las estructuras exhumadas durante la intervención estaban a la vista, pero han sido finalmente cubiertas con tierra para evitar su deterioro, y sólo se pueden ver ya en la campa que rodea la iglesia un par de sarcófagos. En 2002 todavía estaban a la vista un buen número de tumbas de lajas y un espectacular sarcófago de cabecera antropomorfa. 

Tumbas de lajas
Sarcófago con cabecera antropomorfa
En el MUPAC se conserva un fragmento de "jarrito litúrgico" de bronce sin más referencia que su procedencia. Fue recuperado durante la excavación arqueológica llevada a cabo en 1985, dirigida por E. Van den Eynde. Hemos intentado averiguar algún detalle más sobre el contexto y las circunstancias del hallazgo, pero nos ha resultado completamente imposible. Además del fragmento de jarrito que nos ocupa, apareció algo de cerámica medieval y poco más. Sí sabemos, por lo que nos ha contado el director de la excavación, que en las tumbas no se conservaban los restos óseos. Se trata de un fragmento del cuello del jarrito, probablemente del arranque, y está decorado con unas sencillas líneas incisas horizontales, dispuestas de tres en tres. Nos hemos aventurado con una reconstrucción hipotética de su forma con un perfil sencillo y sin asa, aunque no podemos descartar que tuviese tal elemento de suspensión, muy habitual en este tipo de recipientes.


Reconstrucción del jarrito a partir del fragmento conservado

La cronología propuesta inicialmente para la necrópolis se sitúa entre los siglos X y XV, pero el hallazgo de este fragmento de jarrito obliga a plantearse si sus orígenes se deben remontar al final de la época visigoda, a los siglos VII-VIII. Sobre el momento en el que deja de usarse el cementerio, nos parece más razonable pensar que no llegó más allá del siglo XII.

Ya nos hemos detenido en otra entrada de este blog en reflexionar sobre el uso de estos objetos en época visigoda, por lo que no insistiremos sobre el tema. El visigotismo o epivisigotismo de los jarritos del norte de la península Ibérica también ha hecho correr ríos de tinta. Intentar navegarlos o vadearlos excedería las intenciones de esta breve presentación. Sí conviene señalar que, en la actualidad, este fragmento de jarrito de San Román de Moroso es el único ejemplar de estas características que se conserva en Cantabria. Los otros dos ejemplares conocidos, uno de Limpias y otro de la cueva de Cudón, están en paradero desconocido desde hace décadas.