29 may. 2012

Modo borrador

El pasado fin de semana he retomado el estudio de los materiales la excavación realizada en la cueva de Riocueva en la campaña de 2011. Curiosamente ha sido sacar las cajas y salir la convocatoria para la campaña de 2012, es probable que sea la recompensa a mi titánico esfuerzo. Se agradecerá no tener que excavar en otoño, que el tiempo no es bueno y los días son cortos. Tanto que lo normal era salir de la cueva de noche. El camino de regreso era lo más parecido a una procesión de la Santa Compaña que se ha visto por estas tierras... Confiemos en que este año al final del verano se haya resuelto toda la burocracia y podamos enfocar la campaña con más continuidad.

La cuestión es que he tenido oportunidad de volver a mirar la cerámica con algo más de paciencia y cariño que durante la operación convergencia y con otros ojos, los de dibujante, que te hacen entender las vasijas un poco mejor. Y los resultados han sido ciertamente interesantes. Lo que en principio parecía una miserable colección de fragmentos con más o menos forma, en los que la gama de colores era tan extensa como se pueda imaginar combinando el producto de una cocción irregular en hornos rudimentarios y la acción diferencial de la humedad y el sedimento en los 1300 años que han pasado desde que fueron depositadas, comenzó a convertirse en algo mucho más comprensible a los ojos de un humano medio.

Sabíamos desde el principio que no había restos de más de media docena de vasijas, pero pasar de la mera intuición a la fehaciente demostración ha llevado su trabajo. Lo peor de todo es que estaba solo y le podía dar la tabarra a nadie con mis "éxitos". Una de las claves del éxito ha sido que se han podido completar los remontajes. En su momento abandonamos el proceso por saturación, convencidos de que ya no era posible casar más fragmentos. Pero por suerte, casualidad o buen hacer, se han conseguido unir algunas piezas claves que permiten reconstruir la forma de tres vasijas completas y la parte superior de una cuarta.

Como aún no he tenido tiempo de pasar los dibujos a limpio, pero sé que los lectores habituales del blog estáis siempre ávidos de novedades, ofrezco un adelanto de las vasijas en modo borrador. La verdad es que ,con tanto dibujo por ordenador y tanta tecnología, el dibujo arqueológico va perdiendo ese regusto que tienen las ilustraciones clásicas. En mi humilde opinión, la versión a lápiz siempre es la más bonita...

Vasija 1, ollita con piquera

Vasija 2, ollita de borde vuelto

Vasija 3, ollita decorada con líneas onduladas incisas


Y, por cierto, sin novedad en relación con el repertorio formal de la cerámica de época tardoantigua en Cantabria. Seguimos teniendo sólo ollas. Bastante completas, pequeñas y coquetas... pero ollas al fin y al cabo.

1 comentario:

  1. Impresionante el trabajo y espectaculares las reconstrucciones. Por cierto, todas ellas pero especialmente la segunda hacen honor a su caracterización como "de perfil en S".

    ResponderEliminar