23 may. 2012

Cabeceras

Una de las características más llamativas de las tumbas excavadas en la roca de época altomedieval es la forma de sus cabeceras. Es la parte que le confiere su peculiar perfil antropomorfo, pero no todas son iguales. Recogemos aquí un pequeño muestrario* de diferentes necrópolis de Cantabria en el que se puede apreciar esa variabilidad.

Santesteban (Arroyuelos)
San Juan Bautista (Villanueva de la Nía)
Matahaces (San Cristóbal del Monte)
Santa Leocadia (Castrillo de Valdelomar)

Peñota (Susilla)
Respenda (Quintanilla de An)
Santa María de Valverde (Santa María de Valverde)
San Pantaleón (La Puente del Valle)
¿Por qué son tan variadas las formas de las cabeceras? Es difícil dar una respuesta. Durante mucho tiempo se pensó que su diversidad formal respondía a una evolución tipológica que de desarrollaba a lo largo del tiempo, de manera que dependiendo del tipo de cabecera la tumba se podía atribuir a un momento cronológico concreto. También se planteó una diversidad "regional", diferenciándose una región oriental, caracterizada por las cabeceras cuadrangulares, y una región occidental, caracterizada por las cabeceras semicirculares y ultrasemicirculares. La forma de estas últimas, similar a la de los arcos de herradura, fue incluso atribuida a gentes mozárabes. Hipótesis poco sólidas en general para las que, sin embargo, no hay alternativas que aporten una explicación general.

Lo único cierto es que durante toda la Edad Media existe una especie de obsesión por inmovilizar la cabeza del difunto cuando se le coloca en la tumba. En las tumbas excavadas en la roca se recurre a dar forma a la cabecera y, en los casos más extremos, a excavar una oquedad occipital en la que encaja la cabeza. En los sarcófagos se utiliza el mismo recurso. En las tumbas de lajas, esos cajones de piedra tan habituales en las necrópolis medievales de Cantabria, la solución son las orejeras, unas piedras colocadas junto a la cabeza que la sujetan. El difunto tenía así la mirada fija en el horizonte o en el cielo a la espera del Juicio Final.

Sarcófago infantil de la iglesia de San Cristóbal del Monte

Tumba de lajas con orejeras de Santa María de Somera (Loma Somera)
Resulta curioso que esta preocupación por la correcta colocación de la cabeza de los difuntos es algo que comparten cristianos y musulmanes en la Edad Media. Lo he podido comprobar leyendo hace poco Los cementerios musulmanes de "Qurtuba" de M. T. Casal (este artículo es una versión más resumida). En ocasiones se colocan cantos rodados, trozos de ladrillo o almohadillas de arcilla para fijar la posición de la cabeza del difunto mirando hacia La Meca, de manera semejante a lo que se hace en las tumbas cristianas para fijar la posición hacia el este.


*Las fotografías que ilustran esta entrada se han realizado durante la actuación arqueológica “Documentación de necrópolis excavadas en la roca de Valderredible y Las Rozas de Valdearroyo", desarrollada en 2011 con la autorización de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Cantabria.


4 comentarios:

  1. Eso de los musulmanes iba a deciros yo; unas cuantas que ví cuando estudié parte de la necrópolis de Jaén, del siglo VIII.....

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    1. Si tienes alguna foto, completo la entrada... No he conseguido encontrar ninguna foto buena (tampoco me he matado a buscar) de cabeza musulmana reposando sobre "almohadilla".

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  2. Realmente llamativa la variedad de cabeceras. Tiene pinta de que no hay dos iguales, aunque todas respondan a la misma idea. Quienes trataron de establecer seriaciones tipo-cronológicas seguro que se encontraron con que tenían casi más tipos que tumbas (como con las tumbas de lajas). La verdad es que tengo muchas ganas de leer cierta tesis que se está haciendo sobre ese (y otros) particular(es). Por criticarla, claro está...

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