12 abr. 2012

Paradoja equina subterránea (episodio 1)


En la galería inferior de la cueva del Portillo del Arenal (Piélagos, Cantabria) se conservan dos esqueletos de caballo completos, en conexión anatómica, recostados ambos sobre el lado derecho, que fueron hallados y publicados por el CAEAP a finales de la década de 1990. La actividad kárstica ha apresado los huesos, que están recubiertos por una colada estalagmítica y pegados al suelo, lo que ha propiciado que se pueda apreciar todavía la posición en la que fueron colocados los caballos. Y digo colocados porque siempre nos ha dado la impresión de que alguien los había puesto allí, ya que es difícil que llegasen a ese lugar por sus propias patas. El Caballo nº 1 todavía, que está en medio de una galería más o menos amplia, pero el Caballo nº 2 está en una zona en la que no hay más de 50 cm de altura en la parte más alta y el techo desciende hasta juntarse con el suelo.

Cabeza y cuello del Caballo nº 1
Esqueñeto completo del Caballo nº 1, documentado por el CAEAP (Dibujo: A. Serna)
Esqueleto del Caballo nº 2
Silueta aproximada del Caballo nº 2

Cuando uno se encuentra con algo así dentro de una cueva en la que no es fácil entrar, y menos aún si eres un caballo, se le plantean numerosos interrogantes. ¿Cómo llegaron los caballos hasta el lugar que ocupan sus esqueletos? ¿de que época son los caballos? ¿por qué están ahí esos esqueletos de caballo?¿llegaron a la cueva a la vez o en momentos distintos?

Boca de la cueva del Portillo del Arenal, la escala es imprescindible para bajar

La primera pregunta ofrece una respuesta casi automática: alguien los puso allí. Incluso teniendo en cuenta las dificultades que ello supone. Hay que hacer descender el cuerpo del cuadrúpedo en cuestión por tres desniveles respetables con pasos angostos: la boca que da acceso a la cueva, una rampa de acusada pendiente y el descenso a la galería inferior. Por algunos de los puntos de paso parece casi imposible meter un caballo entero, por pequeño que fuese. Incluso una persona algo corpulenta encuentra problemas para entrar por el agujero que comunica con la galería inferior.

Las exploraciones realizadas no han identificado ningún acceso directo desde el exterior a la galería inferior, por lo que la hipótesis de que los caballos hayan sido transportados por un camino menos tortuoso es mucho más difícil de defender. Y menos probable es todavía que los caballos entrasen en la cueva solos, por accidente, ya que resultaría complejo de explicar por qué se colocan en una posición prácticamente idéntica y en esos dos puntos concretos de la cueva. Sobre todo el Caballo nº 2 hubiese tenido grandes problemas para colocarse solo en el lugar donde se conserva su esqueleto.

Sobre la segunda cuestión, la de la época en la que llegaron a la cueva, teníamos algunas ideas. Si teníamos que elegir un momento de entre los que la cueva fue frecuentada, no había ninguna duda. No nos parecía demasiado probable que los caballo tuviesen relación con el depósito sepulcral de la Prehistoria Reciente y sí resultaba mucho más sugerente establecer una relación con los materiales de época visigoda encontrados en la cueva. Profundizaremos sobre esta cuestión en los próximos días.

Continuará...



4 comentarios:

  1. Ya estáis tardando, que me habéis dejado muy intrigada

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  2. ¡Qué publico más exigente! No te preocupes, pronto tendrás más piezas del puzzle. Así nos garantizamos las visitas...

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  3. Hola Enrique y José Angel. Muy interesante la fechación prehistórica del Caballo, así como la presencia de una cierva y una cabritilla (no caballos) en la galería inferior del Portillo del Arenal. Cuando estuve topografiando la cavidad con Emilio tuve la impresión que la cueva podía o tendría que tener alguna otra entrada o al menos continuación por alguna zona obstruida. Ya sabeis que no es así, pero sigo pensando que es posible. Esto lo digo por que muy cerca de esta cueva existe una torca (un pozo de 9 metros) con la que guarda relación hidrogeológica, donde hay una sala alta y de grandes dimensiones. En su día la estuve explorando sin detectar nada aparente, aunque la pinta era buenísima (no está incluida ni citada en el libro de Piélagos de 2007). Posee unas paredes muy blancas y un suelo estalagmítico y brillante (parecía marmol blanco). En un extremo de la sala había un enorme cono de derrubios y arcillas que taponan una antigua entrada que debió actuar como sumidero. ¿Qué se esconde debajo de este manto estalagmítico? Nadie lo sabe. La cavidad presenta alguna continuación pero los pasos son muy estrechos y las paredes tienen aristas cortantes.
    Un saludo,
    Carlos González Luque

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    1. Hola, Carlos

      Suena muy bien eso que cuentas. Yo cada día estoy más convencido de la explicación "natural" para la presencia de esos bichos allí abajo (y eso que la otra es mucho más sugerente, dónde va a parar), aunque no hayamos sido capaces de ver ninguna posible entrada alternativa en el piso inferior. Por lo que comentas esa entrada podría perfectamente conectar con esa torca cercana y esa conexión pondría fin al enigma de los "caballos" del Portillo. Quizá detrás de todo ello esté el mismo fenómeno sísmico prehistórico que cerró la cueva de Las Ciervas de Liendo y rompió algunos de los espeleotemas (que se "rehicieron", pero torcidos)de la de Peñaflor 2 , en Seña. Eso lo dejaremos para geólogos interesados en la Prehistoria cántabra (si es que los hay).

      Saludos

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