31 mar. 2012

The (Medieval) Walking Dead (1): introducción

Seguro que mucha gente piensa que los "muertos vivientes", esos cadáveres que salen de sus tumbas y aterrorizan a los vivos, nacen en la cultura occidental de la mano de Geoge A. Romero en 1968. Los más jóvenes y menos frikis fijo que están convencidos de que la idea surge con la reciente serie de TV a la que esta entrada ha tomado prestado el nombre (por cierto, la primera temporada, que es la única que he visto, un bluff con mucho amor y poco zombie. Prefiero el comic). Se equivocan: el miedo a que los muertos no descansen en paz y decidan pasearse por ahí haciendo maldades es muy, muy antiguo. Tiempo habrá de ver qué opinaban griegos clásicos y romanos del asunto (e incluso, si tenemos fuerzas, de meternos con los "hombres de las turberas" de la Edad del Hierro del noroccidente de Europa), pero ahora vamos a centrarnos en la Edad Media. 

A muchos puede sorprenderles hablar de "zombies" medievales. A los que ya tenemos unos años y muchas horas de juego a las espaldas, sin embargo, no. Pensemos, por ejemplo, en Sir Arthur en la primera pantalla del Ghost & Goblins, atacado por hordas de muertos vivientes mientras inicia su periplo para rescatar a su dama. O, desde la perspectiva de uno de ellos, en Sir Dani tratando de conseguir de muerto lo que no logró en vida, en el Medievil.



Ahora en serio. Cuando estaba intentando profundizar en el tema de las epidemias medievales (y en su posible relación con los enterramientos colectivos en cuevas) di por casualidad con varios artículos que trataban sobre esos "muertos vivientes" medievales, los "revenants" o "retornados". Y aún no se me ha quitado la cara de (más) bobo que se me quedó. Descubrí entonces con gran asombro (porque está recogido en sagas, crónicas y libros penitenciales) que la gente de la Edad Media de algunas zonas de Europa vivía con el pleno convencimiento de que, en determinadas situaciones, los muertos "volvían" en forma corpórea; dando lugar a desagradables situaciones que les obligaban a destruirlos físicamente. Y que, precisamente para evitar llegar a esos extremos, parecía que en ocasiones tomaban algunas curiosas medidas preventivas. También descubrí (he ahí el nexo con el origen de mi investigación) que existía una importante relación de ida y vuelta entre esos episodios de "revenantismo" y las epidemias.

Esas creencias, lejos de desaparecer con el tiempo, permanecieron incrustadas en la mentalidad de las sociedades preindustriales hasta hace bien poco. Y cuando digo bien poco quiero decir hasta hace cuatro días. Sirva de ejemplo este caso rumano de 2003. Pasar de la Edad Media a la Moderna y Contemporánea fue pasar a decenas de casos y testimonios, desde la Silesia del siglo XVII a la Nueva Inglaterra de finales del XIX, pasando por la Serbia del XVIII y las "epidemias" (nunca mejor dicho, como se verá) de vampirismo que recorrieron esa zona de Europa (efectivamente, los vampiros originales no son otra cosa que "revenants", como los medievales. Otro tema es lo que la literatura y el cine han hecho con su imagen...).

Esta es la primera entrada de una serie en la que trataremos de acercar este curioso tema a los lectores del blog. Habrá un poco de todo: "revenants", vampiros, necrofobia, epidemias, enterramientos atípicos, cuevas y necrópolis cántabras... Para abrir boca empezaremos contando la historia de uno de esos muertos vivientes medievales ingleses, del siglo XII, tal y como la relató William of Newburgh en el Capítulo 23 del Libro V de su Historia Rerum Anglicarum:

"At the mouth of the river Tweed, and in the jurisdiction of the king of Scotland, there stands a noble city which is called Berwick. In this town a certain man, very wealthy, but as it afterwards appeared a great rogue, having been buried, after his death sallied forth (by the contrivance, as it is believed, of Satan) out of his grave by night, and was borne hither and thither, pursued by a pack of dogs with loud barkings; thus striking great terror into the neighbors, and returning to his tomb before daylight. After this had continued for several days, and no one dared to be found out of doors after dusk -- for each dreaded an encounter with this deadly monster -- the higher and middle classes of the people held a necessary investigation into what was requisite to he done; the more simple among them fearing, in the event of negligence, to be soundly beaten by this prodigy of the grave; but the wiser shrewdly concluding that were a remedy further delayed, the atmosphere, infected and corrupted by the constant whirlings through it of the pestiferous corpse, would engender disease and death to a great extent; the necessity of providing against which was shown by frequent examples in similar cases. They, therefore, procured ten young men renowned for boldness, who were to dig up the horrible carcass, and, having cut it limb from limb, reduce it into food and fuel for the flames. When this was done, the commotion ceased. Moreover, it is stated that the monster, while it was being borne about (as it is said) by Satan, had told certain persons whom it had by chance encountered, that as long as it remained unburned the people should have no peace. Being burnt, tranquility appeared to be restored to them; but a pestilence, which arose in consequence, carried off the greater portion of them"

["En la desembocadura del río Tweed, y en la jurisdicción del rey de Escocia, hay una noble ciudad llamada Berwick. En ella un hombre, muy rico pero, como se vio después, muy deshonesto, habiendo sido enterrado, después de muerto salió de su tumba por la noche (se cree que por obra de Satán) y anduvo de acá para allá, seguido por una manada de perros aullando, provocando así un gran terror entre los vecinos y regresando a su tumba antes del amanecer. Después de que esa situación continuara varios días y nadie se atreviera a estar en la calle después de anochecer -pues todos temían encontrarse con este monstruo mortífero- las clases altas y medias del pueblo abrieron una investigación acerca de qué era necesario hacer. Los más ingenuos de entre ellos porque temían que, en caso de no hacer nada, serían destruidos por este prodigio de la tumba. Y los más sabios porque sagazmente concluyeron que, de no tomar medidas, la atmósfera, infectada y corrompida por la acción del cadáver pestífero, engendraría y extendería la enfermedad y la muerte; ya que había numerosos ejemplos de casos similares en los que fue necesario hacerlo. Entonces reclutaron a diez jóvenes de audacia reconocida y los enviaron a desenterrar el horrible cadáver, que cortaron en trocitos y convirtieron en alimento para las llamas. Cuando se hizo esto, la conmoción cesó. Se ha señalado que el monstruo, mientras estaba manejado por Satán, como se ha dicho, había comentado a algunas personas con las que se había encontrado por casualidad, que los vecinos no tendrían paz hasta que él no fuese quemado. Tras hacerlo pareció que recuperaron la tranquilidad, pero una pestilencia que había surgido por su culpa acabó con la mayor parte de ellos."]

Lo extremadamente bizarro del asunto (sí, sí, ya sé que "bizarro" en castellano significa valiente y no tiene nada que ver con el inglés "bizarre", pero me da igual. Desde que los señores de la RAE eliminaron las tildes diacríticas yo me considero en rebeldía ortográfico-gramatical, además de aplicar el "acátese pero no se cumpla" respecto a sus decisiones) motivó que el propio autor del texto, que ya había mencionado un caso similar en el capítulo anterior al que hemos visto y que añadiría posteriormente otros dos, hiciera la siguiente reflexión inmediatamente después de relatar los hechos acaecidos en Berwick:

"It would not be easy to believe that the corpses of the dead should sally (I know not by what agency) from their graves, and should wander about to the terror or destruction of the living, and again return to the tomb, which of its own accord spontaneously opened to receive them, did not frequent examples, occurring in our own times, suffice to establish this fact, to the truth of which there is abundant testimony"

["No sería fácil creer que los cuerpos de los muertos abandonasen sus tumbas (ignoro por qué medios), vagasen por ahí llevando el terror y la destrucción a los vivos y volvieran de nuevo a ellas, que se abrirían espontáneamente para recibirlos; si no fuera porque hay ejemplos, ocurridos en nuestra propia época, que bastan para acreditar ese hecho, acerca de cuya veracidad existen abundantes testimonios"]

Continuará...



4 comentarios:

  1. Me has dejado con los dientes largos.....

    ResponderEliminar
  2. Y más que te van a crecer. Espero que no tengan que meterte una piedra en la boca... (y no digo más, que reviento la siguiente entrada del tema)

    ResponderEliminar
  3. Una pena no ver ninguna referencia a Servando Hermonioso, el auténtico Drácula en el que se inspiró Hollywood. Oriundo de la muy cántabra localidad de Viernoles y de profesión Morcillero. Me ha gustado el artículo un montón. Gracias .

    Anónimo demasiado Anónimo

    ResponderEliminar
  4. Hacía años que no oía (ni mucho menos leía) nada acerca del gran Servando Hermonioso, cuya historia conocí (vagamente, porque el descojono general tampoco me dio muchas opciones de enterarme bien) hace ya muchos años en Alceda, en los tiempos de la "arqueología heroica". Me he reído un rato al recordarlo, la verdad. Y como no creo demasiado en las casualidades y me da que la historia de ese ilustre morcillero no es muy popular, sospecho que, pese a ser doblemente anónimo, eres persona conocida.

    ResponderEliminar