19/10/2014

Riocueva 2014, episodio 6: visita correspondida

El 30 de octubre del año pasado parte del equipo habitual de Riocueva giró visita a la cueva del Aspio, un yacimiento en el que se desarrolla un proyecto de investigación dirigido por nuestros amigos Rafael Bolado y Miriam Cubas con el que colaboramos desde su inicio. Desde entonces estábamos esperando ser correspondidos y hoy ha sido el día que han elegido para acercarse a conocer nuestra cueva. Parece ser que ya han terminado sus trabajos de excavación y necesitaban ver cómo otros seguimos en la brega. Sólo ver... porque ninguno se ha acercado a la herramienta. Lo cierto es que, para demostrar que era una visita-visita, han cumplido con las normas mínimas de cortesía que marca el protocolo en estos casos y nos han obsequiado con cruasanes y quesada ¡un detalle! Las visitas siempre son bienvenidas en Riocueva. Les hemos enseñado la caverna, les hemos explicado el yacimiento y lo que en él aparece y, por supuesto, les hemos avanzado nuestra interpretación para el uso sepulcral de la cueva en época visigoda. Una de las cosas que más les ha llamado la atención ha sido la cantidad de metros cuadrados de excavación que hemos sido capaces de abrir en estas dos campañas y pico de actuaciones arqueológicas, cosa que se agradece porque, sobre todo lo que corresponde a 2013, es es resultado de mucho trabajo con muy poca gente.

El equipo del Aspio en el último tramo de la galería de Riocueva
Todos atentos a la explicación del yacimiento
En otro orden de cosas, al margen de la nota social, la excavación ha seguido su curso con paso firme. Hemos terminado por fin con el Sondeo 7 y también se ha agotado el sedimento en uno de los cuadros del recién estrenado Sondeo 2. Como no podía ser de otra manera, incluso en la última limpieza del Sondeo 7 ha aparecido algo de panizo «apegotado», aunque no tenía entidad suficiente como para reclamar la atención del fotógrafo. A cambio, y como ya avanzábamos ayer, en la criba a seguido recuperándose cereal carbonizado de otras especies, convirtiendo el registro arquebotánico en algo parecido al recubrimiento de esos panes multicereales que venden en las panaderías modernas.

Última limpieza del Sondeo 7
Cereal carbonizado recién salido en la criba
Por lo que respecta a la ampliación del Sondeo 2, hoy ha servido para que Miguel Ángel, un nuevo voluntario ajeno al «mundillo» que ha querido conocer de primera mano qué es esto de la arqueología y poner su granito de arena en nuestro proyecto de investigación, se estrenase con el paletín. Y ha tenido suerte, porque han empezado a aparecer esos fragmentos de cerámica que estábamos esperando para unir con algunas de las vasijas parcialmente reconstruidas en 2011. La cerámica aparece tanto en el sector en el que estaba el debutante, como en el que estaba el director, que ha encontrado varios fragmentos del fondo de una misma olla. Pero como siempre que sobra gente para excavar él es el «sacrificado» que se va a la criba –para poder reprocharnos lo poco cuidadosos que somos–, han sido Leticia y Vanesa las encargadas de terminar con el primero de los sectores de la ampliación. El sábado caerá el segundo sin mucho esfuerzo, salvo que la cosa se complique.

Miguel Ángel y el director, mano a mano, en el Sondeo 2
El balance del fin de semana ha sido muy positivo. Hemos echado mucho de menos a Helena pero, en palabras del director, «como nos ha preparado la comida, tampoco se nota tanto que no está». Nos está sorprendiendo la riqueza del registro arqueobotánico del yacimiento, muy monótona hasta que hemos abierto el Sondeo 7. Gracias a la colaboración de los nuevos fichajes hemos avanzado con rapidez y estamos muy cerca de cumplir los objetivos planteados. Aunque se ha resistido al principio, ha empezado a salir cerámica en el Sondeo 2, que era lo que suponíamos que iba a suceder. Con un par de fines de semana más la cosa quedará terminada, aunque la semana que viene la es probable que la cosa no avance tan rápido debido a un compromiso ineludible. Seguiremos informando.

18/10/2014

Riocueva 2014, episodio 5: debutantes y novedades

Afrontamos el segundo fin de semana con la confianza de que, gracias al viento sur, no nos va a llover. Y eso siempre es motivo de alegría, va uno con más ganas a la cueva. Todavía no ha llegado el frío y, sin embargo, hoy había ya un murciélago en la galería. Eso augura que se acerca el invierno, aunque de momento no se note. Posiblemente estaba de paso hacia las zonas profundas del sistema y no lo hemos vuelto a ver, ni siquiera para hacerle una foto. Al margen de esto, hoy teníamos debutantes. El equipo habitual ha perdido una unidad durante unos días, ocupada en su trabajo como guía de turismo cultural y ha sido necesario buscar refuerzos. Leticia nos ha traído a su amiga Vanesa, una entusiasta arqueóloga gallega y se nos ha ofrecido como voluntaria Marta, una restauradora de obras de arte de Santander. Las nuevas venían con muchas ganas y han disfrutado mucho de la experiencia... o eso deducimos al menos de su intención de repetir.

Marta, Vanesa y Leticia encantadas de la vida
Hemos podido dejar casi terminado el Sondeo 7, sólo queda un pequeño testigo que reservamos para el aperitivo del domingo. Ha seguido saliendo lo mismo que en jornadas anteriores: huesos quemados, carbones y, sobre todo, muchos restos de cereal carbonizado. Es más, en esta ocasión el título de «panizo de honor», que da derecho a salir en la foto diario del blog, se lo ha llevado la mayor «bola» localizada en excavación hasta el momento. Una vez terminada la excavación de esta zona, podemos afirmar que las acumulaciones de cereal carbonizado se reparten prácticamente por todo el cuadro, con una densidad que no se puede comparar con la que ofrecen otras zonas de la cueva. Además, los refuerzos nos han permitido liberar una persona para cribar y ¡sorpresa!, hemos podido comprobar que en esta zona no sólo aparece panizo o mijo, sino que hay otras variedades de cereal carbonizado: trigo, avena, quizá cebada, etc. La arquebotánica se va a poner muy contenta, después de sufrir la monotonía de una colección tan aburrida como estaba siendo hasta ahora la de Riocueva. De momento es lo más interesante que sale en la excavación, a la espera de broches de cinturón, anillos, cuentas de collar u otros hallazgos relevantes.

Más semillas de cereal carbonizado
Terminando con el Sondeo 7
Muy concentradas, con el paletín
Y como después de tres jornadas en la misma zona de la cueva empezábamos a estar un poco aburridos y ya dijo Un pingüino en mi ascensor que «En la variedad está la diversión», decidimos mudarnos a otra zona de excavación. Teníamos ganas de saber si nos habíamos dejado algo interesante en el tramo central de la galería y por eso hemos ampliado el gran Sondeo 2 hacia el oeste, con la esperanza de completar el puzzle de la cerámica y quien sabe si hallar otros recipientes de vidrio o cosas tan interesantes como las que nos ofreció esta zona en la primera campaña.

Hincándole el diente a la ampliación del Sondeo 2
De momento los resultados no están a la altura de las expectativas, pero no perdemos la esperanza. Sólo le hemos dedicado un rato por la tarde a los nuevos cuadros. Algo caerá, seguro. Nos contentamos con poca cosa, aunque si de repente nos topamos con el esperado broche liriforme, no hay duda de que lo celebraremos a lo grande. Será la recompensa al tiempo que le hemos dedicado a esta cueva de la que tanto nos cuesta separarnos.


12/10/2014

Riocueva 2014, episodio 4: una inquietante presencia

Hoy la jornada de trabajo ha sido un poco más corta de lo habitual, que para eso era domingo y Fiesta Nacional. Hay que ir aclimatándose poco a poco, tampoco era cuestión de darlo todo el primer fin de semana. Y la verdad es que si el sábado se dio bien la cosa, hoy no ha desmerecido. Con los efectivos reducidos al equipo habitual y después de saldar con solvencia nuestra primera bajada a la cueva con lluvia, tocaba retomar la excavación del Sondeo 7.

Excava que te excava, excava que te excava
Los hallazgos han seguido en la línea del día anterior: muchos fragmentos de huesos humanos quemados y presencia frecuente de acumulaciones de semillas carbonizadas de panizo/mijo, todo ello acompañado de fragmentos de cerámica. De momento lo más vistoso es el fondo de una olla de cocina de cerámico común, muy similar a las que aparecen en otros puntos de la cueva. Es curioso seguir comprobando cómo, a pesar de encontrarse relativamente cerca unos de otros, cada sondeo de los que hemos ido abriendo a lo largo de la galería tiene su propia personalidad. La composición del Sondeo 7 nos hace suponer que estamos muy cerca de la «zona cero» donde se quemaron los huesos humanos y posiblemente las semillas, pero estamos un poco desconcertados porque no hay zonas con carbones en el suelo ni manchas de humo en las paredes que puedan corresponderse con las grandes hogueras que tuvieron que hacerse para quemar tantos huesos. En este sondeo estamos comprobando que la cremación afectó a huesos muy diversos, quizá a cuerpos completos, a diferencia de lo que se documentó, por ejemplo, en la cueva de Las Penas, donde sólo se quemaban los cráneos. De todos modos, de momento son sólo conjeturas que van surgiendo sobre el terreno mientras desenterramos los restos dejados en época visigoda en Riocueva.

La concentración de semillas carbonizadas más grande del día
Pero como no todo va a ser mirar al suelo, hoy nos han llamado la atención un par de cosas en las paredes de la cueva. Justo al lado de la zona donde estamos excavando nos hemos percatado de la presencia de un molar de caballo encajado en un hueco de la pared. Alguien lo ha colocado ahí, de eso no hay duda, lo que no podemos afirmar con seguridad es cuándo. Lo cierto es que no ha aparecido ninguna pieza dental de caballo semejante durante las excavaciones realizadas en distintos puntos de la galería, lo que nos hace sospechar que el que hemos localizado proceda del yacimiento prehistórico de la boca de la cueva. Más difícil es determinar cuándo se ha colocado en el lugar donde ha aparecido, teniendo en cuenta la cantidad de gente que ha transitado esa galería desde la Prehistoria hasta nuestros días. Hay otros «depósitos» en recovecos de la cueva que no son precisamente antiguos... De momento, hemos documentado el hallazgo y poco más.

Molar de caballo en un hueco de la pared de la cueva
Una acumulación intencional de latas de conserva añejas
El otro «gran hallazgo» parietal ha sido una peculiar muestra de arte rupestre contemporáneo en la que no habíamos reparado hasta hoy. Encima de la cornisa que hay junto al Sondeo 4, muy cerca de donde excavamos en la actualidad, se ha representado un busto humano utilizando carbón, seguramente tomado de la «hoguera de la columna». Seguro que si lo datamos por radiocarbono refleja una fecha muy antigua, por ese motivo, pero parece algo reciente, o relativamente reciente. Quizá lleve observando a todos los visitantes de la cueva desde hace 40 ó 50 años. No cabe duda de que su presencia resulta inquietante y a la vez tranquilizadora. Desde hoy, es el vigilante, el custodio responsable de que nadie altere la paz de la cueva hasta que los murciélagos tomen el relevo.

Arte rupestre contemporáneo en las paredes de la cueva
Un rostro inquietante, quizá un autorretrato o un personaje conocido de la época
El primer fin de semana ha dado bastante de sí, hemos avanzado en la excavación, nos hemos reído mucho –sobre todo el sábado– y las bolsas para cribar comienzan a amontonarse en el vestíbulo. Aunque los cuerpos estén doloridos y fatigados, el esfuerzo compensa. Hoy sabemos un poco más que ayer sobre Riocueva.

11/10/2014

Riocueva 2014, episodio 3: retomando la rutina

Nos ha costado decidirnos pero, como avanzábamos hace un par de días, la nueva campaña de excavaciones en Riocueva ya está en marcha. Hoy ha sido el primer día y aunque retomar cuesta, ha sido una jornada muy satisfactoria. El cuerpo tiene que ir adaptándose a las particulares condiciones de trabajo, a entrar y salir arrastrando por el laminador, a pasar largos ratos en posturas incómodas, a la falta de luz, a la humedad, etc. En general, se nota la falta de rodaje. Mañana será un día de agujetas, pero merece la pena el esfuerzo.

La ilusión del primer día...
Para el debut hemos contado con el equipo habitual y con la colaboración de un par de voluntarios que han resultado imprescindibles para sacar adelante mucho más trabajo del que esperábamos para ser el arranque de la nueva temporada. Especialmente reseñable es el retorno de Leticia Tobalina, quien ya nos acompañó algunas jornadas en 2011 y no pudo participar en la campaña de 2013, pero que este año sí ha podido incorporarse al equipo.

El primer sondeo de la campaña 2014 promete
Los hallazgos son abundantes y de calidad, nada espectacular, pero todo muy interesante
En general ha sido una jornada fructífera, sin descubrimientos espectaculares, pero con un número de hallazgos que nos ha desbordado las previsiones iniciales. De hecho, nos hemos tenido que retirar porque ya no quedaban ni etiquetas ni bolsas después de recoger 76 objetos coordenados en sólo metro y medio abierto. Todo ello en el Sondeo 7, abierto en un tramo de la galería que no habíamos catado todavía. Lo más relevante, sin duda, es la aparición de abundantes semillas de panizo –o mijo, nunca se sabe–  carbonizadas en cinco puntos distintos del sondeo, acompañando a numerosos fragmentos de hueso quemado. Los huesos quemados eran relativamente abundantes en el el Sondeo 2 y no estaban presentes en el resto de las zonas excavadas hasta ahora, por lo que es importante su presencia en este nuevo sondeo. Los datos de ambas zonas nos permitirán establecer con más precisión dónde se quemaron los huesos, entre otras cosas.

Alguno pensará que siempre ponemos la misma foto, pero sale grano quemado una y otra vez
Por el momento no hay mucho más pero, después de esta primera incursión, nos hemos quedado con buenas sensaciones. La tercera campaña de excavación en Riocueva promete. Tanto que hemos adelantado las celebraciones tomando unas cervezas. Siempre saben mejor cuando son la recompensa del trabajo bien hecho.

9/10/2014

Riocueva 2014, episodio 2: arrancamos. ¿Alguien se apunta?

Pues eso: que empezamos este fin de semana. Si alguien está interesado en participar en la excavación, que se ponga en contacto con nosotros en esta dirección de correo electrónico:

sisebodus@hotmail.com

A estas alturas de la película no vamos a engañar a nadie. Sólo podemos garantizar largas, cansadas y, en ocasiones, tediosas jornadas de trabajo en sábados y domingos de Octubre y Noviembre, en el interior de una cueva estrecha, relativamente húmeda y con no demasiada luz. 


Una cueva, en la que habitan insectos de diverso tipo y murciélagos de herradura (y un tejón cuando no estamos e incluso, a veces, un sapo) y de la que sólo salimos para sacar bolsas de tierra, cribar, comer y largarnos (no necesariamente en ese orden). A cambio ofrecemos comida fría (básicamente chocolatinas y bocatas o similares), agua mineral embotellada y nuestras no siempre agradables compañía y conversación. Y en cuanto a los materiales, hay que tener muy claro que el oro ya salió en 2011, así que es poco probable que vayan más allá de huesos sosos y mohosos, algunos fragmentos de cerámica, panizo carbonizado y quizá algún objetillo metálico o vítreo relacionado con la vida cotidiana o el adorno personal de los cántabros de los siglos VII-VIII.


Si, pese a todo lo dicho, alguien se apunta, será bienvenido. Si prefiere venir de visita y no mancharse ni cansarse demasiado, también (aunque menos). Nosotros estaremos allí los próximos 3 fines de semana y alguno más en Noviembre, aún por decidir. Y, como ya hemos perdido cualquier atisbo de timidez y las pocas buenas maneras que nos quedaban, lo diré alto y claro: SÍ. Aceptamos todo tipo de presentes de parte de nuestros visitantes.

Os esperamos. O no.

7/10/2014

Presentando novedades en el I Encuentro Arqueológico Las Guerras-Ástur-Cántabras

Como anunciamos hace algunas semanas, durante los días 2, 3 y 4 de octubre ha celebrado en Gijón el I Encuentro Arqueológico Las Guerras Ástur-Cántabras, en cuya sección Nuevos descubrimientos teníamos inscritas dos comunicaciones en colaboración con nuestro buen amigo Rafael Bolado, director de las excavaciones en la cueva del Aspio. En esta ocasión no eran las cuevas sino los campamentos romanos de campaña el tema del que tratamos.

Presentando la primera de las comunicaciones
La primera comunicación llevaba por título «Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (1): Hacia el corazón de Cantabria» y daba a conocer tres posibles campamentos romanos de campaña en Los Castrucos (Arenas de Iguña-Luena), Pando (Santiurde de Toranzo) y El Cueto (Mazcuerras-Ruente), y una posible defensa romana de grandes fosos en La Cabaña (Santiurde de Toranzo). En todos los casos se trata de identificaciones realizadas a partir de foto aérea y aún no se ha realizado ni una prospección ni un estudio detallado que permitan afirmar con seguridad que se trata de estructuras militares romanas relacionadas con las Guerras Cántabras.

El turno de la segunda comunicación
La segunda comunicación llevaba por título «Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (1): ¿Más  cerca del Mons Vindius» y se centraba en la presentación de estructuras posiblemente relacionadas con las Guerras Cántabras identificadas en el límite entre la comarca de Liébana y la Montaña Palentina. Se trata de recintos localizados en el Collado del Vistrio (Pesaguero) y en Castro Negro (Vega de Liébana). Su emplazamiento y el apoyo de la toponimia y de otras fuentes permite conjeturar que las estructuras pueden estar relacionadas con el episodio del Monte Vindio recogido por los autores clásicos.

El debate sobre las ponencias y comunicaciones presentadas cerró la sesión
Ambas comunicaciones, presentadas velozmente por José Ángel, se sumaron en esta sección a otros interesantes descubrimientos realizados en Burgos, Asturias y Galicia. Nos quedamos con ganas de contar más y de saber más sobre lo que aportaban otros investigadores, pero la organización decidió que 10 minutos era tiempo suficiente para exponer estos nuevos hallazgos. El formato del debate, con un turno de preguntas común para todas las ponencias y comunicaciones, nos permitió permanecer «indiscutidos» en nuestras afirmaciones, ya que no hubo tiempo para que nadie plantease dudas u objeciones concretas sobre los yacimiento que presentamos y su interpretación. Habrá que esperar a la publicación de las actas para describir con más detalle los posibles nuevos campamentos y para conocer mejor esos enclaves, que se suman a la cada vez más larga lista de evidencias materiales que las guerras contra Cántabros y Astures dejaron en el norte de la península Ibérica.



5/10/2014

VI Jornadas de Historia del Fuero de Brañosera

Los próximos días 11 y 12 de Octubre (hubo una sesión previa el día 3, en Cabezón de la Sal) tendrán lugar en Barruelo de Santullán, Brañosera y Argüeso las VI Jornadas de Historia del Fuero de Brañosera, un ciclo que incluye conferencias y la proyección de documentales de temática histórica y cuyo programa puede consultarse en el siguiente enlace:



Y el día 13 se celebrará el XXI Acto de Exaltación del Fuero de Brañosera, en esa misma localidad y coincidiendo con la llegada de quienes están realizando la "Ruta de los Foramontanos" en su primera edición oficial.




El tema de las Jornadas son los 1.200 años de los "foramontanos" por lo que, a estas alturas de la entrada y conociendo nuestra opinión sobre el asunto (quien no la conozca aún puede leerla aquí, tanto en la propia entrada como en el intercambio de comentarios que la acompaña), más de un lector se estará preguntando por qué lo anunciamos en el blog. Pues por dos motivos: porque el ciclo, más allá del nombre del evento, es interesante en sí mismo y en él van a participar algunos reconocidos investigadores con los que tenemos relación (como Carmen Díez Herrera o Ramón Bohigas Roldán); y porque, aunque no hayamos podido corresponder a la invitación por falta de tiempo, la semana pasada se nos ofreció la posibilidad de participar en él. Sí. Como lo leéis.

Hace unos 15 días, tras ver en la prensa regional que se iba a constituir una asociación denominada "Ruta de los Foramontanos" en la que participan 6 ayuntamientos cántabros y el palentino de Brañosera, enviamos una carta a cada uno de ellos explicando por qué creemos que la mencionada ruta (que nos parece una idea magnífica y a la que deseamos un brillante porvenir) no debería llevar ese nombre. Y, para nuestra sorpresa, la respuesta de la Asociación, a la que los ayuntamientos trasladaron nuestra opinión, no fue ponernos a parir, sino invitarnos a participar en las jornadas y dar nuestro punto de vista en una conferencia (sombrerazo por tanto desde aquí para José Luis Ruiz Diego, comisario de las Jornadas y vicepresidente de la Asociación, que fue quien nos llamó). Nosotros no podremos asistir a ninguna de las sesiones (Riocueva y nuestros trabajos nos lo impedirán), pero quien tenga interés en el tema tiene una magnífica oportunidad para conocer más sobre algunos aspectos relacionados con él. Y para disfrutar de un entorno (el del sur de Cantabria y el norte de Castilla-León) por el que yo siento una especial predilección.

Quizá en otra ocasión tengamos una nueva oportunidad de ir a Brañosera a hablar de los "foramontanos", del exire foras, de Malacoria y de la "via qua discurrunt asturianos et cornecanos". Si la invitación llega con tiempo suficiente para preparar algo digno y a la altura y no tenemos otros compromisos por medio, lo haremos encantados. De momento, acabamos de hacer, junto con Rafa Bolado, una (creemos que importante) contribución arqueológica a la Ruta; aunque casi nadie lo sepa aún. Pero ésa es otra historia que en breve se contará.

23/9/2014

Coloquio Internacional de Saint-Martin-le-Vieil 2014

Como cada año, y ya van nueve, el encantador pueblecito francés de Saint-Martin-le-Vieil (Aude, Francia) acoge su coloquio internacional sobre el fenómeno de la arquitectura excavada en la roca o, como les gusta llamarlo más allá de los Pirineos, el «trogloditismo». Está organizado por la Amicale Laïque de Carcassonne y la Association Les Cruzels de Saint-Martin-le-Vieil.

Structures rupestres : questions de méthodes 
9e Colloque international
Saint Martin-le-Vieil (Aude, France)  
4 y 5 de octubre de 2014

En esta edición además del coloquio hay dos interesantes workshops gratuitos, uno sobre técnicas de levantamiento topográfico y restitución 3D de estructuras subterráneas y otro sobre la puesta en valor del patrimonio «troglodítico».





Si alguien se anima a asistir, puede ponerse en contacto con Marie-Elise Gardel. Es una buena de forma de conocer este pedacito de Francia, aprender sobre la arquitectura excavada en la roca y pasar un fin de semana en la mejor compañía. Nosotros guardamos un gran recuerdo de nuestra participación en el coloquio allá por 2012 ¡cómo pasa el tiempo!


17/9/2014

Coloquio Internacional 'Paleodemografía, Patología y Desigualdad Social en el Norte Peninsular'

Los días 6 y 7 de Noviembre se celebrará en Vitoria un más que interesante coloquio internacional, titulado "Paleodemografía, Patología y Desigualdad Social en el Norte Peninsular". Se trata de una nueva iniciativa del GIPyPAC (Grupo de Investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la EHU-UPV), dentro del Proyecto de Investigación "Desigualdad en los paisajes medievales del norte peninsular: los marcadores arqueológicos". Éste es el enlace a la página del encuentro, donde encontraréis todo tipo de información detallada sobre el mismo. La asistencia a las charlas, que tendrán lugar en la Facultad de Letras de la Universidad del País Vasco, es libre y no es necesaria ninguna inscripción previa.


En lo que nos toca más de cerca, hay que señalar que el día 6, a las 16:00 horas, intervendrá Silvia Carnicero Cáceres, amiga y colaboradora del Proyecto Mauranus. Su comunicación lleva por título "Vida y muerte en la Edad Media en Cantabria: aproximación a través de los estudios de paleodemografía y paleopatología" y en ella recorrerá los yacimientos funerarios cántabros de época medieval (necrópolis y cuevas) donde se han realizado estudios de ese tipo. Como no parece que vayamos a poder asistir, le pediremos que, como hiciera el año pasado con el congreso de Cuenca, redacte una completa crónica del encuentro para el blog. Y, según se vaya acercando la fecha del coloquio, que nos dé un pequeño adelanto de lo que va a contar.

Seguiremos informando.

11/9/2014

Vive deprisa, muere joven... y dejarán tu bonito cadáver en una cueva (y 3)

Muchos meses después vuelvo con este tema, dispuesto a cerrar de una vez esta serie de entradas (las dos anteriores aquí y aquí) dedicadas a las (cortas) edades de los muertos de las cuevas de época visigoda y a su explicación. Mencionada ya la posibilidad de que se tratase de víctimas de epidemias y analizados los textos que hablaban de la viruela en la América española en los siglos XVI-XVII, tocaba buscar una enfermedad epidémica que, al contrario que aquélla, hubiese estado presente en la Península en los siglos VII-VIII y que, al igual que ella, pudiese llegar a matar sólo por debajo de determinada edad en algunas circunstancias. Por supuesto, esa enfermedad existe y es la peste bubónica. Y en este punto es donde paso a citarme a mí mismo (2011) y así me ahorro tener que volver a contar lo mismo:

"Los azotes de esta enfermedad durante la Antigüedad Tardía son recurrentes desde su primitiva erupción a mediados del siglo VI d. de C. (LITTLE,2007). Es la conocida como “Peste de Justiniano” y sus últimos brotes conocidos se documentan hacia el año 750 d. de C. (FUENTES HINOJO, 1992) (...) La peste bubónica es una enfermedad muy conocida en el mundo hispanovisigodo (ORLANDIS, 2003: 114, 194-195; COLLINS, 2005: 110; KULIKOWSKI, 2007) y sus efectos están documentados en las fuentes, tanto anteriores como inmediatamente posteriores a la conquista árabo-bereber. Se conservan homilías de la época, específicas sobre la enfermedad, que son la prueba más palpable del terror que suscitaba. Las crónicas musulmanas, más tardías, que narran los hechos de la conquista también aluden a ella de forma habitual (FUENTES HINOJO, 1992). Sus efectos fueron tan catastróficos en la Península Ibérica durante los siglos VI-VIII d. de C. que algunos autores han llegado a ver en ellos la causa de algunos cambios ocurridos en las costumbres funerarias en ese período (KULIKOWSKI, 2007: 158-160)."

Cuando estaba haciendo el trabajo de fin de Máster que dio origen al artículo del que he copiado (& pegado) el texto de arriba, me topé con algunas referencias muy interesantes a la epidemia de 1348 (la Peste Negra) en Inglaterra; referencias que mencionaba en ese mismo texto y que he eliminado hábilmente en esta ocasión (para que la entrada no pierda ritmo y esas cosas). Concretamente, a las distintas oleadas que, a intervalos de varios años, sucedieron al primer brote. Y gracias a ellas descubrí que, como sucede con la viruela, la peste bubónica también puede llegar a ser una enfermedad que mata de forma selectiva. En esta página de la BBC están recogidas algunas de esas citas, de las que copio varias a continuación:

In 1361 a general mortality oppressed the people. It was called the second pestilence and both rich and poor died, but especially young people and children. (Henry Knighton)

"En 1361 una gran mortandad oprimió a la gente. Se la llamó la segunda pestilencia y ambos, ricos y pobres, murieron, pero especialmente gente joven y niños"

In 1369 there was a third pestilence in England and in several other countries. It was great beyond measure, lasted a long time and was particularly fatal to children.

In 1378 the fourth pestilence reached York and was particularly fatal to children. (Anonimalle Chronicle)

"En 1369 hubo una tercera pestilencia en Inglaterra y en muchos otros países. Fue desmesuradamente grande, duró mucho tiempo y fue especialmente fatal para los niños

En 1378 la cuarta pestilencia llegó a York y fue particularmente fatal para los niños"

In 1390 a great plague ravaged the country. It especially attacked adolescents and boys,who died in incredible numbers in towns and villages everywhere. (Thomas Walsingham)

"En 1390 una gran peste asoló el país. Atacó especialmente a adolescentes y niños, que murieron en cantidades increíbles en ciudades y aldeas por todas partes"



Estos testimonios son ingleses, pero a lo largo de toda Europa y el Mediterráneo sucedió (obviamente) lo mismo (un testimonio italiano y otro francés, aquí, en las páginas 65-66) y llamó poderosamente la atención de los contemporáneos, que bautizaron a la "pestis secunda" como "pestis puerorum" o "Peste de los Niños".

Queda claro, a la luz de estos párrafos, que las visitas de la Peste Negra que siguieron a la primera afectaron, de forma especial y notable, a niños y jóvenes. ¿Por qué? Pues, casi con toda seguridad, porque quienes la sobrevivieron una vez quedaron inmunizados, exactamente igual que con la viruela, como ya vimos. En cualquier caso, lo importante aquí y ahora no es tanto el porqué como el hecho de la existencia de esa mortalidad diferenciada y de cómo se supone que debió ser su reflejo en el registro arqueológico: sepulturas colectivas, ocupadas mayoritariamente (e incluso de forma exclusiva en algunos casos) por niños y jóvenes (nos suena, ¿verdad?). Lamentablemente, no conozco ningún ejemplo real de esto sobre lo que estoy teorizando, así que no puedo enlazarlo aquí. Sin embargo, lo que sí puedo traer es una imagen que lo ilustra a la perfección. Es una simple gráfica, pero quizá más elocuente que la foto de un montón de esqueletos hacinados en una zanja.




La gráfica, tomada de esta interesante página, que recoge los datos procedentes del cementerio de los Dominicos en Siena (donde parece que se registraban escrupulosamente las características de los enterrados, incluyendo sus edades) muestra muy a las claras esa mortalidad "peculiar" de la que hablamos. Y son especialmente llamativas las cifras de 1383, con un 90% de niños entre los fallecidos (estaría bien saber hasta qué edad son considerados "niños" y cómo de jóvenes o viejos eran los "adultos").

Por desgracia, no sé de referencias de ese tipo para los azotes de la Peste de Justiniano (aunque, tratándose como se trata de la misma enfermedad, todo hace suponer que su comportamiento habría sido similar). Pero sí conozco algún indicio sólido de que fue así. Concretamente, estas entradas recogidas en algunos de los Anales de Irlanda:

Annal FA 87 FA 87 683 The beginning of the children s plague in the month of October which lasted for three years in Ireland

"Año 683: El comienzo, en el mes de Octubre, de la peste de los niños, que duró tres años en Irlanda"

Annal FA 89 FA 89 684 Kl The plague of youths in which all the chieftains and nearly all the young Irish noblemen perished

"Año 684: La peste de los jóvenes, en la que murieron todos los caudillos y casi todos los jóvenes nobles irlandeses"

¿Fue esa "peste de los niños/jóvenes" la peste bubónica? Pues no lo sabemos, pero todo apunta a que sí. ¿Por qué? Porque hubo una gran epidemia de peste en Irlanda en los años 663-665 y los años transcurridos entre ella y ésta de 683 (unos 20) cuadran perfectamente con la edad de esos "niños y jóvenes" que murieron de resultas de la última. Y eso explicaría perfectamente por qué mató especialmente en esas franjas de edad y por qué fue llamada así. En esta entrada del blog Heavenfield, Michelle Ziegler lo cuenta mucho mejor, así que no insistiré. Sólo diré que creo que se trata de un documento de una importancia excepcional para apuntalar la teoría de la "muerte epidémica" de los "enterrados" en las cuevas de Cantabria en época visigoda; porque es un testimonio contemporáneo, de muertes masivas y selectivas en términos de edad (y que, sin duda, dejarían una huella arqueológico-antropológica similar a la que hemos detectado en Las Penas, La Garma o Riocueva: niños y jóvenes en su mayor parte, por debajo de los 30 años en todos los casos).

Llegados a este punto, y como brevísima conclusión de esta serie de entradas, creo que ha quedado claro que la hipótesis de la epidemia no responde a un capricho ni a una iluminación, sino que cuenta con los suficientes apoyos como para ser tenida en cuenta (sigo esperando una explicación alternativa,  con sus paralelos, para el hecho de que todos esos "muertos de las cuevas" sean menores de 30 años). En cualquier caso, nosotros no damos nada por seguro (ni mucho menos) y seguimos buscando respuestas (y culpables). Esperemos que los análisis ya en marcha puedan zanjar definitivamente la cuestión.

Yersinia pestis, la bacteria responsable de la peste bubónica y nuestro principal sospechoso (Foto sacada de aquí)

1/9/2014

El broche de Santa María de Hito, pieza del mes del MUPAC

Nos toca, por fin. Esperábamos este momento con una ilusión casi infantil desde que el 30 de abril recibimos la invitación del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria y la Sección de Arqueología del Colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias y Letras de Cantabria para participar en La Pieza del Mes del MUPAC. Bueno, en realidad, mucho antes. Desde que se empezó a fraguar esta iniciativa dábamos por hecho que el broche de Santa María de Hito tenía que ser una de las «piezas del mes» y quién mejor que nosotros para hablar de este objeto. Puede sonar pretencioso, pero está claro que pocos investigadores le han dedicado en la última década y media tanta atención y tanto interés al broche y a su contexto.

Una vista general del yacimiento durante su excavación. Foto: R. Gimeno
Fruto de esta relación de amor-amor han sido un par de artículos publicados en 2007 y 2009, así como un porcentaje significativo de mi tesis doctoral que no tardará en ser defendida. Incluso José Ángel tuvo la oportunidad de excavar en una zona marginal del yacimiento hace unos años y, por el camino, localizar unas estructuras semi-rupestres en las afueras del pueblo. Todo ello ha sido consecuencia de una necesidad casi obsesiva por nuestra parte por comprender y dar a conocer este yacimiento que, por avatares del destino, no ha recibido la atención que merece en la arqueología regional. Y eso que pocos pueden presentar unas «credenciales» como las de Santa María de Hito: la única villa bajo imperial de Cantabria conocida en detalle, la necrópolis tardoantigua y medieval con más sepulturas excavadas de la región, una de las mejores colecciones de cerámica plenomedieval del MUPAC y, por supuesto, el broche. Si se me permite la hipérbole, EL BROCHE. No hay otro broche de cinturón de hueso en ningún museo de España, ni ha aparecido algo semejante en ningún yacimiento en toda la península Ibérica. Es un objeto único, por suerte y, sobre todo, por desgracia. Los colegas arqueólogos entienden, porque muchos lo habrán sufrido, el quebradero de cabeza que supone tener en la mano un hapax, un unicum. Incluso querida esposa, sin ir más lejos, se ha visto tan contagiada por mi constante búsqueda de aves afrontadas y la «caza del pavo» se ha convertido en una actividad obligada en cada una de nuestras excursiones culturales.

El broche de Santa María de Hito en 1978. Foto: R. Gimeno
Muchos pueden pensar que no vamos a contar mucho más que lo que ya hemos esbozado en alguno de nuestros artículos que es, sobre todo, lo que alguien ya hizo notar antes que nosotros: que su atribución cronológica y cultural es incorrecta, que no es un broche ni «mozárabe» ni «del siglo X». Aunque lo afirme la prensa. Pero si sólo fuese eso, nos sobrarían 43 minutos de conferencia y quien nos conoce sabe que somos parcos en palabras pero que, cuando nos arrancamos, nos arrancamos... Tocaremos más temas, desde cómo fue a parar el broche al Museo, hasta qué significado esconde su decoración, e incluso tenemos reservada alguna sorpresa para los asistentes. Si dar muchas más pistas, y como la ocasión lo merece, se podrá ver el broche «como nunca antes se había visto». Así que... el que quiera saber más sobre La Pieza del Mes, está invitado. Nos vemos mañana martes 2 de septiembre a las 20:00 h en el MUPAC (Mercado del Este) de Santander.




19/8/2014

I Encuentro Arqueológico "Las Guerras-Ástur-Cántabras" (Gijón, 2, 3 y 4 de Octubre de 2014)

Como ya hemos venido adelantando en entradas anteriores, a comienzos de Octubre tendrá lugar en Gijón un más que interesante encuentro sobre historia y arqueología de la conquista romana del norte de la península Ibérica (como se hace en Asturias, lo llaman "Guerras Astur-Cántabras". Si fuera en Cantabria serían "Guerras Cántabras" a secas, pues por aquí tendemos a olvidar que Floro habla de un Bellum Cantabricum et Asturicum y solemos dejar fuera a nuestros vecinos occidentales, aun cuando vayamos a hablar de todas las campañas y no sólo de las que atañen a los Cántabros). Para visitar la página oficial del evento, en la que se puede leer el programa completo (a falta de los títulos de las comunicaciones libres), inscribirse y conocer todos los detalles de la reunión, sólo hay que pinchar aquí.


Resumiendo bastante el asunto, el encuentro (coordinado por Jorge Camino, Eduardo Peralta y Jesús Francisco, "Ketxu", Torres) durará tres jornadas y sus contenidos se repartirán de la siguiente manera: un primer día dedicado al "contexto y aspectos de las guerras", un segundo en el que se tratará de las "grandes líneas de penetración y [los] principales asedios" y de "otras operaciones militares" (los "nuevos descubrimientos" también se presentarán ese mismo día, vía comunicaciones libres), y un tercero que consistirá en una salida de campo para visitar el oppidum (asaltado, arrasado y reocupado por una guarnición romana) de Monte Bernorio y el asedio de La Loma (donde sucedió algo similar), ambos lugares en el "frente cántabro" de la contienda, ahora en el norte de la provincia de Palencia.

Nosotros (Enrique y yo, más Rafael Bolado) hemos enviado a los organizadores dos propuestas de comunicación. A saber, "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (1): hacia el corazón de Cantabria" y "Avances en la identificación de nuevos escenarios del Bellum Cantabricum (2): ¿más cerca del Mons Vindius?". En ellas, como también hemos adelantado, queremos presentar algunos de los posibles campamentos romanos relacionados con la conquista de Cantabria que hemos localizado en los últimos tiempos. Y también esbozar una primera interpretación tanto de ellos como de sus contextos geográficos (y de ahí que sean dos comunicaciones: una por cada escenario). Si las aceptan, el día 3 de Octubre (porque asistir los tres días nos va a ser imposible) estaremos en Gijón contándolo todo (o al menos todo lo que nos dé tiempo a contar en los 10 minutos que dejan por cada comunicación).

Para terminar, y fiel a la política de ir dejando miguitas con las que poner los dientes largos a los lectores del blog, una imagen (sacada de Google Earth) de uno de esos nuevos sitios que llevaremos al encuentro. En ella puede apreciarse con bastante claridad (gracias, paradójicamente, a que ha sido arrasada con maquinaria) la huella de la defensa romana, formada por un agger de tierra (la parte más clara) y un foso, obviamente colmatado, al exterior (la más oscura). Y también la existencia de una puerta. 

Fuente: Google Earth

El 3 de Octubre, en Gijón, el resto. Y después (aquí y en algún otro medio amigo) ya iremos enseñando más (quizá no todo, pero casi). De momento y hasta que se acerque esa fecha, aparcamos estos temas.

14/8/2014

Riocueva 2014, episodio 1: autorizados

Algunos se frotarán los ojos y pensarán que está teniendo un déjà vu. Otros pensarán que somos un poco zánganos y suplimos el hastío estival repitiendo entradas del blog. Los que tengan mejor memoria nos acusarán de tristeza fingida. Lo anunciábamos hace unos días, volvemos a Riocueva. Ayer mismo hemos recibido la autorización para una nueva campaña de actuaciones arqueológicas.

El permiso, recién llegado
Será poquita cosa, un par de sondeos nuevos, o tres, pero a pesar de las dificultades, nos resistimos a abandonar la cueva. A estas alturas, después de tanto tiempo, se ha convertido en La Cueva –que nos disculpen los vecinos de la localidad homónima del municipio de Castañeda–, en un lugar recurrente en nuestra geografía cotidiana. Y siempre queda ese «come-come» de no haber podido rescatar todas las piezas del puzzle. No lo digo sólo por el broche de cinturón que perseguimos desde que en 2011 encontramos el hebijón, que también. Para algo fue el primer hallazgo, el número 1 del registro, eso le confiere el privilegio de seguir atormentándonos.

El objeto Nº 1 del registro asomando la «puntita»
Después de que la peculiar convocatoria de actuaciones arqueológicas de este año nos cogiese casi por sorpresa, ya que se ha presentado deprisa y corriendo, con un procedimiento un tanto diferente al habitual, hemos de admitir que no confiábamos en que resolviesen tan pronto. Ahora toca organizar el calendario, ver cómo nos organizamos y volver al «agujero». No tenemos previsto excavar mucho, pero una poca de mano de obra voluntaria, poco exigente con las vituallas y nada protestona siempre se agradece. Ya os iremos contando... Sigue pendiente todavía un asunto de relativa importancia, ya que estamos a la espera de que nos confirmen la financiación. Confiamos en que se resuelva pronto y podamos ganarle de nuevo el terreno a los tejones.

11/8/2014

Casco, hacha y puñal: la panoplia de un jefe astur en una moneda de Carisio

Hace unos días he podido ver la "versión beta" del folleto del encuentro arqueológico que tendrá lugar en Octubre en Gijón (y del que ya adelanté algo en una entrada anterior) y en él aparecen representadas algunas monedas acuñadas durante la conquista del norte de Hispania por las tropas de Augusto (las imágenes que he utilizado para acompañar al texto están sacadas de él, por cierto). Y ha sido la visión de esas monedas lo que me ha llevado a redactar esta entrada, así que, sin más preámbulo, voy al lío.

En el año 25 a. de C., tras la toma de Lancia y el final de su campaña victoriosa contra los Astures, el legado romano que ejercía como gobernador de la provincia de Lusitania, Publio Carisio, fundó la colonia para veteranos de Emerita Augusta, actual Mérida. En paralelo a esa fundación, también acuñó una serie de monedas para conmemorarla y para recordar su triunfo sobre los habitantes de Asturia (aunque también suele incluirse en esa celebración a los Cántabros, lo cierto es que Carisio sólo operó en el frente astur, por lo que sólo ésa, y no la de Cayo Antistio en Cantabria, es la campaña que aparece reflejada en sus monedas). La historia y características de las monedas emeritenses de Carisio son bien conocidas, así que no entraré en ellas. Quien esté interesado en el tema tiene un buen resumen aquí (nótese que el texto, pese a ser apreciable, contiene algunos errores, como llamar "cuchillo afalcatado" a lo que es en realidad una falcata; y da por buenas algunas interpretaciones iconográficas que se ponen en duda en esta misma entrada, como se verá más adelante).

Aquí voy a fijarme únicamente en una emisión, aunque también habrá que atender de forma algo superficial a otras dos para tratar de aclarar algunos aspectos relacionados con ella. Todas tienen la efigie de Octavio en el anverso, con la leyenda IMP(ERATOR) CAESAR AVGVSTVS, mientras que sus reversos muestran distintas composiciones, todas ellas con armas. El ejemplar en cuestión (en realidad, su reverso) es éste:


En él, rodeados por la leyenda P(UBLIVS) CARISIVS LEG(ATUS) PRO PR(AETORE), se sitúan una cabeza con casco (en el centro), un puñal (a su derecha) y un hacha de dos filos (a su izquierda) que, tradicionalmente, se han considerado como una representación de las armas de los enemigos derrotados por Carisio en su campaña astur. Y digo "tradicionalmente" porque, no hace muchos años, se ha propuesto otra interpretación completamente distinta (esa que menciono más arriba). Su responsable, M. P. García-Bellido, considera que no nos encontramos ante una panoplia indígena sino frente a los símbolos de las dos legiones con cuyos veteranos se fundó Emerita. Así, según esta autora (2004: 80-81), la cabeza galeada no sería tal, sino un casco con máscara y penacho de plumas de alondra que representaría a la Legio V Alaudae; y a su izquierda no habría una bipennis, sino un malleolus (o martillo) utilizado en los trabajos mineros a los que la Legio X Gemina estaría íntimamente ligada (para el puñal no encuentra una explicación satisfactoria y lo deja en el aire). Como no estoy en absoluto de acuerdo con esta forma de "leer" el anverso de la moneda, utilizaré esta entrada para argumentar en contra (aunque ése no sea su principal objetivo lo cierto es que me viene bien para hilar el discurso). Y para ello nada mejor que ir por partes, así que empezaré por el casco.

¿Por qué no creo que se trate, en realidad, de un casco de legionario con máscara y un penacho de plumas de alondra? En primer lugar, porque las máscaras son un "complemento" (para usar en entrenamientos y competiciones) a los cascos de algunos jinetes y no parece que fueran utilizadas por la infantería (y menos en combate); y, por eso mismo, no tendría ningún sentido emplear, como imagen de una legión (compuesta fundamentalmente por infantes), un elemento que sólo portarían, ocasionalmente, algunos de sus soldados montados (alguna cosa acerca de estas máscaras y varios ejemplos holandeses, aquí). En segundo, porque, aun estando de acuerdo en lo de la rareza del penacho, no veo las plumas (ni de alondra ni de otra ave) por ninguna parte. Y, finalmente, porque la forma del casco representado no coincide con la de ninguno de los modelos romanos de la época (o al menos con la de ninguno de los que yo conozco). Y esto último también es un problema si, como es mi caso, vemos en esa cabeza galeada la representación de un guerrero indígena. ¿Por qué? Pues porque siempre he pensado (siguiendo a quienes saben más de esto) que el tipo de casco utilizado por los pueblos del norte de la Península en el momento de la conquista romana sería el ubicuo Montefortino, o alguna de sus variantes. Y resulta que ese casco, de origen céltico, también era usado por los romanos desde mucho tiempo atrás e iba incluido en ese grupo que acabo de comentar unas líneas más arriba. Entonces, si no es un Montefortino, ¿qué es? ¿Un tipo de casco desconocido? E. Peralta, en un artículo sobre el armamento de los pueblos del norte peninsular, se refiere así a él:

"En las monedas de Carisio se documenta otro tipo de casco hecho en metal. Era de forma cónica e iba rematado en una peculiar cimera curva con dos sujeciones para sendos penachos. Parece llevar carrilleras que enmarcan de forma acentuada la extraña cara del guerrero representado, caso de que no sea una especie de protección en forma de máscara que cubría el rostro, como la del casco del posible trofeo cántabro representado en la espaldera de la coraza del Augusto de Prima Porta"

Después de ver la moneda del folleto recordé que había salido un nuevo libro acerca de un conjunto de cascos celtibéricos que se hicieron tristemente famosos hace poco (las imágenes de algunos de ellos ya habían sido publicadas por F. Quesada en un libro anterior, divulgativo y muy recomendable, que me compré hace unos años). El nuevo libro es éste y la historia de los cascos puede leerse, en varios artículos de "El País", aquí. Aunque aún no he podido acceder a la publicación (no está en la BUC), por lo que he podido entresacar de lo que está colgado en Academia.edu y de alguna cosilla que he leído por ahí, se trataría de piezas de un tipo nuevo, bautizado por sus tres autores como "hispano-calcídico", que tendría su origen remoto en los cascos calcídicos griegos y que habría sido privativo de las elites guerreras del mundo celtibérico entre los siglos V y II a. de C. (hasta la conquista romana, vamos).

Algunos cascos "hispano-calcídicos" (Imagen tomada de soriaymasnoticias.files.wordpress.com. Enlace aquí)

Como puede observarse en las fotografías, todos tienen una serie de características comunes muy definidas. Y son, precisamente, esas características las que, tras volver a echarles un ojo, me hicieron pensar que también podrían figurar en la moneda de Carisio (y ayudarnos a resolver el enigma del "casco misterioso"). Siguiendo el orden de las marcas de colores de la imagen inferior, serían las siguientes:

1: un nervio en forma de "cejas" rematadas en volutas en la zona frontal
2: la forma de doble arco (uno para cada ojo) separado por el arranque de un protector nasal del borde inferior de la parte frontal
3: los laterales del casco, donde se articularían las carrilleras
4: las propias carrilleras
5: el apéndice para sujetar la cimera, colocado en la parte superior

Y, sin perder tiempo, me puse a comparar y ésto fue lo que vi:
Comparación de los elementos presentes en el casco de la moneda y los que se observan en uno de tipo "hispano-calcídico" (La imagen del casco de la derecha, sacada de aquí)

Es cierto que la equivalencia entre uno y otros está lejos de ser total y que existen algunas diferencias importantes: las "cejas" en el ejemplar de la moneda son completamente distintas a las de los cascos celtibéricos (quizá no se trate de eso en realidad, sino de algún tipo de elemento decorativo colocado en los laterales, como son las enormes "alas" de algunos de los ejemplares "hispano-calcídicos") y el "protector nasal", que sólo está insinuado en las piezas recientemente identificadas, está completamente desarrollado en el presunto casco astur de la moneda emeritense (tampoco hay que olvidar que algunos cascos calcídicos griegos, si bien mucho más antiguos, presentan un protector nasal de la misma longitud y características que éste de la moneda). Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de ser correcta mi interpretación, entre la fecha más reciente del uso de los cascos de tipo "hispano-calcídico" en Celtiberia y el Bellum Asturicum (momento en el que se acuñaría la moneda), habría pasado más de un siglo, tiempo en el que esos modelos celtibéricos habrían evolucionado por su cuenta en uno de los pocos territorios peninsulares no sometidos a Roma (hay algún buen ejemplo de esto mismo, aplicado a un tipo determinado de fíbula, en el registro arqueológico de la Edad del Hierro en territorio cántabro. Si Rafael Bolado no se anima a hacer una entrada sobre el tema, como le llevo pidiendo desde hace años, tendré que hacerlo yo mismo...). Esa evolución local serviría para explicar tanto los elementos comunes (entre los que me parece casi definitiva la forma del borde inferior, con el doble arco para los ojos, que sólo está presente en los cascos de ese tipo y completamente ausente en todos los demás) como esas diferencias ya señaladas. En cuanto a la presunta máscara, creo que se trata, sin más, de la cara del guerrero: la acusada forma de triángulo invertido se debe a que la imagen que se reproduce es la de un casco con carrilleras (todos los de tipo "hispano-calcídico" las tienen, a diferencia de muchos de los Montefortinos encontrados en la Península, que carecen de ellas) y a que éstas están atadas (como ya propusiera E. Peralta en el párrafo citado más arriba).

Dejando el casco y pasando al objeto situado a su izquierda (a la derecha según se mira), tampoco estoy de acuerdo con que pueda identificarse como un martillo de minero. No sólo porque parezca un hacha de dos filos, que lo parece, sino porque también está representado en otra de las monedas de esa serie emeritense; formando parte, junto con otras armas, de un trofeo astur. Y no tendría ningún sentido que entre las armas de los vencidos (lanzas, jabalinas, caetras y espadas) apareciese un martillo de minero, pero sí que lo hiciese una bipennis; arma, que, por vías indirectas, sabemos que formaba parte de la panoplia de los Cántabros y que, por tanto, bien podría hacerlo también de la de los Astures. Aprovechando esta nueva moneda, también me gustaría señalar que una de esas espadas del trofeo que acabo de mencionar es una falcata, cuya presencia en otra de estas acuñaciones ha dado lugar a cierta controversia y ha llevado a algunos autores, dada su ausencia hasta el momento en el registro material astur o cántabro, a descartar que esa acuñación (en la que comparte reverso con una caetra y una punta de lanza) tenga que ver con la conquista de Asturia y a proponer que se trata, en realidad, de una evocación de la provincia de Lusitania, donde se localiza Emerita. A la vista de esta moneda, creo que hay que poner en cuarentena tanto esa última interpretación como la afirmación tajante de que los Astures no usaban falcatas (en eso, como en tantas cosas, la arqueología dará y quitará razones).

Presencia de un hacha bipenne (círculo rojo) y de una falcata (óvalo amarillo) en un trofeo astur representado en el anverso de una moneda de Carisio (a la derecha en la imagen). En el caso del primero, la comparación con el objeto representado en la moneda de la izquierda no deja lugar a la duda.

Finalmente, del puñal situado a la derecha de la cabeza con casco no hay gran cosa que decir (ya que nadie ha puesto en duda que sea precisamente éso: un puñal). Se trataría de una daga hispánica y, como curiosidad, hay que señalar que la forma de su remate recuerda a la de uno de los dos puñales representados en las monedas acuñadas por Bruto para conmemorar el asesinato de Julio César (el otro es uno de tipo bidiscoidal, típico del mundo celtibérico, en sentido amplio). Este hecho no tiene nada de particular ni implica la "romanidad" del arma de la moneda de Carisio ya que, en esos momentos, las dagas de los legionarios y los puñales de los pueblos hispanos son iguales: los primeros empezaron a adoptar los de los segundos tiempo atrás. En cuanto al tipo de arma, el remate y la forma de la empuñadura permiten descartar que se trate de un bidiscoidal y, tanto esas características como su presencia en la citada moneda de Bruto junto a uno de aquéllos (donde estarían representadas las dos dagas legionarias típicas del siglo I a. de C., ambas de origen hispano) y su hoja pistiliforme hacen que pueda plantearse que se trate de un puñal de filos curvos. Estas piezas, que serían típicas de los pueblos de la Meseta norte y del alto Ebro, habrían pasado a las tropas romanas precisamente en el siglo I a. de C. y habrían sido muy importantes (junto a las bidiscoidales) en la configuración del pugio romano (es muy recomendable leer este trabajo de R. de Pablo, donde explica todas estas cuestiones). 

Recapitulando, creo que puede afirmarse que en la moneda que ha dado pie a esta entrada está representada parte de la panoplia de un jefe astur, ca. 25 a. de C. No es ninguna novedad, lo sé, pero tampoco está de más recordarlo (y argumentar a su favor) en unos tiempos en los que ha sido puesto en duda. Los tres elementos que figuran en ella, si están bien interpretados, nos dan cierta información interesante acerca del mundo indígena y de sus elites guerreras. Así, el casco de tipo "hispano-calcídico" evolucionado nos hablaría de los importantes influjos celtibéricos que habrían recibido los Astures, especialmente los de la zona cismontana (que no conviene olvidar que era la parte principal y más extensa de Asturia, pese a la distorsión que pueda crear en la imagen que tenemos hoy la Asturias cantábrica actual). Ese influjo celtibérico (en sentido amplio e incluyendo el valle del Duero al completo, una parte del cual, por cierto, estaría ocupada por los propios Astures) puede rastrearse también en Cantabria (y en relación con las capas más altas de la sociedad prerromana), donde se conocen varios elementos de prestigio relacionados con las elites ecuestres (signa equitum) con buenos paralelos en Numancia y donde, como ya he comentado, también parece que se da la última fase (sin injerencias romanas) en la evolución de esa cultura; algo que, sin duda, también debió suceder en Asturia. Además, al tratarse de un elemento de lujo y al alcance sólo de unos pocos, el casco también nos indica que las armas representadas no son las de un típico guerrero, sino las de un jefe de rango elevado. Aspecto en el que incidiría la presencia del hacha de dos filos, cuya existencia apenas nos ha sido insinuada por la arqueología (sólo se conocen algunas miniaturas con función votiva) pero que sabemos por Silio Itálico que era utilizado por jefes guerreros, como el Laro cántabro que cita en su "Púnica" (que es un personaje de ficción pero que, sin duda, está representado con los atributos de los Cántabros que se enfrentaron a roma a finales del siglo I a. de C.). Finalmente, el puñal de filos curvos completaría el conjunto, ya que esas armas cortas eran imprescindibles para cualquier guerrero hispano de la época. En este caso concreto, su presencia nos indica que los Astures eran un pueblo del norte de la Península que participaba de la cultura material de la Meseta norte (junto a Vacceos, Cántabros, Turmogos y Autrigones) y, por tanto y de nuevo, de ese mundo celtibérico entendido en sentido amplio. Puede que en la Asturias transmontana o en las zonas confinantes con Gallaecia la cultura material astur estuviese, lógicamente, más influida por el mundo atlántico y la cultura castreña del Noroeste, pero no hay que olvidar que el principal hecho de armas de la primera campaña de Carisio contra Asturia fue la toma de Lancia tras derrotar a los Astures en campo abierto. Y que Lancia miraba al Duero, no al Cantábrico. 

Lamentablemente, Antistio y el resto de legados que intervinieron militarmente en Cantabria no nos regalaron unas acuñaciones comparables a las de Carisio, por lo que no contamos (al menos que yo conozca) con representaciones seguras de la panoplia cántabra. Aunque siempre nos quedará la arqueología, tampoco sería descabellado extrapolar a los Cántabros, con las debidas precauciones, lo reflejado en las monedas emeritenses. Estoy convencido de que un jefe guerrero astur del norte del Duero o los alrededores de Lancia y un miembro de las elites ecuestres cántabras de la zona de los grandes oppida de la pre-meseta se vestirían y adornarían para el combate de forma muy parecida. Y lucharían con armas similares, si no idénticas.

7/8/2014

Volver, volver

Aunque hace unos meses no dábamos un duro porque esto fuese a suceder, mañana daremos el penúltimo paso para volver a excavar en Riocueva: entregaremos en Cultura el proyecto (reformado y adaptado a las nuevas circunstancias económicas) para continuar con los trabajos de campo en el yacimiento. A partir de ahí se supone que la cosa irá rápida, porque el primer (y más importante) corte ya lo hemos pasado, al igual que el resto de solicitudes presentadas a la muy sui generis convocatoria de este año.

¿Qué habrá tras esa puerta verde? En breve lo sabremos

Esas nuevas circunstancias que menciono más arriba hacen que la intervención vaya a ser algo más modesta que en otras ocasiones. Vamos a abrir nuevos sondeos (y quizá a ampliar alguno de campañas anteriores), pero hemos tenido que prescindir de algunas importantes analíticas y estudios de materiales (que dejaremos para el año que viene, si las cosas van como tienen que ir; o que haremos más adelante, este mismo año, si surge algún mecenas de última hora, aunque me parece que eso no va a ocurrir). Como aún no hay nada oficial no puedo adelantar gran cosa. Únicamente que, si nada se tuerce, excavaremos en fines de semana, en algún momento entre la concesión del permiso y el mes de Diciembre. De todas formas, iremos informando, puntualmente y por este medio, de las novedades que se vayan produciendo. Stay tuned!!




4/8/2014

Ecos de la Ciudad Eterna, 1: Museo Nazionale dell'Alto Medioevo

La verdad es que tenía pendiente una visita a Roma pero aún no había encontrado el momento oportuno. Finalmente, este año mi esposa que ha «obligado» a pasar una semana en la Città Eterna y no me ha quedado más remedio que exprimir al máximo el tiempo para visitar tantos monumentos, yacimientos y museos como he podido. Y no han sido pocos. Todo o casi todo lo que llevaba en la lista...

Uno de los lugares que no podía perderme era el Museo Nazionale dell'Alto Medioevo. Por muchas razones, desde las más obvias, hasta las oportunistas. Todavía resuenan los ecos del anuncio del cierre de este museo que recogía la prensa hace unos meses y de la oposición planteada por los arqueólogos medievalistas. Por cierto, se siguen reuniendo apoyos para evitar la desaparición de esta singular instalación. No tengo muy claro en qué habrá acabado la cosa, pero el día que visité el museo había allí una reunión de trabajo en la que aparentemente se trataba la renovación del mismo. No sé en qué acabará la cosa pero lo cierto es que las colecciones actuales merecen seguir estando al alcance de los visitantes, sea aquí o sea en otra sede.

Preparado para entrar en el museo
Reconozco que antes de llegar al museo no tenía mucha idea de cómo era ni de qué contenía exactamente. Ni siquiera tenía muy claro dónde estaba. Me gusta sorprenderme y descubrir cuando visito un lugar desconocido. Sé que a veces me pierdo cosas por no «prepararme», pero sigo disfrutando mucho más así. Lo primero que me sorprendió fue que esperaba una sede un poco más... no sé cómo decirlo... «señorial». Pero resulta que el museo no son más que media docena de salas no muy grandes en la primera planta de un edificio de oficinas en el barrio de EUR. Nada de arquitectura de vanguardia, más bien sobriedad mussoliniana. Tampoco la necesita, aquí importa el contenido. El inicio de la exposición desconcierta un poco. Una vitrina con una fíbula de oro y nada más. Lo primero que pensé fue que si se podían permitir una vitrina por pieza la cosa prometía y el museo sería enorme, pero en seguida me di cuenta de que no era así. Enseguida comenzaron a aparecer vitrinas repletas de objetos y pronto dejó de haber vitrinas. Una museografía clásica, obsoleta a los ojos de quienes han contemplado espacios expositivos más modernos, pero adecuada para lo que quería contar en su tiempo.

Fíbula del Palatino, del siglo V
El esquema de la exposición es sencillo. El recorrido se inicia con una pequeña sala dedicada a la época tardorromana. Las dos siguientes salas están dedicadas a las necrópolis longobardas de Nocera Umbra y Castel Trosino, las salas IV y V a la decoración escultórica de diferentes iglesias de Roma y la región del Lazio y las salas VI y VII a los asentamientos medievales rurales del entorno de Roma. La propuesta se completa con una salita en la que se conservan tejidos coptos y un último espacio en el que se ha reconstruido una espectacular estancia decorada con opus sectile procedente de Porta Marina. Como es muy posible que pronto el montaje actual haya cambiado o desaparecido, he seleccionado unas cuantas fotos para hacerse una idea de las maravillas que exhibe este museo.

Vitrina central de la sala dedicada a la necrópolis de Nocera Umbra
Cuernos de vidrio de la necrópolis de Nocera Umbra
Cerámica longobarda de la necrópolis de Nocera Umbra
Espadas con decoración de oro en la empuñadura de la necrópolis de Nocera Umbra
Detalle de la empuñadura y otros objetos de oro de la necrópolis de Nocera Umbra
Bote de marfil con escena del Antiguo Testamento de la necrópolis de Nocera Umbra
Par de fíbulas de arco de la necrópolis de Nocera Umbra
Collar y fíbula de arco de la necrópolis de Nocera Umbra
Guarniciones de cinturón damasquinadas de la necrópolis de Nocera Umbra
Cruz longobarda en lámina de oro
Ornamentación áurea de un sax de la necrópolis de Castel Trosino
Par de espuelas decoradas de la necrópolis de Castel Trosino
Par de fíbulas de arco de la necrópolis de Castel Trosino
Fíbula cruciforme de plata con inscripción de la necrópolis de Castel Trosino
Anillo de plata posiblemente usado como alianza de la necrópolis de Castel Trosino
Boca de pozo de Porto (Roma)
Plaza decorada de Ara Coeli (Roma)
Sala de los tejidos coptos
Mosaico de época carolingia de Santa Rufina
Reconstrucción del aula de Porta Marina decorada con opus sectile
Detalle del opus sectile de Porta Marina
No sé si las fotos hacen justicia pero sólo los objetos de las necrópolis de Nocera Umbra y Castel Trosino hacen que la visita al museo merezca la pena. Son espectaculares, de una riqueza sorprendente y de una calidad en la factura que incita a recrearse en los detalles. Reconozco que no me impresionaba tanto con una colección desde que visité la sala altomedieval de British Museum de Londres. Y no sólo yo me quedaba boquiabierto vitrina tras vitrina. A Helena, que me acompañaba, también le fascinó el «desfile» de fíbulas, collares, broche de cinturón, armas, copas y cuernos de vidrio, anillos, pendientes, apliques... Mucho oro, mucha plata, piedras preciosas, todo tipo de objetos suntuarios y hasta ¡estructuras de sillas plegables! con decoración damasquinada. La verdad es que el refinamiento de los artesanos longobardos atrapa.

Hechizada por el lujo longobardo
Más allá de la fascinación que me ha producido este pequeño museo, que sólo con el nombre ya me tenía ganado para su causa, la visita me ha permitido formarme una opinión sobre la polémica que lo ha envuelto en los últimos tiempos. Evidentemente, por muy espectaculares que sean los objetos que exhibe, el museo no puede ocultar que sigue siendo demasiado parecido a cuando abrió en 1967. Desde entonces se han producido «algunos cambios» tanto en la manera de contar la Historia de la Antigüedad Tardía y de la Alta Edad Media, como en el campo de la museografía. ¿Necesita una profunda reforma? Desde luego que sí. El riesgo es que la reforma se demore y los espectaculares objetos que hoy se pueden ver en esas viejas vitrinas acaben olvidados en un almacén. La oferta expositiva y cultural de Roma es tan grande, y el museo está tan lejos del «núcleo central» de la Città turística que nadie se daría cuenta de lo que se ha perdido. Nadie que no lo conozca...